Uñas gruesas y amarillas: Qué significan y cómo tratarlas
Descubre qué significan las uñas gruesas y amarillas en los pies, sus causas principales y los tratamientos podológicos disponibles en Los Ángeles, Chile.
Las uñas de los pies gruesas y amarillas son una de las consultas más frecuentes en podología. Aunque muchas personas las consideran un problema estético menor, en la mayoría de los casos son la señal visible de una condición que requiere atención profesional. Ignorarlas puede derivar en complicaciones más serias: dolor al caminar, infecciones secundarias y daño permanente de la lámina ungueal.
En este artículo explicamos qué significa tener uñas gruesas y amarillas, cuáles son sus causas más comunes, cómo se diagnostican y qué tratamientos existen, incluyendo los que realizamos en nuestra clínica podológica en Los Ángeles, Chile.
Por qué se ponen gruesas y amarillas las uñas de los pies
El color y el grosor de la uña son indicadores directos de su estado de salud. Una uña sana es traslúcida, de grosor uniforme y se adhiere firmemente al lecho ungueal. Cuando la uña se vuelve amarilla, opaca, quebradiza o aumenta su grosor, el organismo está comunicando que algo ha cambiado en ese tejido.
El engrosamiento ocurre porque las células de la uña (queratinocitos) proliferan de forma anormal, acumulando capas de queratina que elevan y distorsionan la lámina. El color amarillo, por su parte, suele ser consecuencia de pigmentos producidos por hongos, bacterias o de cambios vasculares en el lecho.
Causas principales
1. Hongos en las uñas (onicomicosis)
La onicomicosis es, con diferencia, la causa más frecuente. Los hongos dermatofitos —principalmente Trichophyton rubrum y Trichophyton mentagrophytes— colonizan la uña desde el borde libre o los pliegues laterales, avanzan hacia la cutícula y destruyen la estructura de la queratina.
Los signos típicos son:
- Coloración que va del amarillo al marrón oscuro o negro
- Engrosamiento progresivo de la lámina
- Textura frágil y desmenuzable
- Separación de la uña respecto al lecho (onicólisis)
- Olor desagradable en casos avanzados
El ambiente húmedo del calzado cerrado, las duchas comunitarias, las piscinas y el uso de calcetines sintéticos favorecen la proliferación fúngica. Puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre hongos en las uñas, donde detallamos cómo identificar la infección en sus primeras etapas.
2. Traumatismos repetidos
El roce continuo del calzado sobre la uña —especialmente en deportistas o personas que pasan muchas horas de pie— genera microtraumatismos que estimulan la producción de queratina como mecanismo de defensa. El resultado es una uña más gruesa de lo normal, a veces con tonos amarillos o amarronados por la acumulación de sangre seca bajo la lámina.
Este tipo de engrosamiento se llama onicauxis cuando la uña crece uniforme y gruesa, y onicogrifosis cuando adopta una forma curvada similar a un cuerno, condición frecuente en personas mayores.
3. Psoriasis ungueal
La psoriasis puede afectar las uñas incluso sin manifestarse en la piel. Las alteraciones más características son:
- Pitting: pequeñas depresiones en la superficie de la uña
- Mancha de aceite: zona amarillo-anaranjada bajo la lámina
- Hiperqueratosis subungueal: acumulación de queratina que engruesa la uña desde abajo
- Onicólisis distal
La psoriasis ungueal requiere manejo conjunto entre el podólogo y el dermatólogo o reumatólogo cuando existe artritis psoriásica asociada.
4. Síndrome de la uña amarilla
Es una condición poco frecuente caracterizada por uñas de color amarillo intenso, de crecimiento lento y sin cutícula visible. Se asocia con alteraciones linfáticas y enfermedades respiratorias crónicas. Ante la sospecha de este síndrome, la derivación médica es indispensable.
5. Enfermedades sistémicas
Algunas patologías generales producen cambios en las uñas como manifestación secundaria:
- Diabetes mellitus: altera la circulación y la respuesta inmune, favoreciendo infecciones fúngicas y bacterianas
- Insuficiencia venosa periférica: la congestión venosa produce coloraciones amarillo-verdosas
- Enfermedades tiroideas: el hipotiroidismo puede engrosar y endurecer las uñas
- Enfermedades renales crónicas: generan líneas blanquecinas o amarillas en la lámina
6. Uso prolongado de esmalte
Los pigmentos de los esmaltes de uñas, especialmente los de colores oscuros, pueden teñir de amarillo la superficie de la lámina si se aplican sin una base protectora. En este caso no hay infección ni patología subyacente, aunque la uña puede quedar débil y porosa.
Cómo se diagnostica la causa
Ante uñas gruesas y amarillas, el podólogo realiza una evaluación que incluye:
- Anamnesis clínica: tiempo de evolución, enfermedades previas, medicamentos, hábitos de higiene y calzado
- Exploración visual y táctil: color, grosor, textura, presencia de onicólisis o hiperqueratosis subungueal
- Toma de muestra: en los casos donde se sospecha onicomicosis, se raspa la zona afectada para realizar un cultivo micológico o un análisis histopatológico con ácido peryódico de Schiff (PAS)
El cultivo micológico confirma el tipo de hongo, lo que permite elegir el antifúngico más eficaz. Sin un diagnóstico correcto, el tratamiento puede fallar aunque se aplique durante meses.
Tratamientos disponibles
Tratamiento de la onicomicosis
La onicomicosis tratamiento debe iniciarse cuanto antes para evitar que la infección se extienda a otras uñas o al pie. Las opciones son:
Tratamiento tópico Los lacas y soluciones antifúngicas (amorolfina, ciclopirox) se aplican directamente sobre la uña durante meses. Son eficaces en infecciones superficiales o cuando el paciente no puede tomar medicación oral.
Tratamiento sistémico La terbinafina oral es el antifúngico de elección para dermatofitosis. Su duración habitual es de tres meses para las uñas de los pies. La prescripción corresponde al médico, pero el podólogo monitoriza la evolución y realiza el fresado de la uña para potenciar la penetración del fármaco.
Fresado y desbridamiento podológico En la clínica, el podólogo reduce el grosor de la uña con fresas de precisión, elimina el material queratósico acumulado y prepara la lámina para que el antifúngico actúe con mayor eficacia. Este procedimiento también alivia el dolor inmediatamente, especialmente cuando la uña presiona los tejidos blandos.
Láser podológico La terapia con láser de diodo o Nd:YAG actúa sobre la zona afectada sin dañar el tejido circundante. Genera calor localizado que destruye el hongo. Es una alternativa válida para pacientes que no toleran los antifúngicos orales o que han tenido recaídas repetidas.
Tratamiento de la onicogrifosis
El podólogo realiza el recorte y fresado de la uña deformada de forma periódica, ya que el crecimiento anormal no se puede revertir de forma definitiva. En casos muy avanzados, puede valorarse la avulsión ungueal química o quirúrgica.
Tratamiento de la psoriasis ungueal
El tratamiento es principalmente farmacológico (corticoides intralesionales, inhibidores de la fosfodiesterasa, biológicos). El podólogo complementa el manejo con cuidados locales para reducir la hiperqueratosis y prevenir infecciones sobreañadidas.
Medidas preventivas
Un buen cuidado de uñas reduce significativamente el riesgo de desarrollar estas alteraciones. Las medidas más importantes son:
- Mantener los pies secos: secar bien entre los dedos después del baño o la ducha
- Usar calzado transpirable: evitar materiales sintéticos que concentran la humedad
- No caminar descalzo en zonas públicas: piscinas, vestuarios, saunas y duchas comunitarias
- Cortar las uñas correctamente: en línea recta y sin dejar esquinas libres que puedan clavarse
- Cambiar los calcetines a diario: preferir algodón o fibras naturales
- Revisar periódicamente el calzado: el interior puede albergar esporas fúngicas; desinfectarlo con polvos antifúngicos ayuda a prevenir reinfecciones
- No compartir instrumentos de pedicura: las tijeras, alicates y limas pueden transmitir hongos de una persona a otra
En personas con diabetes o enfermedades circulatorias, la revisión podológica periódica es especialmente importante, ya que la detección temprana previene complicaciones graves.
Cuándo consultar al podólogo
Es recomendable acudir a consulta cuando:
- La uña ha cambiado de color o grosor en los últimos meses y no mejora espontáneamente
- Hay dolor al caminar o al presionar la uña
- La uña presenta mal olor o se desprende del lecho
- Se ha aplicado tratamiento farmacológico sin resultados en más de tres meses
- Existe diabetes, inmunosupresión u otras condiciones de base que aumenten el riesgo
La automedicación con antifúngicos sin confirmación diagnóstica es una de las causas más frecuentes de recaída y resistencia. El cultivo micológico es el paso previo indispensable.
Atención podológica en Los Ángeles, Chile
En nuestra clínica, en Los Ángeles, Región del Biobío, atendemos a diario casos de uñas gruesas, amarillas, encarnadas y afectadas por hongos. Realizamos el diagnóstico clínico, el fresado y desbridamiento de las uñas, el seguimiento del tratamiento antifúngico y la educación al paciente para prevenir recaídas.
Si tienes uñas que llevan tiempo cambiando de aspecto y no sabes cuál es la causa, te invitamos a revisar nuestros servicios o a escribirnos directamente a través de la página de contacto para coordinar una evaluación.
Un diagnóstico a tiempo es la diferencia entre un tratamiento breve y eficaz, y meses de medicación sin resultados.