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Onicomicosis: Tratamiento profesional de hongos en uñas

Todo sobre la onicomicosis: diagnóstico, tratamientos profesionales y prevención de hongos en las uñas. Podología Los Ángeles, Chile.

La onicomicosis es la infección fúngica más frecuente de las uñas y representa casi la mitad de todas las enfermedades ungueales que se diagnostican en consulta podológica. A pesar de ser una condición muy común, sigue siendo subestimada por muchos pacientes que la consideran un problema meramente estético. En realidad, si no se trata de forma adecuada y oportuna, puede progresar, extenderse a otras uñas y convertirse en una puerta de entrada para infecciones bacterianas secundarias.

En Podología Los Ángeles, atendemos a diario casos de onicomicosis en distintos estadios. Este artículo reúne la información esencial para que puedas reconocer la infección, entender por qué ocurre y conocer las opciones de tratamiento profesional disponibles en Los Ángeles, Biobío.

¿Qué es la onicomicosis?

La onicomicosis es una infección causada por hongos que afecta la placa ungueal, el lecho de la uña o ambos. Los organismos responsables pertenecen principalmente a tres grupos:

  • Dermatofitos: los más frecuentes, especialmente Trichophyton rubrum y Trichophyton mentagrophytes.
  • Levaduras: sobre todo Candida albicans, más habitual en uñas de las manos.
  • Mohos no dermatofitos: como Scopulariopsis brevicaulis o Fusarium spp., generalmente asociados a traumatismos previos.

Los dermatofitos son los agentes causales en aproximadamente el 90 % de los casos que involucran uñas de los pies, mientras que las levaduras predominan en las infecciones de manos.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede desarrollar onicomicosis, pero ciertos factores aumentan significativamente la probabilidad de contraerla:

  • Edad avanzada: la circulación periférica disminuye con los años y el crecimiento de la uña se ralentiza, favoreciendo la colonización fúngica.
  • Hiperhidrosis: el exceso de sudoración crea un ambiente húmedo ideal para los hongos.
  • Calzado inadecuado: zapatos estrechos o que no ventilan bien elevan la temperatura y la humedad del pie.
  • Uso de piscinas, duchas comunitarias y vestuarios: superficies frecuentemente contaminadas con esporas.
  • Traumatismos ungueales repetidos: corredores, deportistas y personas que usan calzado de puntera estrecha presentan microtraumatismos que facilitan la entrada del hongo.
  • Enfermedades sistémicas: diabetes mellitus, inmunosupresión, psoriasis y enfermedades vasculares periféricas aumentan el riesgo de infección y dificultan el tratamiento.
  • Antecedente de pie de atleta: la tinea pedis sin tratar puede extenderse desde la piel hasta las uñas.

Síntomas y presentación clínica

El cuadro clínico varía según el tipo de onicomicosis y el agente causante, pero las manifestaciones más características son:

Cambios en el color de la uña

La uña adquiere tonalidades amarillentas, marrones o blanquecinas. En algunos casos aparecen manchas blancas superficiales, características de la onicomicosis blanca superficial provocada por T. mentagrophytes.

Engrosamiento y distrofia ungueal

La placa se engrosa progresivamente, se vuelve quebradiza y puede perder su transparencia natural. En estadios avanzados, la uña adopta una forma irregular o cónica conocida como onicogrifosis secundaria.

Onicolisis

Se produce una separación entre la placa ungueal y el lecho, comenzando habitualmente desde el borde libre hacia la cutícula. Este espacio libre facilita la acumulación de queratina y detritos subungueales.

Hiperqueratosis subungueal

Acumulación de material blanquecino o amarillento bajo la uña que puede desprender un olor desagradable y generar molestias al calzar.

Afectación de varias uñas

La infección puede limitarse a una sola uña o extenderse a todas las del pie. La uña del primer dedo del pie es la más frecuentemente afectada por su mayor exposición a traumatismos y por ser la última en renovarse.

Diagnóstico diferencial

No toda uña engrosada o decolorada es onicomicosis. Antes de iniciar cualquier tratamiento, el podólogo debe descartar otras patologías con presentación similar:

  • Psoriasis ungueal: produce picaduras puntiformes, manchas en aceite y onicolisis, pero sin presencia de hongo.
  • Traumatismo crónico: color oscuro por hematoma subungueal, frecuente en deportistas.
  • Liquen plano: genera surcos longitudinales y destrucción de la cutícula.
  • Melanoniquia: banda pigmentada oscura que debe diferenciarse del melanoma subungueal.

El diagnóstico definitivo se confirma mediante examen micológico directo con KOH y cultivo en medio de Sabouraud. En Podología Los Ángeles solicitamos esta prueba cuando el cuadro clínico es dudoso o cuando el tratamiento previo no ha dado resultados, asegurándonos de identificar correctamente el agente causante antes de prescribir la terapia.

Si quieres ampliar información sobre el diagnóstico clínico, puedes consultar nuestro artículo sobre hongos en las uñas, donde explicamos en detalle cómo distinguir los distintos tipos de infección y cuándo es necesario solicitar cultivo.

Tratamiento profesional de la onicomicosis

El tratamiento de la onicomicosis requiere paciencia y constancia. La uña del primer dedo del pie tarda entre 12 y 18 meses en regenerarse completamente, por lo que los resultados no son inmediatos. La elección del tratamiento depende del tipo de hongo, la extensión de la afectación, el estado de salud del paciente y el estadio de la enfermedad.

Tratamiento tópico

Los antifúngicos tópicos en forma de laca, solución o crema son la primera opción cuando la infección afecta menos del 50 % de la uña, no involucra la matriz ungueal y el paciente no presenta factores de riesgo sistémicos relevantes.

Los principios activos más utilizados son:

  • Amorolfina al 5 % en laca: aplicación semanal o bisemanal durante 6 a 12 meses.
  • Ciclopirox al 8 % en laca: aplicación diaria con reducción progresiva de la frecuencia.
  • Efinaconazol al 10 % en solución: mayor penetración en la placa ungueal que las lacas tradicionales.

Para mejorar la penetración del antifúngico, el podólogo realiza previamente un desbridamiento mecánico de la uña afectada: fresado, limado o curetaje del material hiperqueratósico subungueal. Este paso es esencial y marca la diferencia entre una respuesta terapéutica adecuada y un fracaso del tratamiento.

Tratamiento sistémico

Cuando la infección es extensa, afecta la matriz ungueal o no responde al tratamiento tópico, se indica tratamiento antifúngico por vía oral. Los medicamentos de elección son:

  • Terbinafina: considerada el gold standard para dermatofitosis. Se administra durante 6 semanas para uñas de las manos y 12 semanas para uñas de los pies.
  • Itraconazol: se puede usar en pauta continua o en terapia pulsada. Útil cuando hay levaduras o mohos no dermatofitos implicados.
  • Fluconazol: reservado principalmente para infecciones por Candida.

El tratamiento sistémico requiere prescripción médica y seguimiento hepático en algunos casos, especialmente en pacientes con hepatopatías previas.

Avulsión química o quirúrgica

En uñas muy engrosadas, con onicogrifosis severa o cuando el hongo está enquistado bajo una placa completamente distrófica, se puede recurrir a la avulsión química con urea al 40 % o a la avulsión quirúrgica parcial o total de la uña. Estas técnicas permiten eliminar el tejido infectado y facilitar la acción del antifúngico sobre el lecho ungueal.

Terapia combinada

La combinación de tratamiento tópico y sistémico, junto con el desbridamiento mecánico periódico en consulta, ofrece las tasas de curación más altas. En Podología Los Ángeles diseñamos un plan de tratamiento individualizado según las características de cada paciente, ajustando la pauta terapéutica a lo largo del seguimiento.

Puedes consultar todos nuestros servicios podológicos, incluido el tratamiento de onicomicosis, en nuestra página de servicios.

Prevención de recidivas

La onicomicosis tiene una tasa de recurrencia elevada, de hasta el 25 % en los primeros tres años tras la curación. Para minimizar este riesgo, es fundamental mantener una serie de hábitos preventivos:

Higiene del pie

  • Lavar los pies a diario con agua y jabón, prestando especial atención a los espacios interdigitales.
  • Secar completamente los pies después del baño, especialmente entre los dedos.
  • Cambiar los calcetines a diario, preferiblemente de fibras naturales como el algodón o la lana.

Calzado adecuado

  • Usar calzado que permita la transpiración del pie.
  • Evitar zapatos con puntera estrecha que compriman los dedos.
  • Alternar el calzado para permitir que se airee entre usos.
  • Aplicar antifúngico en polvo dentro del calzado cuando haya antecedente de infección.

Entornos húmedos

  • Usar calzado protector en piscinas, duchas comunitarias, vestuarios y spas.
  • Evitar caminar descalzo en superficies potencialmente contaminadas.

Control de la hiperhidrosis

En pacientes con sudoración excesiva, el control de la hiperhidrosis plantar es parte esencial de la prevención. Existen tratamientos tópicos, iontoforesis y otras opciones que el podólogo puede indicar según el caso.

Revisiones periódicas

El seguimiento podológico regular permite detectar precozmente cualquier recidiva y actuar antes de que la infección se extienda. Se recomienda una revisión semestral o anual, especialmente en pacientes diabéticos, inmunodeprimidos o con antecedentes de onicomicosis recurrente.

Onicomicosis y diabetes: una combinación de riesgo

Los pacientes con diabetes mellitus merecen una mención especial. La neuropatía periférica reduce la sensibilidad en los pies, por lo que pueden no percibir los primeros síntomas de la infección. Además, la vasculopatía periférica dificulta la llegada del antifúngico al lecho ungueal y retrasa la curación.

Una onicomicosis no tratada en un paciente diabético puede progresar hacia una onixis bacteriana secundaria y, en casos graves, constituir el punto de partida de una úlcera o de una infección de partes blandas. Por ello, el cuidado podológico periódico es especialmente importante en esta población.

Cuándo acudir al podólogo

Consulta con un profesional cuando notes alguno de estos signos en tus uñas:

  • Cambio de color persistente (amarillo, marrón, blanco o negro).
  • Engrosamiento progresivo de la uña.
  • Fragilidad, quebradizo o desmigajamiento de la placa ungueal.
  • Separación de la uña del lecho sin causa traumática aparente.
  • Acumulación de material blanquecino o amarillento bajo la uña.
  • Molestia o dolor al calzar.
  • Uña que no crece con normalidad tras un traumatismo.

No esperes a que la infección afecte todas las uñas. Cuanto antes se diagnostique y se inicie el tratamiento adecuado, mayor es la probabilidad de recuperación completa.


Tratamiento profesional de onicomicosis en Los Ángeles, Biobío

En Podología Los Ángeles contamos con la formación y los recursos necesarios para diagnosticar y tratar la onicomicosis de forma integral. Realizamos la evaluación clínica, el desbridamiento mecánico, la indicación del tratamiento tópico y la derivación al médico cuando se requiere tratamiento sistémico, coordinando cada etapa del proceso para que obtengas el mejor resultado posible.

Si vives en Los Ángeles, Mulchén, Nacimiento, Santa Bárbara o alrededores y presentas alguno de los síntomas descritos, no lo dejes pasar. Pide tu hora y recibe atención especializada en el cuidado de tus pies.

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