Talalgias: Tipos de dolor en el talón y sus causas
Guía sobre talalgias: tipos de dolor en el talón, causas, diagnóstico diferencial y tratamientos profesionales en Los Ángeles, Chile.
El talón es una de las estructuras más solicitadas del pie. Soporta el peso corporal completo en cada paso, absorbe impactos y participa activamente en la fase de despegue del ciclo de la marcha. Cuando aparece dolor en esa zona, la calidad de vida se ve afectada de forma inmediata: levantarse de la cama, caminar al trabajo o practicar deporte se convierte en una experiencia dolorosa.
El término médico que engloba cualquier dolor localizado en el talón es talalgia. No se trata de un diagnóstico único, sino de un síntoma que puede tener múltiples orígenes. Identificar la causa exacta es fundamental para aplicar el tratamiento correcto y evitar que el problema se cronifique.
¿Qué es una talalgia?
La talalgia es el dolor percibido en la región del calcáneo, el hueso más grande del pie. Puede presentarse en la cara plantar (parte inferior), la cara posterior (detrás del talón) o de forma difusa alrededor de toda la estructura ósea.
Su prevalencia es alta: se estima que entre el 10 y el 15 % de las consultas podológicas tienen como motivo principal el dolor en el talón. Afecta a personas de todos los grupos etarios, aunque su distribución varía según la causa subyacente. En adultos entre 40 y 60 años predominan las patologías de sobrecarga; en deportistas jóvenes son frecuentes las tendinopatías; y en niños en crecimiento aparecen condiciones específicas como la enfermedad de Sever.
Principales tipos de talalgia
1. Fascitis plantar
Es la causa más frecuente de dolor en el talón en adultos. Consiste en la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido conjuntivo que recorre la planta del pie desde el calcáneo hasta los dedos.
El síntoma característico es un dolor agudo en la parte inferior del talón que aparece con los primeros pasos de la mañana o tras un período prolongado de reposo. Al cabo de unos minutos cede parcialmente, pero reaparece al final del día con la acumulación de la carga.
Entre sus factores desencadenantes destacan:
- Pie plano o arco elevado
- Obesidad o sobrepeso
- Calzado sin soporte adecuado
- Actividades de alto impacto en superficies duras
- Acortamiento del tendón de Aquiles
Para conocer en detalle esta condición, sus etapas y las opciones terapéuticas disponibles, consulta nuestra guía sobre fascitis plantar.
2. Espolón calcáneo
El espolón calcáneo es una calcificación ósea que crece en la parte inferior o posterior del calcáneo como respuesta a la tracción crónica de la fascia plantar o del tendón de Aquiles sobre el hueso. Aunque no siempre produce síntomas —hay personas que lo tienen y no lo saben—, cuando se inflama el tejido circundante genera un dolor muy localizado e intenso.
Es importante destacar que el espolón en sí no es necesariamente la causa del dolor: la inflamación de los tejidos blandos adyacentes es la responsable real de la sintomatología. Esto explica por qué el tratamiento no siempre requiere extirpar la calcificación.
Puedes ampliar esta información en nuestro artículo específico sobre espolón calcáneo, donde explicamos el diagnóstico por imagen, las opciones conservadoras y cuándo valorar la cirugía.
3. Tendinopatía de Aquiles
El tendón de Aquiles conecta los músculos gemelo y sóleo con el calcáneo. Cuando se somete a cargas repetitivas sin la recuperación adecuada, sus fibras se degeneran dando lugar a la tendinopatía aquílea.
El dolor se localiza en la parte posterior del talón y suele empeorar con la actividad física. A diferencia de la fascitis plantar, el dolor matutino es menos intenso y aumenta progresivamente durante el ejercicio.
Existen dos variantes según la zona afectada:
- Tendinopatía insercional: en la unión del tendón con el hueso calcáneo. Frecuente en corredores de mediana edad.
- Tendinopatía no insercional: en la zona media del tendón, aproximadamente 2 a 6 cm por encima de la inserción. Más habitual en atletas jóvenes.
El tratamiento incluye ejercicios excéntricos de carga progresiva, terapia manual, ondas de choque y, en casos avanzados, intervención quirúrgica.
4. Bursitis retrocalcánea
Entre el tendón de Aquiles y el calcáneo existe una pequeña bolsa serosa cuya función es reducir la fricción. Cuando se inflama por compresión o sobrecarga, se produce la bursitis retrocalcánea.
El síntoma principal es una hinchazón visible y dolorosa en la parte posterior del talón, que empeora con el uso de calzado de tacón bajo o con los bordes posteriores rígidos. Es especialmente frecuente en personas con deformidad de Haglund, una prominencia ósea en el extremo superior del calcáneo que incrementa la presión sobre la bursa.
5. Enfermedad de Sever
Esta condición afecta a niños y adolescentes de entre 8 y 14 años, período en el que el cartílago de crecimiento del calcáneo aún no ha madurado. El esfuerzo repetido —especialmente en deportes como el fútbol, el atletismo o el básquetbol— genera microtraumatismos en la apófisis calcánea, produciendo dolor en la zona posterior e inferior del talón.
El diagnóstico es clínico: la presión lateral sobre el calcáneo reproduce el dolor. La radiografía puede mostrar cambios en la densidad ósea, pero no siempre es concluyente.
El tratamiento consiste en reposo relativo, plantillas de descarga con realce en el talón, estiramientos del tríceps sural y, en algunos casos, inmovilización temporal.
6. Atrofia del almohadillado graso
La almohadilla grasa del talón actúa como amortiguador natural. Con el paso de los años o como consecuencia del uso crónico de calzado inadecuado, este tejido puede adelgazarse o fragmentarse, reduciendo su capacidad de absorción de impactos.
El resultado es un dolor difuso en toda la planta del talón que empeora al caminar sobre superficies duras y mejora con calzado amortiguado. No hay inflamación ni puntos de dolor focalizados como en la fascitis plantar, lo que facilita el diagnóstico diferencial.
7. Neuropatías que afectan al talón
Algunas condiciones neurológicas pueden generar dolor en el talón sin que exista lesión estructural ósea o de tejidos blandos:
- Síndrome del túnel del tarso: compresión del nervio tibial posterior en el canal del tarso, que produce dolor quemante, hormigueo y entumecimiento en la planta del pie y el talón.
- Neuritis del nervio calcáneo medial: irritación de las ramas sensitivas que inervan la parte interna del talón.
- Radiculopatía L5-S1: dolor referido desde la columna lumbar que puede irradiarse hasta el talón.
En estos casos el abordaje requiere coordinación entre el podólogo, el neurólogo y, cuando corresponde, el traumatólogo.
Diagnóstico diferencial: Cómo distinguir una causa de otra
Ante una talalgia, el profesional realiza una anamnesis detallada que incluye:
- Localización exacta del dolor (plantar, posterior, difuso)
- Momento de aparición (al levantarse, durante el ejercicio, en reposo)
- Actividades que lo agravan o alivian
- Historial de lesiones previas
- Tipo de calzado habitual
- Práctica deportiva
A esto se suma la exploración física, que evalúa el arco plantar, la alineación del retropié, la flexibilidad del tendón de Aquiles y los puntos de presión dolorosa. Los estudios complementarios más utilizados son la radiografía simple y la ecografía musculoesquelética; en casos complejos puede solicitarse resonancia magnética.
Tratamientos más habituales
Independientemente de la causa, el abordaje de las talalgias suele ser conservador en primera instancia:
- Plantillas ortopédicas personalizadas: corrigen alteraciones biomecánicas y redistribuyen las cargas sobre el pie.
- Terapia manual y estiramientos: mejoran la flexibilidad del tríceps sural y la fascia plantar, aliviando la tensión sobre el calcáneo.
- Ondas de choque extracorpóreas: indicadas en fascitis plantar crónica y tendinopatías de más de tres meses de evolución.
- Infiltraciones con corticoides o plasma rico en plaquetas: reservadas para casos refractarios al tratamiento conservador.
- Modificación del calzado: fundamental en todas las patologías. Un calzado con buen soporte del arco, amortiguación posterior adecuada y puntera amplia reduce significativamente la sobrecarga.
- Modificación de la actividad: reducir temporalmente el impacto permite que los tejidos se recuperen sin necesidad de reposo absoluto.
La cirugía solo se considera cuando el tratamiento conservador, aplicado correctamente durante un mínimo de seis meses, no consigue mejoría significativa.
Talalgia en Los Ángeles, Chile: Factores locales a considerar
En la zona de Los Ángeles y la Región del Biobío, las superficies predominantemente duras —pavimento, adoquines y suelos industriales— incrementan la sobrecarga mecánica sobre el talón. A esto se suma el uso frecuente de calzado de trabajo no especializado en sectores como la construcción, la agricultura y el comercio.
El sedentarismo combinado con episodios de actividad física intensa sin preparación previa es otro factor de riesgo frecuente en la consulta local. Identificar estas particularidades permite ofrecer recomendaciones más precisas y adaptadas a la realidad de cada paciente.
Cuándo consultar a un podólogo
Conviene acudir a consulta cuando:
- El dolor persiste más de dos semanas sin mejoría con reposo y analgesia habitual.
- Aparece inflamación visible, calor local o cambios en la coloración de la piel.
- El dolor se presenta en reposo nocturno.
- La molestia interfiere con las actividades cotidianas o laborales.
- No hay un episodio traumático claro que explique el inicio del dolor.
La detección temprana evita que una talalgia aguda evolucione hacia una condición crónica de mayor dificultad terapéutica.
Consulta profesional en Los Ángeles
Si experimentas dolor en el talón y quieres un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado, en nuestra clínica podológica en Los Ángeles, Chile, contamos con los recursos diagnósticos y terapéuticos necesarios para abordar cualquier tipo de talalgia.
Revisa todos nuestros servicios disponibles y agenda tu hora de evaluación. Cuanto antes se identifica la causa, más eficiente y rápido es el tratamiento.