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Úlceras en el pie diabético: Prevención y manejo

Guía sobre úlceras en el pie diabético: prevención, clasificación, manejo y tratamiento profesional en Podología Los Ángeles, Chile.

Las úlceras en el pie diabético representan una de las complicaciones más graves y frecuentes en personas que viven con diabetes mellitus. En Chile, y particularmente en la provincia de Biobío, miles de pacientes enfrentan cada año el riesgo de desarrollar heridas que, si no se tratan a tiempo y con el enfoque correcto, pueden derivar en infecciones severas e incluso amputaciones. Comprender qué son, cómo se clasifican y qué pasos seguir ante su aparición es fundamental para preservar la salud y la calidad de vida del paciente.

¿Qué es una úlcera en el pie diabético?

Una úlcera es una herida abierta que no cicatriza con normalidad. En el contexto del pie diabético, este tipo de lesión se produce por la combinación de varios factores: la pérdida de sensibilidad nerviosa causada por la neuropatía periférica, el deterioro de la circulación sanguínea y la mayor susceptibilidad a infecciones propia de la diabetes mal controlada.

A diferencia de una herida común, la úlcera diabética puede aparecer sin que el paciente la sienta, avanzar durante días o semanas sin síntomas claros y transformarse en una amenaza seria para la extremidad en poco tiempo. Por eso, la detección temprana y la intervención profesional son decisivas.

Para comprender el contexto completo en que se desarrollan estas lesiones, recomendamos revisar nuestra guía completa sobre pie diabético, donde abordamos desde los factores de riesgo hasta las medidas de prevención cotidiana.

Causas principales

Las úlceras no aparecen de forma espontánea. Generalmente son el resultado de una cadena de factores que actúan de manera simultánea:

  • Neuropatía diabética: la disminución o pérdida total de la sensibilidad en el pie hace que pequeños traumatismos —un roce, una piedra en el zapato, una ampolla— pasen desapercibidos y se conviertan en heridas profundas.
  • Enfermedad arterial periférica: la reducción del flujo sanguíneo impide que los tejidos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para sanar.
  • Deformidades estructurales: juanetes, dedos en martillo o arcos plantares alterados generan puntos de presión que favorecen la formación de callos y, bajo estos, úlceras.
  • Calzado inadecuado: el uso de zapatos con costuras internas, puntas estrechas o tallas incorrectas es una causa habitual y prevenible.
  • Higiene y cuidado deficiente: cortar las uñas en ángulo, caminar descalzo o aplicar productos irritantes sobre la piel aumentan significativamente el riesgo.

La neuropatía diabética en los pies merece especial atención porque es el factor silencioso detrás de la mayoría de las úlceras: el paciente no siente el dolor que normalmente actuaría como señal de alarma.

Clasificación de las úlceras diabéticas

Existen varios sistemas de clasificación. El más utilizado en la práctica clínica es la escala de Wagner, que divide las úlceras en seis grados según su profundidad y extensión:

Grado 0

No hay úlcera activa, pero existen factores de riesgo como callos, piel seca, deformidades o antecedentes de lesiones previas. Es la etapa ideal para intervenir con medidas preventivas.

Grado 1

Úlcera superficial que afecta solo la piel. No hay compromiso de tejidos más profundos. Con un manejo adecuado, la cicatrización es posible en semanas.

Grado 2

La herida penetra hasta tendones, cápsulas articulares o hueso, sin infección clínica evidente. Requiere desbridamiento y seguimiento estrecho.

Grado 3

Úlcera profunda con absceso, osteomielitis (infección del hueso) o artritis séptica. La hospitalización suele ser necesaria.

Grado 4

Gangrena localizada en parte del pie (antepié o talón). El tejido necrótico debe ser removido.

Grado 5

Gangrena extensa que afecta todo el pie. En estos casos, la amputación puede ser la única alternativa para salvar la vida del paciente.

Esta clasificación subraya la importancia de actuar en las etapas tempranas. Un grado 1 tratado oportunamente nunca debería llegar a un grado 4 o 5.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Ante la presencia de cualquiera de los siguientes signos, el paciente diabético debe consultar de inmediato con un podólogo o médico tratante:

  • Herida abierta en cualquier parte del pie, sin importar su tamaño
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón alrededor de una zona del pie
  • Secreción o mal olor proveniente de una lesión
  • Cambio de coloración en los dedos o en el talón (tonos azulados, negros o blanquecinos)
  • Fiebre asociada a una herida en el pie
  • Dolor intenso o, paradójicamente, ausencia total de dolor en una zona que luce inflamada

La detección oportuna marca la diferencia entre un tratamiento ambulatorio y una hospitalización prolongada.

Prevención: la estrategia más efectiva

La mejor úlcera es la que nunca se forma. La prevención requiere constancia, educación y apoyo profesional regular. Las medidas más eficaces incluyen:

Revisión diaria de los pies

El paciente debe examinar cada día la planta, los talones, los espacios interdigitales y las uñas. Si la movilidad lo dificulta, puede usar un espejo o pedir ayuda a un familiar. Buscar grietas, ampollas, cambios de color o zonas de presión.

Higiene correcta

Lavar los pies con agua tibia (no caliente, ya que la neuropatía impide detectar quemaduras) y jabón neutro. Secar bien entre los dedos para evitar la humedad que favorece hongos e infecciones.

Hidratación de la piel

Aplicar crema hidratante en el dorso y la planta del pie, evitando el espacio entre los dedos. La piel seca y agrietada es una puerta de entrada para bacterias.

Cuidado de las uñas

Cortar las uñas de forma recta, sin redondear los bordes. No cortar demasiado cerca de la piel. Ante cualquier duda, acudir a un podólogo en lugar de intentarlo en casa.

Calzado adecuado

Usar zapatos cómodos, de cuero o materiales transpirables, con suficiente espacio para los dedos y sin costuras internas prominentes. Revisar el interior del zapato antes de calzarlo. Nunca caminar descalzo, ni siquiera dentro del hogar.

Control metabólico

Mantener los niveles de glucemia dentro de los rangos recomendados por el médico es la medida más poderosa para reducir el riesgo de todas las complicaciones diabéticas, incluidas las úlceras.

Controles podológicos periódicos

Un podólogo especializado puede detectar callos, deformidades y cambios vasculares antes de que se conviertan en heridas. En Podología Los Ángeles atendemos pacientes con diabetes con un protocolo de revisión preventiva adaptado a cada caso.

Manejo profesional de las úlceras

Cuando la úlcera ya existe, el tratamiento debe ser multidisciplinario e individualizado. El podólogo juega un rol central, pero trabaja en coordinación con el médico de cabecera, el endocrinólogo y, cuando corresponde, el cirujano vascular.

Desbridamiento

Consiste en la eliminación del tejido necrótico o no viable que impide la cicatrización. Puede realizarse mediante técnica mecánica, enzimática, autolítica o quirúrgica, según las características de la herida.

Descarga de presión

Una de las claves del tratamiento es reducir la presión sobre la zona afectada. Se utilizan dispositivos como el yeso de contacto total, las botas de descarga o el calzado terapéutico adaptado.

Curación avanzada

El uso de apósitos especializados (hidrocoloides, alginatos, espumas, plata iónica) permite mantener un ambiente húmedo controlado que favorece la regeneración tisular y previene la infección.

Control de la infección

Si existe infección bacteriana, el tratamiento incluye antibióticos sistémicos, drenaje de colecciones y, en casos severos, hospitalización. La toma de cultivos orienta la elección del antibiótico adecuado.

Evaluación vascular

En pacientes con compromiso arterial significativo, puede ser necesaria una revascularización para restaurar el flujo sanguíneo y permitir que la herida cicatrice.

Para profundizar en el manejo específico de heridas en el contexto del pie diabético, le invitamos a leer nuestro artículo sobre pie diabético y heridas: cómo cuidarlas.

El rol del podólogo en Los Ángeles, Biobío

En nuestra ciudad y en la provincia en general, el acceso a atención podológica especializada para pacientes diabéticos es fundamental. En Podología Los Ángeles contamos con formación y equipamiento orientado al manejo del pie de riesgo y del pie diabético con úlcera activa.

Trabajamos de manera coordinada con los equipos de salud de Los Ángeles y alrededores, incluyendo derivaciones desde el sistema público y privado, para ofrecer un seguimiento continuo y oportuno. La frecuencia de los controles se determina según el grado de riesgo de cada paciente: desde controles anuales en pacientes de bajo riesgo hasta atenciones cada pocas semanas en casos de úlceras activas o antecedentes de amputación.

Factores que complican la cicatrización

No todas las úlceras evolucionan igual. Algunos factores hacen que la cicatrización sea más lenta o difícil:

  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c) elevada: indica un control glucémico deficiente en los últimos meses.
  • Tabaquismo: reduce el flujo sanguíneo periférico y deteriora la capacidad de cicatrización.
  • Insuficiencia renal crónica: frecuente en diabéticos de larga data, afecta la respuesta inmune y la regeneración tisular.
  • Edad avanzada: la piel del adulto mayor tiene menor capacidad de regeneración.
  • Heridas crónicas previas: el tejido cicatricial de heridas anteriores puede dificultar la evolución de nuevas lesiones.

Identificar estos factores permite al equipo tratante ajustar el plan terapéutico y establecer expectativas realistas de recuperación.

Mitos frecuentes sobre las úlceras diabéticas

"Si no duele, no es grave." Falso. La neuropatía diabética elimina el dolor precisamente en quienes más lo necesitan como señal de alerta. Una úlcera indolora puede ser tan o más grave que una dolorosa.

"Se puede curar en casa con agua oxigenada." Falso. El agua oxigenada y el alcohol son irritantes que dañan el tejido en formación. Las úlceras diabéticas requieren manejo profesional y apósitos adecuados.

"La amputación es inevitable." Falso en la mayoría de los casos. Con diagnóstico temprano y tratamiento correcto, la gran mayoría de las úlceras se resuelven sin llegar a la amputación.

"Solo afecta a personas con diabetes mal controlada." Parcialmente falso. Si bien el mal control glucémico aumenta el riesgo, incluso pacientes con niveles relativamente estables pueden desarrollar úlceras si existen otros factores como neuropatía establecida o deformidades no tratadas.

Cuándo acudir de urgencia

Ante los siguientes escenarios, la consulta no debe postergarse ni un día:

  • Herida con signos evidentes de infección (pus, mal olor intenso, enrojecimiento que se extiende)
  • Fiebre superior a 38 °C asociada a una herida en el pie
  • Cambio de coloración severo (negro, azul intenso) en dedos o en el pie
  • Herida que no mejora luego de 48 horas de cuidados básicos

En Podología Los Ángeles priorizamos la atención de estas situaciones. Ante cualquier duda, siempre es mejor consultar antes que esperar.


Atención profesional en Podología Los Ángeles

Si usted o un familiar tiene diabetes y presenta una herida en el pie, una zona de presión preocupante o simplemente desea realizar un control preventivo, nuestro equipo está disponible para ayudarle. Ofrecemos evaluaciones completas del pie diabético, tratamiento de úlceras activas y educación para el autocuidado.

Revise nuestros servicios de podología y conozca las prestaciones disponibles para pacientes diabéticos en Los Ángeles, Biobío. Para solicitar una hora o resolver sus dudas, puede comunicarse con nosotros a través de nuestra página de contacto.

La prevención y el tratamiento oportuno de las úlceras en el pie diabético salvan extremidades y vidas. No espere a que la situación empeore: consulte hoy.

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