·6 min read·Tratamientos

Tendinitis aquílea: Síntomas, causas y recuperación efectiva

Conoce los síntomas de la tendinitis aquílea, sus causas principales y tratamientos para una recuperación efectiva en Podología Los Ángeles, Chile.

Tendinitis aquílea: una lesión frecuente que no debes ignorar

La tendinitis aquílea es una de las lesiones más comunes que afectan al tendón de Aquiles, esa banda gruesa de tejido que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. En Podología Los Ángeles, atendemos con frecuencia a pacientes que llegan con dolor persistente en la parte posterior del tobillo, muchas veces tras semanas de molestias que fueron minimizando.

Este tendón es el más fuerte y largo del cuerpo humano, pero también es vulnerable al sobreuso, los cambios bruscos de actividad y el calzado inadecuado. La buena noticia es que, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la recuperación es posible sin necesidad de cirugía en la mayoría de los casos.

Qué es exactamente la tendinitis aquílea

La tendinitis aquílea es la inflamación del tendón de Aquiles, generalmente causada por estrés repetitivo sobre la estructura. Se presenta en dos formas principales:

  • Tendinitis insercional: afecta la parte inferior del tendón, donde se une al hueso del talón. Puede generar calcificaciones y espolones óseos.
  • Tendinitis no insercional: afecta las fibras en la porción media del tendón. Es más frecuente en personas jóvenes y activas.

Cuando la inflamación se vuelve crónica y las fibras del tendón comienzan a degenerarse, hablamos de tendinosis, una condición que requiere un abordaje más prolongado.

Síntomas que debes reconocer

Identificar los síntomas a tiempo es fundamental para evitar que la lesión progrese. Los signos más comunes incluyen:

  • Dolor en la parte posterior del talón o a lo largo del tendón, que empeora con la actividad
  • Rigidez matutina en la zona del tobillo y el tendón
  • Sensibilidad al tacto, especialmente al presionar los lados del tendón
  • Hinchazón que aumenta a lo largo del día
  • Engrosamiento del tendón en comparación con el lado sano
  • Sensación de crujido o crepitación al mover el tobillo
  • Dolor que mejora con actividad leve pero empeora con esfuerzo prolongado

Si notas que el dolor aparece durante o después de correr, subir escaleras o tras períodos de reposo prolongado, es momento de consultar con un profesional.

Causas principales de la tendinitis aquílea

Sobreuso y sobrecarga

La causa más habitual es el aumento repentino en la intensidad o duración de la actividad física. Corredores que incrementan su kilometraje de forma abrupta, o personas sedentarias que comienzan una actividad deportiva sin preparación, son especialmente vulnerables. Para más información sobre este tipo de lesiones, te recomendamos leer nuestra guía sobre lesiones en el pie por running.

Factores biomecánicos

Algunas condiciones del pie predisponen a esta lesión:

  • Pie plano o pronación excesiva
  • Pie cavo con poca capacidad de absorción de impacto
  • Acortamiento de los músculos de la pantorrilla
  • Diferencias en la longitud de las piernas

Calzado inadecuado

Zapatos sin soporte adecuado del arco, con suela rígida o con drop excesivo pueden alterar la mecánica del pie y sobrecargar el tendón. Conocer cómo elegir zapatillas para correr marca una diferencia importante en la prevención.

Otros factores de riesgo

  • Edad: la flexibilidad del tendón disminuye con los años
  • Sexo masculino: mayor incidencia en hombres
  • Obesidad: el exceso de peso aumenta la carga sobre el tendón
  • Uso de ciertos medicamentos como fluoroquinolonas
  • Enfermedades metabólicas como la diabetes

Diagnóstico profesional

En nuestra consulta en Los Ángeles, Chile, el diagnóstico comienza con una evaluación clínica detallada que incluye:

  • Historia clínica completa y análisis de la actividad física
  • Palpación del tendón para identificar zonas de dolor y engrosamiento
  • Pruebas funcionales como la prueba de Thompson
  • Evaluación biomecánica de la marcha y la pisada
  • Derivación a ecografía o resonancia magnética cuando es necesario para valorar el grado de daño

Un diagnóstico preciso permite diferenciar entre tendinitis, tendinosis, bursitis retrocalcánea y otras patologías que pueden presentar síntomas similares.

Tratamiento y recuperación

Fase aguda: control del dolor e inflamación

En las primeras semanas, el objetivo es reducir la inflamación y el dolor:

  • Reposo relativo: reducir actividades que generen dolor, sin inmovilización total
  • Aplicación de hielo durante 15-20 minutos varias veces al día
  • Elevación de la extremidad afectada
  • Uso temporal de taloneras para reducir la tensión sobre el tendón
  • Medicación antiinflamatoria según indicación médica

Fase de rehabilitación

Una vez controlado el dolor agudo, se inicia un programa de ejercicios progresivos:

  • Ejercicios excéntricos: son la base del tratamiento. Consisten en bajar lentamente el talón desde una superficie elevada, fortaleciendo el tendón mientras se alarga.
  • Estiramientos del complejo gastrocnemio-sóleo: mejoran la flexibilidad de la pantorrilla y reducen la tensión sobre el tendón.
  • Fortalecimiento global: ejercicios para estabilizadores de cadera, rodilla y tobillo.
  • Trabajo propioceptivo: ejercicios de equilibrio que mejoran el control neuromuscular.

Tratamientos complementarios

Dependiendo de la severidad y la respuesta al tratamiento conservador, pueden indicarse:

  • Ondas de choque extracorpóreas
  • Plantillas ortopédicas personalizadas para corregir alteraciones biomecánicas
  • Terapia manual y movilización de tejidos blandos
  • Vendaje funcional o kinesiotaping
  • En casos refractarios, infiltraciones guiadas por ecografía

Tiempos de recuperación

La recuperación varía según la gravedad:

  • Tendinitis leve: 4 a 6 semanas con tratamiento adecuado
  • Tendinitis moderada: 2 a 3 meses
  • Tendinosis o casos crónicos: 3 a 6 meses o más

La paciencia es fundamental. Un retorno prematuro a la actividad completa aumenta significativamente el riesgo de recaída.

Prevención para evitar recaídas

Una vez superada la lesión, es esencial adoptar hábitos que protejan el tendón de Aquiles:

  • Incrementar la actividad física de forma gradual, sin superar un 10% semanal
  • Mantener una rutina de estiramientos y fortalecimiento excéntrico
  • Utilizar calzado deportivo adecuado y renovarlo con regularidad
  • Calentar correctamente antes de cada sesión de ejercicio
  • Escuchar al cuerpo: ante las primeras molestias, reducir la carga
  • Realizar un control podológico anual para detectar alteraciones biomecánicas a tiempo

Cuándo consultar a un podólogo

No esperes a que el dolor se vuelva incapacitante. Si presentas molestias en la zona del tendón de Aquiles que persisten más de una semana, o si notas hinchazón, rigidez matutina frecuente o dificultad para caminar, es momento de buscar ayuda profesional.

En Podología Los Ángeles, en la región del Biobío, contamos con la experiencia necesaria para evaluar tu caso, identificar las causas subyacentes y diseñar un plan de tratamiento personalizado que te permita retomar tus actividades con seguridad. Una intervención temprana no solo acelera la recuperación, sino que previene complicaciones que podrían requerir tratamientos más invasivos.

¿Necesitas atención podológica?

Agenda tu hora hoy y cuida la salud de tus pies con profesionales