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Problemas en los pies por uso de sandalias: Prevención y cuidados

Conoce los problemas podológicos causados por el uso de sandalias y cómo prevenirlos. Podología Los Ángeles en Chile te asesora.

El lado oscuro de las sandalias

Las sandalias son el calzado favorito de muchas personas cuando llega el buen tiempo. Ligeras, frescas y cómodas en apariencia, resultan la opción predilecta para los meses cálidos. Sin embargo, su uso prolongado o inadecuado puede provocar una serie de problemas podológicos que conviene conocer y prevenir.

En Podología Los Ángeles observamos un incremento notable de consultas por problemas asociados al uso de sandalias durante la primavera y el verano en Los Ángeles, Chile. Conocer los riesgos te permitirá disfrutar de este tipo de calzado sin comprometer la salud de tus pies.

Problemas más frecuentes causados por las sandalias

Fascitis plantar

Las sandalias planas, especialmente las chancletas, no proporcionan soporte para el arco plantar. El uso continuado de calzado sin soporte obliga a la fascia plantar a trabajar en exceso, lo que puede desencadenar inflamación y dolor en el talón.

Los síntomas típicos incluyen dolor punzante en la planta del pie, especialmente al dar los primeros pasos de la mañana. Si quieres conocer más sobre esta condición, consulta nuestro artículo sobre fascitis plantar: qué es y cómo tratarla.

Grietas en los talones

La exposición constante del talón al aire libre y a las superficies provoca sequedad excesiva en la piel. Sin la protección que ofrece el calzado cerrado, la piel del talón se deshidrata, se endurece y termina agrietándose. Las grietas profundas pueden resultar dolorosas y convertirse en puerta de entrada para infecciones.

Factores que agravan este problema:

  • Caminar sobre superficies duras y calientes
  • Falta de hidratación regular
  • Peso corporal que ejerce presión sobre el talón expuesto
  • Condiciones climáticas secas y ventosas

Tendinitis aquílea

Las sandalias completamente planas alteran la biomecánica natural del pie durante la marcha. El tendón de Aquiles se somete a un estiramiento excesivo que, con el uso prolongado, puede derivar en tendinitis. Los síntomas incluyen dolor en la parte posterior del talón, rigidez matutina y molestias al caminar cuesta arriba.

Dedos en garra

Para mantener las chancletas sujetas al pie, los dedos realizan un agarre constante e involuntario. Esta contracción repetitiva y sostenida de los músculos flexores de los dedos puede favorecer el desarrollo de dedos en garra o en martillo a largo plazo.

Esguinces y torceduras

Las sandalias ofrecen mínima sujeción lateral y ningún soporte para el tobillo. Caminar sobre superficies irregulares, escaleras o terrenos accidentados con sandalias aumenta significativamente el riesgo de esguinces. La falta de estabilidad obliga al tobillo a trabajar constantemente para mantener el equilibrio.

Ampollas y rozaduras

Las tiras de las sandalias pueden generar fricción contra la piel, especialmente cuando son nuevas o están fabricadas con materiales sintéticos rígidos. Las zonas más afectadas son:

  • Entre los dedos primero y segundo (en sandalias tipo chancleta)
  • Los laterales del pie donde apoyan las tiras
  • La zona del talón
  • El empeine si las tiras cruzan por esta zona

Infecciones fúngicas y bacterianas

Aunque las sandalias permiten ventilación, la exposición directa a superficies contaminadas como piscinas públicas, vestuarios y calles aumenta el riesgo de contraer infecciones como el pie de atleta o verrugas plantares.

Quemaduras solares

El dorso del pie es una zona frecuentemente olvidada a la hora de aplicar protector solar. Las quemaduras en los pies son especialmente molestas y pueden dificultar el uso de calzado durante varios días.

Cómo elegir sandalias que cuiden tus pies

Si decides usar sandalias, al menos elige opciones que minimicen los riesgos:

Características de una sandalia adecuada

  • Soporte de arco: busca sandalias que tengan una curvatura en la plantilla que se adapte al arco de tu pie
  • Suela con amortiguación: evita suelas completamente rígidas o excesivamente finas
  • Sujeción firme: elige modelos con varias tiras ajustables que mantengan el pie estable
  • Material flexible pero resistente: cuero o materiales técnicos que no generen rozaduras
  • Talonera: un contrafuerte posterior que proteja y sujete el talón
  • Suela antideslizante: para reducir el riesgo de resbalones y caídas

Tipos de sandalias a evitar

  • Chancletas de goma planas sin ningún tipo de soporte
  • Sandalias con tiras muy estrechas que generen presión excesiva
  • Modelos con suela totalmente plana y rígida
  • Sandalias de plástico que no transpiran
  • Modelos con plataforma inestable

Recomendaciones para un uso seguro

Limita el tiempo de uso

  • No uses sandalias como calzado principal durante todo el día
  • Alterna con calzado cerrado y de soporte, especialmente para caminatas largas
  • Reserva las sandalias para momentos de descanso o desplazamientos cortos

Hidrata tus pies diariamente

La exposición al aire requiere una hidratación más frecuente:

  • Aplica crema hidratante específica para pies por la mañana y por la noche
  • Presta especial atención a los talones y zonas de contacto con las tiras
  • Usa productos con urea al 15 o 20 por ciento para pieles muy secas
  • No olvides hidratar también el dorso del pie

Para más información sobre hidratación, consulta nuestro artículo sobre cómo hidratar los pies correctamente.

Protección solar

  • Aplica protector solar de factor 50 en el empeine, dedos y laterales del pie
  • Renueva la aplicación cada dos horas
  • No olvides la zona entre los dedos si la sandalia los deja expuestos

Higiene reforzada

  • Lava tus pies al llegar a casa para eliminar suciedad y bacterias
  • Seca cuidadosamente entre los dedos
  • Inspecciona tus pies en busca de heridas, ampollas o cambios en la piel
  • Limpia las sandalias regularmente para evitar acumulación de bacterias

Poblaciones que deben tener especial precaución

Personas con diabetes

Los pacientes diabéticos deben evitar las sandalias abiertas. La pérdida de sensibilidad expone a heridas inadvertidas que pueden complicarse gravemente. El calzado cerrado, transpirable y protector es siempre la opción más segura. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre calzado para diabéticos.

Personas mayores

El riesgo de caídas aumenta con la edad, y las sandalias con mala sujeción incrementan este peligro. Se recomienda optar por modelos con cierre en el talón y suela antideslizante.

Personas con problemas biomecánicos

Quienes tienen pie plano, pie cavo, juanetes u otras alteraciones estructurales deben ser especialmente cuidadosos con el tipo de sandalia que usan, ya que la falta de soporte puede agravar sus condiciones.

Alternativas saludables para el calor

Si buscas frescura sin sacrificar la salud de tus pies, considera estas alternativas:

  • Zapatos de lona transpirable: ligeros y con mejor soporte que las sandalias
  • Zapatillas deportivas con malla: ofrecen ventilación y protección completa
  • Sandalias deportivas con soporte: modelos diseñados para caminatas con buen soporte de arco y amortiguación
  • Mocasines de verano: calzado cerrado pero fresco en materiales naturales

Cuándo consultar al podólogo

Acude a consulta si el uso de sandalias te ha provocado:

  • Grietas profundas en los talones que sangran o duelen
  • Dolor persistente en la planta del pie o el talón
  • Ampollas infectadas o que no cicatrizan
  • Cambios en la forma de los dedos
  • Uñas dañadas o con signos de infección fúngica
  • Inestabilidad o esguinces recurrentes

Tu salud podológica merece atención

En Podología Los Ángeles, en Los Ángeles, Chile, te ayudamos a encontrar el equilibrio entre comodidad, estilo y salud podológica. No es necesario renunciar a las sandalias por completo, pero sí es fundamental elegir bien, limitar su uso y complementar con cuidados específicos. Tus pies te lo agradecerán.

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