·9 min read·Salud del pie

Podología infantil: Cuidado de pies en niños

Guía de podología infantil: desarrollo del pie en niños, problemas comunes y cuándo consultar al podólogo. Atención en Los Ángeles, Chile.

El pie de un niño no es simplemente una versión reducida del pie adulto. Durante los primeros años de vida, los pies atraviesan un proceso de desarrollo activo que determina la postura, la marcha y la salud musculoesquelética a largo plazo. La podología infantil es la especialidad que se ocupa de evaluar, prevenir y tratar las alteraciones del pie y del miembro inferior en niños, desde recién nacidos hasta adolescentes.

En nuestra consulta en Los Ángeles, Chile, atendemos con frecuencia a familias con dudas sobre si el caminar de su hijo es normal, si necesita plantillas o si cierto dolor en los pies merece atención profesional. Esta guía responde las preguntas más comunes.

El desarrollo normal del pie infantil

Del nacimiento a los 2 años

Al nacer, el pie del bebé es casi completamente cartilaginoso. La grasa plantar ocupa el espacio del arco longitudinal interno, lo que hace que el pie parezca plano. Esto es completamente normal. Los huesos comienzan a osificarse de forma gradual y el arco plantar empieza a formarse a medida que el niño carga peso y camina.

Durante el primer año, los pies de bebé no deben estar comprimidos por calcetines apretados ni por calzado rígido innecesario. El movimiento libre favorece el desarrollo muscular y articular.

De los 2 a los 6 años

Entre los 2 y los 6 años ocurren cambios importantes. El niño comienza a caminar con mayor seguridad, desaparece progresivamente la almohadilla grasa plantar y el arco empieza a hacerse visible. En esta etapa es normal cierto grado de pie plano flexible, que suele corregirse de forma espontánea.

También es habitual observar:

  • Marcha en rotación interna (caminar con los pies hacia adentro), que en la mayoría de los casos se resuelve sola antes de los 8 años.
  • Genu valgum (rodillas juntas), que también tiene un patrón evolutivo propio.
  • Tropiezos frecuentes y torpeza al correr, relacionados con la maduración neuromotora.

De los 6 a los 12 años

En edad escolar el pie ya tiene una estructura más parecida al pie adulto. El arco longitudinal interno está consolidado y la marcha es más eficiente. Sin embargo, esta es también la etapa en que se vuelven evidentes algunas alteraciones que no se corrigieron antes, como el pie plano sintomático, el hallux valgus juvenil o la enfermedad de Sever.

Adolescencia

Durante el estirón puberal, el pie crece rápidamente y puede aparecer dolor relacionado con los cambios de proporción entre tendones, huesos y músculos. El calzado inadecuado en esta etapa puede tener consecuencias duraderas.

Problemas podológicos más frecuentes en niños

Pie plano infantil

El pie plano es una de las consultas más frecuentes en podología infantil. La mayoría de los casos en menores de 6 años son fisiológicos y no requieren tratamiento. Sin embargo, cuando el pie plano persiste más allá de esa edad, produce dolor, limita la actividad física o se asocia a otras alteraciones, es necesario evaluarlo.

Para entender mejor cuándo el pie plano deja de ser normal y pasa a requerir atención, puede consultar nuestro artículo sobre pies planos en niños.

El tratamiento puede incluir:

  • Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie.
  • Plantillas ortopédicas personalizadas.
  • Indicaciones sobre calzado adecuado.
  • En casos estructurales severos, derivación al traumatólogo.

Enfermedad de Sever (apofisitis calcánea)

La enfermedad de Sever es la causa más frecuente de dolor de talón en niños entre 8 y 14 años, especialmente en los que practican deportes. Se produce por la tracción del tendón de Aquiles sobre el núcleo de osificación del calcáneo, que aún no ha fusionado completamente.

Los síntomas principales son:

  • Dolor en el talón que aumenta con la actividad física.
  • Dolor al apretarle el talón por los lados.
  • Cojera al final del entrenamiento o el partido.

El tratamiento conservador es muy efectivo e incluye descarga, estiramientos del tríceps sural, calzado con amortiguación adecuada y, en algunos casos, taloneras de descarga.

Uñas encarnadas

Las uñas encarnadas no son exclusivas de los adultos. En niños, suelen aparecer por un corte inadecuado de la uña (demasiado curvo o demasiado corto en los laterales), por calzado estrecho o por traumatismos repetidos. La uña del primer dedo del pie es la más afectada.

El tratamiento temprano evita infecciones y procedimientos más complejos. En la consulta se puede realizar el tratamiento conservador o, si es necesario, una pequeña intervención ambulatoria bajo anestesia local.

Verrugas plantares

Las verrugas plantares (papilomas) son muy comunes en niños en edad escolar, especialmente en quienes frecuentan piscinas, vestuarios o andan descalzos en superficies húmedas. Son causadas por el virus del papiloma humano (VPH) y pueden ser dolorosas cuando se ubican en zonas de presión.

El podólogo puede tratarlas mediante crioterapia, ácidos queratolíticos, electrocirugía u otras técnicas según el caso.

Alteraciones de la marcha

Hay padres que consultan porque su hijo camina de puntas, con los pies hacia adentro o hacia afuera, o porque parece cansarse más de lo normal al caminar. Aunque muchas de estas variantes son parte del desarrollo normal, otras pueden indicar alteraciones del tono muscular, problemas neurológicos o deformidades estructurales que requieren evaluación temprana.

Un estudio de la marcha realizado por el podólogo puede identificar el origen del problema y orientar el tratamiento o la derivación correspondiente.

La importancia del calzado infantil

El calzado es una de las variables que más influye en el desarrollo del pie. Un zapato inadecuado puede:

  • Dificultar el desarrollo del arco plantar.
  • Provocar deformidades en los dedos.
  • Generar rozaduras, ampollas y alteraciones de las uñas.
  • Favorecer tropiezos y caídas en los más pequeños.

Características del calzado infantil ideal

  • Puntera amplia y redondeada que permita el movimiento libre de los dedos.
  • Suela flexible que acompañe el movimiento natural del pie.
  • Contrafuerte firme en el talón para dar estabilidad sin rigidez excesiva.
  • Talla correcta: debe haber aproximadamente 1 cm de espacio entre el dedo más largo y el extremo del zapato.
  • Materiales transpirables para evitar la humedad y las infecciones fúngicas.

Los zapatos no deben ser heredados entre hermanos. El uso de calzado de segunda mano que ya adoptó la forma del pie del usuario anterior puede generar problemas en el nuevo portador.

Descalzos en casa: ¿Es bueno?

Sí. Caminar descalzo sobre superficies naturales e irregulares (pasto, arena, tierra) estimula la musculatura intrínseca del pie, mejora la propiocepción y favorece el desarrollo del arco plantar. En casa, sobre suelo liso, es preferible usar calcetines antideslizantes para evitar caídas.

Higiene y cuidado diario del pie en niños

El cuidado cotidiano del pie en la infancia sienta las bases de una buena salud podológica. Algunas recomendaciones prácticas:

  • Lavar los pies a diario con agua tibia y jabón, prestando atención a los espacios interdigitales.
  • Secar bien entre los dedos para prevenir infecciones por hongos.
  • Cortar las uñas en línea recta, sin redondear los bordes, y no demasiado cortas.
  • Revisar los pies periódicamente en busca de rozaduras, cambios de coloración, verrugas o deformidades incipientes.
  • Cambiar calcetines a diario y elegir fibras naturales o técnicas que favorezcan la transpiración.

Cuándo llevar a tu hijo al podólogo

No siempre es fácil saber cuándo una consulta podológica es necesaria. Para orientar esa decisión, hemos preparado una guía detallada sobre cuándo llevar a un niño al podólogo. En términos generales, son motivos de consulta:

  • Dolor de pies, talones o piernas durante o después de la actividad física.
  • Cojera o cambio en la forma de caminar.
  • Pie plano que persiste después de los 6 años o que produce molestias.
  • Uñas encarnadas, engrosadas o con cambios de coloración.
  • Verrugas plantares que no desaparecen o que crecen.
  • Alteraciones en los dedos (dedos en garra, hallux valgus juvenil).
  • Heridas que no cicatrizan con normalidad.
  • Callos o durezas recurrentes.

La evaluación podológica en la infancia es preferentemente preventiva. Una consulta temprana puede evitar tratamientos más complejos en el futuro.

Podología infantil en Los Ángeles, Chile

En nuestra consulta en Los Ángeles atendemos niños desde lactantes hasta adolescentes. Realizamos evaluaciones de la marcha, estudios posturales, adaptación de plantillas ortopédicas y tratamiento de las patologías más frecuentes del pie infantil.

El enfoque es siempre conservador y personalizado, considerando la etapa de desarrollo de cada niño y sus actividades cotidianas (deporte, colegio, vida familiar). Trabajamos en coordinación con traumatólogos, kinesiólogos y médicos pediatras cuando el caso lo requiere.

Conoce en detalle todos nuestros servicios de podología infantil y adulta disponibles en nuestra consulta.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad debería llevarse a un niño al podólogo por primera vez? No existe una edad mínima para la consulta podológica. Si hay dudas sobre el desarrollo del pie o la marcha, es válido consultar desde que el niño comienza a caminar. En ausencia de síntomas, una revisión preventiva alrededor de los 4 a 5 años permite detectar alteraciones antes de que se consoliden.

¿Las plantillas corrigen el pie plano en los niños? Las plantillas ortopédicas no "corrigen" el pie plano en el sentido estructural, pero pueden controlar la pronación, aliviar el dolor, mejorar la alineación del miembro inferior y favorecer un desarrollo más equilibrado. Su indicación depende de la evaluación individual.

¿El pie plano causa dolor en los niños? El pie plano flexible sin síntomas generalmente no produce dolor. Cuando hay dolor, fatiga excesiva, dificultad para mantener actividades físicas o alteraciones posturales asociadas, la consulta es necesaria.

¿Cuánto dura una consulta de podología infantil? Una primera consulta suele durar entre 30 y 45 minutos, incluyendo la anamnesis, exploración física, evaluación de la marcha y orientación terapéutica.


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