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Pie diabético: Exámenes y chequeos necesarios

Conoce los exámenes y chequeos necesarios para el pie diabético: monofilamento, doppler, índice tobillo-brazo y más. Los Ángeles, Chile.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en Chile y en el mundo. Uno de sus efectos más severos y menos atendidos a tiempo es el daño progresivo que provoca en los pies. El pie diabético no aparece de un día para otro: es el resultado de años de glicemia descontrolada que deteriora nervios y vasos sanguíneos de forma silenciosa. Por eso, los exámenes y chequeos periódicos no son opcionales, sino una necesidad clínica concreta.

Si quieres entender el cuadro general antes de profundizar en los estudios diagnósticos, te recomendamos revisar nuestra guía completa de prevención y cuidado del pie diabético, donde explicamos las bases de la prevención y el cuidado integral. En este artículo nos enfocamos específicamente en los exámenes que debe realizarse toda persona con diabetes para proteger sus pies.

Por qué son indispensables los chequeos del pie diabético

La gran trampa de la diabetes es que sus complicaciones en los pies suelen ser indoloras en etapas tempranas. La neuropatía diabética destruye la capacidad de sentir dolor, calor o presión, lo que significa que una herida puede pasar completamente inadvertida hasta infectarse gravemente. Al mismo tiempo, la enfermedad arterial periférica reduce el flujo de sangre a los pies, dificultando la cicatrización de cualquier lesión.

El resultado es una combinación devastadora: heridas que no duelen y que tampoco sanan. En casos avanzados, esto deriva en úlceras, infecciones profundas y, en el peor escenario, amputaciones. Chile registra cifras preocupantes al respecto: la diabetes es la primera causa de amputaciones no traumáticas de extremidades inferiores en el país.

La buena noticia es que la gran mayoría de estas amputaciones son prevenibles con detección oportuna y manejo adecuado. Y esa detección depende directamente de realizarse los exámenes correctos en el momento correcto.

Frecuencia recomendada de los chequeos

Antes de describir cada examen, es importante entender con qué frecuencia deben realizarse. Las guías clínicas establecen distintos niveles de riesgo:

  • Riesgo bajo (sin neuropatía ni vasculopatía): revisión podológica anual.
  • Riesgo moderado (neuropatía o vasculopatía presente): cada 3 a 6 meses.
  • Riesgo alto (úlcera previa, deformidad severa, vasculopatía avanzada): mensual o según indicación médica.

En Los Ángeles y la Región del Biobío, muchas personas con diabetes no acceden a estos controles con la frecuencia requerida. El podólogo es el profesional más indicado para realizar la evaluación de pie diabético de forma integral y periódica.

Exámenes clínicos realizados en consulta

Evaluación neurológica con monofilamento de semmes-Weinstein

El monofilamento es una pequeña hebra de nylon que, al aplicarse sobre distintos puntos de la planta del pie, permite evaluar si el paciente conserva la sensibilidad protectora. Es un examen sencillo, indoloro y altamente efectivo para detectar neuropatía periférica.

El procedimiento consiste en presionar el monofilamento sobre diez puntos específicos de cada pie. Si el paciente no percibe el estímulo en al menos cuatro de esos puntos, se considera que ha perdido la sensibilidad protectora y entra en una categoría de riesgo elevado.

Este examen debe realizarse en cada control podológico y es el punto de partida para cualquier evaluación de pie diabético. Para saber más sobre el daño nervioso que la diabetes provoca en los pies, puedes leer nuestro artículo sobre neuropatía diabética.

Prueba de diapasón (vibración)

Complementa al monofilamento evaluando la sensibilidad vibratoria. Se aplica un diapasón de 128 Hz sobre prominencias óseas del pie y el tobillo. La pérdida de sensación vibratoria es uno de los primeros indicadores de neuropatía diabética.

Evaluación de reflejos osteotendinosos

La disminución o ausencia del reflejo aquiliano (tendón de Aquiles) es un signo clínico de neuropatía que el profesional puede constatar sin equipamiento complejo. Se evalúa en conjunto con los demás hallazgos neurológicos.

Evaluación vascular: Palpación de pulsos

El podólogo o médico palpa los pulsos del pie (pedio y tibial posterior) para detectar si el flujo arterial está comprometido. La ausencia o debilidad de estos pulsos sugiere enfermedad arterial periférica y debe complementarse con estudios instrumentales.

Inspección dermatológica y biomecánica

Más allá de los exámenes específicos, la inspección visual es fundamental. El profesional evalúa:

  • Coloración, temperatura y textura de la piel.
  • Presencia de fisuras, callosidades, micosis interdigital u onicomicosis.
  • Deformidades como hallux valgus, dedos en martillo o pie cavo.
  • Zonas de hiperpresión que puedan derivar en úlceras.

La detección temprana de callosidades en zonas de carga es especialmente importante: bajo una dureza en una persona con neuropatía puede estar desarrollándose una úlcera sin que el paciente lo sepa.

Estudios instrumentales y de laboratorio

Índice tobillo-Brazo (ITB)

El índice tobillo-brazo es un examen no invasivo que compara la presión arterial sistólica en el tobillo con la del brazo. Se realiza con un doppler portátil y un manguito de presión.

  • ITB entre 0,9 y 1,3: flujo arterial normal.
  • ITB entre 0,7 y 0,9: obstrucción leve.
  • ITB entre 0,5 y 0,7: obstrucción moderada.
  • ITB menor a 0,5: obstrucción grave, riesgo de isquemia crítica.

Un ITB alterado confirma la presencia de enfermedad arterial periférica y es determinante para decidir el tipo de tratamiento y apósitos en caso de existir una herida. Este examen debe realizarse al menos una vez al año en todo paciente diabético.

Doppler vascular de extremidades inferiores

Cuando el ITB muestra valores alterados o existe sospecha clínica de vasculopatía significativa, se indica un eco-doppler vascular de extremidades inferiores. Este estudio por imágenes permite visualizar el estado de las arterias, detectar placas de ateroma, calcificaciones y estenosis, y cuantificar el grado de obstrucción.

Es un examen de mayor complejidad que se realiza en centros especializados o en el contexto de derivación al angiólogo o cirujano vascular.

Hemoglobina glicosilada (hba1c)

Aunque no es un examen específico del pie, la HbA1c refleja el control glicémico promedio de los últimos tres meses y es un indicador clave del riesgo de complicaciones. Una HbA1c mayor a 8% se asocia directamente con mayor deterioro neurológico y vascular.

El podólogo debe conocer este valor al momento de la evaluación para contextualizar el riesgo del paciente. Si la diabetes no está controlada, cualquier tratamiento local de las lesiones tendrá resultados limitados.

Estudio de presiones plantares (baropodometría)

La baropodometría permite medir la distribución de presiones en la planta del pie durante la marcha o en estática. Es especialmente útil en pacientes con deformidades o antecedente de úlceras, ya que identifica los puntos de mayor carga donde puede desarrollarse una nueva lesión.

Con esta información se pueden diseñar plantillas ortopédicas o calzado a medida que redistribuyan las presiones y reduzcan el riesgo de ulceración.

Cultivo de secreciones y biopsia (en casos con úlcera)

Cuando ya existe una úlcera infectada, el cultivo microbiológico de la secreción es imprescindible para identificar el agente causante y seleccionar el antibiótico adecuado. En casos de sospecha de infección ósea (osteomielitis), puede requerirse biopsia de tejido óseo.

Radiografía y resonancia magnética

La radiografía simple del pie evalúa deformidades óseas y puede detectar gas en tejidos blandos (señal de infección grave) o cambios óseos compatibles con osteomielitis. La resonancia magnética es el estudio de elección cuando se sospecha compromiso óseo profundo o artropatía de Charcot, una deformidad progresiva del pie asociada a neuropatía grave.

Señales de alerta que requieren evaluación inmediata

No espere su próximo control programado si presenta alguno de estos signos:

  • Herida, ampolla o úlcera en el pie, aunque no duela.
  • Cambio de coloración (rojez, palidez o morado) en algún sector del pie.
  • Aumento de temperatura localizado en el pie.
  • Pie con deformidad nueva o que ha cambiado de forma.
  • Secreción, olor o fiebre asociados a una lesión en el pie.

Estas situaciones constituyen una urgencia podológica y deben evaluarse dentro de las 24 horas. Para comprender mejor por qué la atención podológica es tan crítica en personas con diabetes, le recomendamos leer nuestro artículo diabetes y pies.

El rol del equipo multidisciplinario

El manejo del pie diabético requiere la colaboración de varios profesionales:

  • Podólogo: evaluación periódica, cuidado de uñas y callosidades, tratamiento de úlceras superficiales, derivación oportuna.
  • Médico de cabecera o diabetólogo: control metabólico, prescripción de medicamentos, solicitud de exámenes de laboratorio.
  • Angiólogo o cirujano vascular: evaluación y tratamiento de la vasculopatía periférica.
  • Infectólogo: manejo de infecciones complejas del pie.
  • Traumatólogo: tratamiento quirúrgico de deformidades o infección ósea.

En Los Ángeles, el podólogo cumple frecuentemente un rol de coordinación, siendo el primer profesional que detecta señales de alarma y orienta al paciente hacia el especialista adecuado.

Qué debe incluir un control podológico completo en pie diabético

Un control bien estructurado debe contemplar, como mínimo, los siguientes pasos:

  1. Revisión del historial clínico y control glicémico reciente.
  2. Inspección visual completa de ambos pies, incluyendo espacios interdigitales y planta.
  3. Evaluación de la sensibilidad con monofilamento y diapasón.
  4. Palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores.
  5. Medición de la temperatura cutánea comparativa entre ambos pies.
  6. Evaluación de calzado actual.
  7. Educación al paciente sobre higiene, calzado y señales de alarma.
  8. Registro fotográfico de lesiones o zonas de riesgo.
  9. Derivación cuando corresponda.

Este protocolo es el estándar que seguimos en nuestra consulta podológica en Los Ángeles, adaptado a las necesidades individuales de cada paciente.


Tome el control de la salud de sus pies

El pie diabético es una complicación grave pero en gran medida prevenible. Los exámenes descritos en este artículo no son procedimientos de alta complejidad: la mayoría son accesibles, rápidos y no invasivos. Lo que marca la diferencia es realizarlos con la periodicidad adecuada y contar con un profesional capacitado que interprete los resultados en su contexto clínico.

Si usted vive en Los Ángeles o en la Región del Biobío y tiene diabetes, no postergue su evaluación podológica. En nuestra consulta realizamos controles integrales de pie diabético, adaptados al nivel de riesgo de cada paciente.

Revise nuestros servicios disponibles o comuníquese directamente a través de nuestra página de contacto para agendar su evaluación. La detección oportuna puede marcar la diferencia entre conservar sus pies y enfrentar consecuencias irreversibles.

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