Onicogrifosis: Uña engrosada en adultos mayores
Todo sobre la onicogrifosis: causas del engrosamiento de uñas en adultos mayores, tratamiento podológico y prevención. Los Ángeles, Chile.
La onicogrifosis es una de las condiciones ungueales más frecuentes en personas mayores de 60 años y, sin embargo, una de las más ignoradas. Se caracteriza por el engrosamiento progresivo y la deformación de la uña, que adquiere una forma curva similar al cuerno de un carnero. Aunque puede afectar cualquier dedo del pie, el hallux —dedo gordo— es el más comprometido en la mayoría de los casos.
En nuestra consulta podológica en Los Ángeles, Chile, atendemos con frecuencia a adultos mayores que llegan con uñas que no han podido cortarse durante meses o incluso años, ya sea por dolor, por falta de movilidad o porque los instrumentos domésticos resultan insuficientes. Entender qué es la onicogrifosis, por qué aparece y cómo se trata correctamente es el primer paso para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
¿Qué es la onicogrifosis?
La onicogrifosis —del griego "onyx" (uña) y "grypos" (curvado)— es una distrofia ungueal que produce un engrosamiento exagerado de la lámina de la uña, acompañado de deformación, coloración oscura o amarillenta, y una textura rugosa o en capas. La uña crece en forma de gancho, se tuerce sobre sí misma y puede llegar a incrustarse en la piel circundante si no se trata a tiempo.
A diferencia de una uña simplemente gruesa por golpe o infección, la onicogrifosis implica una alteración estructural de la matriz ungueal que, en la mayoría de los casos, es crónica y progresiva. Si bien no es una enfermedad grave en sí misma, sus complicaciones —dolor al caminar, infecciones bacterianas y micóticas, úlceras en personas con diabetes o mala circulación— pueden tener consecuencias serias.
Para ampliar la información sobre cambios en el aspecto de las uñas, puede consultar nuestro artículo sobre uñas gruesas y amarillas, donde explicamos las diferencias entre las distintas causas posibles.
Causas principales de la onicogrifosis
Envejecimiento y cambios vasculares
El envejecimiento es el factor de riesgo más determinante. Con los años, la circulación periférica disminuye, lo que reduce el aporte de nutrientes a la matriz ungueal. Esto provoca que la uña crezca de forma más lenta, irregular y engrosada. La piel que rodea la uña también pierde elasticidad, lo que contribuye a las deformaciones.
Traumatismos repetidos
Los microtraumatismos acumulados a lo largo de años —golpes leves, calzado estrecho, actividad física intensa— dañan paulatinamente la matriz de la uña. En muchas personas mayores, un traumatismo antiguo que pasó inadvertido es el desencadenante inicial de la onicogrifosis.
Abandono del cuidado ungueal
La falta de higiene y corte regular de las uñas acelera la deformación. Cuando la uña crece sin control durante semanas o meses, se acumula queratina, la lámina se engrosa y la forma normal se pierde. Esto es especialmente relevante en personas con movilidad reducida que no pueden alcanzar sus pies con facilidad.
Enfermedades sistémicas asociadas
Diversas patologías aumentan la predisposición a desarrollar onicogrifosis:
- Diabetes mellitus: la neuropatía periférica reduce la sensibilidad y la detección temprana de cambios ungueales.
- Insuficiencia venosa y arterial: comprometen el trofismo de la uña.
- Psoriasis: puede afectar la matriz ungueal y alterar su crecimiento.
- Onicomicosis: la infección fúngica crónica es tanto causa como consecuencia frecuente de la onicogrifosis.
- Artritis y artrosis: dificultan el autocuidado y el uso de calzado adecuado.
Calzado inadecuado
El uso prolongado de calzado estrecho o con punta reducida comprime los dedos y obliga a la uña a crecer en direcciones anómalas. Este factor, combinado con el envejecimiento, es uno de los más fácilmente prevenibles.
Síntomas y diagnóstico
Cómo reconocer la onicogrifosis
Los signos más característicos incluyen:
- Uña muy engrosada, difícil o imposible de cortar con tijeras convencionales.
- Coloración amarilla, marrón o negruzca de la lámina ungueal.
- Forma curva o en gancho, a veces enrollada sobre sí misma.
- Superficie rugosa, estriada o con capas.
- Olor desagradable si hay infección secundaria.
- Dolor al caminar o al usar calzado cerrado.
Diagnóstico podológico
El diagnóstico es principalmente clínico: el podólogo evalúa la morfología de la uña, el estado de la piel perilesional, la circulación del pie y la presencia de infección. En algunos casos, se toma una muestra para descartar onicomicosis asociada, ya que ambas condiciones pueden coexistir y requieren tratamientos complementarios.
Una exploración completa del pie es fundamental, especialmente en pacientes diabéticos o con patología vascular, donde cualquier herida o presión puede evolucionar a úlcera. En nuestra sección de podología geriátrica explicamos con detalle la importancia de la revisión periódica en adultos mayores.
Tratamiento podológico de la onicogrifosis
Fresado y reducción de la uña
El tratamiento más habitual es el fresado podológico, un procedimiento no invasivo que consiste en lijar y reducir el grosor de la uña mediante una fresa eléctrica de precisión. El objetivo es devolver a la uña un tamaño y forma manejables, aliviar la presión sobre los tejidos circundantes y facilitar el corte posterior.
Este procedimiento debe realizarlo siempre un profesional podólogo. Intentar cortar o lijar una uña con onicogrifosis en casa puede provocar heridas, infecciones y empeorar la deformación.
Corte y desbridamiento
Tras el fresado, el podólogo realiza un corte controlado de la uña, respetando los bordes para evitar encarnamiento. Si existe acumulación de restos queratósicos bajo la lámina, se realiza un desbridamiento para eliminar el material y favorecer la higiene.
Tratamiento de infecciones asociadas
Cuando hay onicomicosis concurrente, se indica un tratamiento antifúngico tópico o sistémico según la extensión de la infección. Si hay signos de sobreinfección bacteriana —enrojecimiento, pus, calor local—, el podólogo coordinará con el médico el tratamiento antibiótico correspondiente.
Aplicación de productos queratolíticos
En uñas muy engrosadas, se aplican productos queratolíticos entre sesiones para ablandar la queratina acumulada y facilitar los procedimientos sucesivos. El podólogo indicará el producto más adecuado según cada caso.
Periodicidad del tratamiento
La onicogrifosis no tiene cura definitiva en la mayoría de los casos: la uña volverá a crecer de forma anormal. Por eso, el mantenimiento periódico —generalmente cada 6 a 8 semanas— es parte esencial del plan terapéutico. La regularidad en las consultas previene complicaciones y mantiene la calidad de vida del paciente.
En casos extremos donde la uña causa dolor constante, infecciones recurrentes o úlceras, puede valorarse la avulsión parcial o total de la uña bajo anestesia local, con o sin destrucción de la matriz para evitar el recrecimiento.
Prevención: Hábitos que marcan la diferencia
Aunque la onicogrifosis no siempre puede evitarse, ciertos hábitos reducen significativamente su aparición y progresión:
- Cortar las uñas regularmente: cada 4 a 6 semanas, en línea recta, sin apurar los bordes. Si el corte resulta difícil, es preferible acudir al podólogo.
- Usar calzado adecuado: amplio en la puntera, con suela firme y suficiente altura. El calzado deportivo de buena calidad suele ser una opción adecuada para el día a día.
- Hidratar la piel del pie: una piel bien hidratada alrededor de la uña reduce la rigidez y las fisuras que favorecen la deformación.
- Revisar los pies periódicamente: especialmente en personas diabéticas o con circulación comprometida. La detección precoz de cualquier cambio ungueal facilita el tratamiento.
- Acudir al podólogo de forma preventiva: no esperar a que la uña cause dolor o se infecte. Una revisión anual puede identificar problemas antes de que se vuelvan complejos.
Para más información sobre cómo cuidar las uñas de los pies correctamente, consulte nuestra guía sobre cuidado de uñas.
Onicogrifosis en personas con diabetes
Las personas con diabetes merecen una mención especial. La neuropatía periférica —pérdida de sensibilidad en los pies— hace que pequeñas lesiones causadas por una uña deformada pasen inadvertidas durante días o semanas. En ese tiempo, una herida leve puede infectarse y derivar en una úlcera diabética de difícil curación.
Por este motivo, en personas con diabetes la onicogrifosis no es un problema estético o de confort: es un factor de riesgo real para complicaciones graves. El control podológico regular es parte del manejo integral de la diabetes y está reconocido como medida preventiva de amputaciones en la literatura clínica internacional.
La onicogrifosis en Los Ángeles, Chile: Contexto local
En Los Ángeles, como en gran parte de la provincia del Biobío, la población mayor de 65 años representa un segmento creciente de la comunidad. Muchos adultos mayores de la ciudad y comunas aledañas —como Nacimiento, Mulchén, Santa Bárbara o Quilaco— no tienen acceso fácil a servicios podológicos especializados, lo que favorece que condiciones como la onicogrifosis avancen sin tratamiento.
En nuestra consulta atendemos a pacientes de toda la región, con o sin derivación médica. El tratamiento podológico de la onicogrifosis no requiere hospitalización ni preparación especial: se realiza en consulta ambulatoria, con instrumental estéril y técnicas seguras incluso para pacientes con patologías crónicas.
Preguntas frecuentes sobre la onicogrifosis
¿La onicogrifosis es contagiosa?
No. La onicogrifosis en sí misma no es contagiosa. Si está asociada a una infección micótica, el hongo sí puede transmitirse, pero la deformación estructural de la uña no se contagia.
¿Puedo cortarme la uña en casa si tengo onicogrifosis?
No se recomienda. Una uña muy engrosada y deformada requiere instrumental profesional y técnica adecuada. Intentar cortarla en casa con tijeras o cortauñas convencionales puede causar heridas, astillas ungueales o infecciones.
¿Duele el tratamiento podológico?
El fresado y el corte de la uña generalmente no causan dolor, ya que se trabaja sobre la lámina ungueal y no sobre tejido vivo. En casos con inflamación o tejido muy sensible, el podólogo tomará las precauciones necesarias.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende del grado de afectación. En muchos casos basta una primera sesión para reducir la uña significativamente, pero el mantenimiento es continuo dado el carácter crónico de la condición.
Reserve su consulta podológica en Los Ángeles
Si usted o un familiar presenta uñas muy gruesas, oscuras o deformadas, no lo deje avanzar. La onicogrifosis tiene solución y el tratamiento podológico marca una diferencia real en la comodidad y la salud del pie.
En nuestra consulta en Los Ángeles, Chile, contamos con los equipos y la experiencia necesarios para tratar la onicogrifosis de forma segura, incluso en pacientes con diabetes, insuficiencia venosa u otras patologías crónicas. Revise nuestros servicios disponibles o contáctenos directamente para agendar una hora. La salud de sus pies no puede esperar.