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Infecciones en los pies: Tipos y prevención

Conoce los tipos de infecciones más comunes en los pies, cómo prevenirlas y cuándo buscar tratamiento profesional en Los Ángeles, Chile.

Los pies son una de las partes del cuerpo más expuestas a agentes infecciosos. El contacto constante con el suelo, la humedad acumulada dentro del calzado y la fricción diaria crean condiciones ideales para que bacterias, hongos y virus se instalen y proliferen. En Los Ángeles, Chile, donde las actividades al aire libre, las piscinas públicas y los gimnasios forman parte de la rutina de muchas personas, conocer los tipos de infecciones podales y cómo prevenirlas es fundamental para mantener una buena salud general.

Por qué los pies son vulnerables a las infecciones

La anatomía y las condiciones de uso de los pies los hacen especialmente susceptibles. Pasamos horas dentro de zapatos cerrados donde la temperatura sube y la transpiración genera humedad sostenida. A esto se suma que caminamos sobre superficies compartidas en espacios como baños públicos, vestuarios, piscinas y playas, donde los microorganismos circulan con facilidad.

Además, pequeñas heridas —rozaduras, callos mal tratados, grietas en los talones— funcionan como puertas de entrada para bacterias y virus. Por eso, la prevención comienza por entender qué tipo de infección puede desarrollarse y bajo qué circunstancias.

Tipos de infecciones más comunes en los pies

1. Infecciones por hongos

Las infecciones fúngicas son las más frecuentes en los pies. Los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos, exactamente las condiciones que se generan dentro del calzado durante el día.

Pie de atleta (tinea pedis)

El pie de atleta es la infección micótica más extendida. Se manifiesta principalmente en los espacios entre los dedos, aunque puede extenderse a la planta y los lados del pie. Sus síntomas más reconocibles son el picor intenso, la descamación de la piel, el enrojecimiento y, en casos avanzados, la aparición de ampollas o fisuras dolorosas.

Se contagia fácilmente al caminar descalzo sobre superficies húmedas compartidas: duchas de gimnasios, bordes de piscinas y vestuarios son los focos más habituales. Si no se trata a tiempo, puede extenderse a las uñas o a otras personas del hogar.

Hongos en las uñas (onicomicosis)

La infección por hongos en las uñas es otra forma frecuente de micosis podal. Se presenta como un cambio de coloración en la uña —que puede volverse amarilla, marrón o blanquecina—, engrosamiento, fragilidad y, en algunos casos, desprendimiento parcial.

La onicomicosis es más difícil de tratar que el pie de atleta porque los hongos se instalan bajo la placa ungueal, donde los antifúngicos tópicos tienen menor penetración. El tratamiento puede requerir medicación oral bajo prescripción médica y varios meses de seguimiento.

2. Infecciones virales: Verrugas plantares

Las verrugas plantares son causadas por ciertas cepas del virus del papiloma humano (VPH). A diferencia de lo que muchas personas creen, no son simplemente durezas: son lesiones de origen viral que penetran en la piel a través de pequeñas heridas o abrasiones.

Se caracterizan por ser lesiones duras, a veces dolorosas a la presión, con puntitos negros en su interior que corresponden a capilares trombosados. Aparecen con mayor frecuencia en la planta del pie, especialmente en el talón y la zona metatarsal, donde la presión del peso corporal las aplana hacia adentro.

El virus se transmite en superficies húmedas compartidas y afecta con más facilidad a personas con el sistema inmunitario debilitado, a niños y a quienes tienen cortes o piel seca en los pies. El tratamiento incluye crioterapia, ácido salicílico, electrocirugía o inmunoterapia, dependiendo del tamaño y la cantidad de lesiones.

3. Infecciones bacterianas

Las bacterias pueden infectar los pies a través de heridas abiertas, rozaduras, callos mal cuidados o grietas en los talones. Las infecciones bacterianas más habituales son:

  • Impétigo: causado por estafilococos o estreptococos, genera costras amarillentas y puede extenderse con el rascado.
  • Celulitis: infección de las capas más profundas de la piel, con enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor. Requiere tratamiento con antibióticos y atención médica urgente si avanza.
  • Paroniquia: infección del tejido que rodea la uña, frecuente cuando las cutículas se cortan de manera incorrecta o cuando hay uñas encarnadas no tratadas.

En personas con diabetes o enfermedades vasculares, las infecciones bacterianas en los pies representan un riesgo mayor porque la circulación deficiente y la neuropatía dificultan la cicatrización y pueden conducir a complicaciones graves.

4. Infecciones parasitarias

Aunque menos frecuentes, algunas parasitosis también pueden afectar los pies. La larva migrans cutánea, causada por larvas de nematodos presentes en heces de animales, produce una erupción serpiginosa y muy pruriginosa al caminar descalzo sobre tierra o arena contaminada. Su tratamiento con antiparasitarios es efectivo si se diagnostica a tiempo.

Factores de riesgo que favorecen las infecciones

Identificar los factores de riesgo permite tomar medidas preventivas más precisas. Entre los principales se encuentran:

  • Uso frecuente de piscinas, duchas o vestuarios públicos sin protección en los pies.
  • Calzado cerrado y poco transpirable, que acumula calor y humedad.
  • Sudoración excesiva (hiperhidrosis plantar), que mantiene los pies húmedos de manera constante.
  • Heridas no tratadas o piel agrietada que ofrecen puertas de entrada a microorganismos.
  • Sistema inmunitario debilitado por enfermedades crónicas, medicamentos inmunosupresores o quimioterapia.
  • Diabetes, que reduce la capacidad del organismo para combatir infecciones y dificulta la cicatrización.
  • Compartir calzado, toallas o calcetines con otras personas.

Prevención: Hábitos que marcan la diferencia

La prevención de las infecciones en los pies se basa en gran medida en una buena higiene podal y en hábitos cotidianos que muchas personas subestiman.

Higiene diaria

Lavar los pies todos los días con agua y jabón, prestando especial atención a los espacios entre los dedos, es el primer paso. Igualmente importante es secarlos bien después del lavado, ya que la humedad residual facilita la proliferación de hongos.

Calzado adecuado

Usar calzado de materiales transpirables —cuero, tela o mallas respirables— reduce la acumulación de humedad. Alternar entre dos pares de zapatos permite que cada uno se seque completamente antes de volver a usarse. Cambiar los calcetines a diario, preferentemente de fibras naturales como el algodón, también contribuye a mantener un ambiente menos favorable para los hongos.

Protección en espacios compartidos

En piscinas, duchas de gimnasios, vestuarios o playas, lo más recomendable es usar sandalias o chancletas de goma. Esta medida simple reduce drásticamente el riesgo de contagio de hongos y verrugas virales.

Revisión periódica

Revisar los pies con regularidad permite detectar cambios tempranos: coloración anormal en las uñas, lesiones que no cicatrizan, piel descamada entre los dedos o formaciones nuevas en la planta. La detección temprana facilita el tratamiento y evita que la infección avance.

Cuidado de las uñas

Cortar las uñas de manera recta, sin curvar los bordes hacia los costados, previene las uñas encarnadas que pueden infectarse. Usar instrumentos limpios y, si se acude a un salón de belleza, verificar que los utensilios estén correctamente esterilizados.

Cuándo consultar a un podólogo

No toda molestia en los pies requiere atención de urgencia, pero hay señales que indican que es momento de buscar a un profesional:

  • Dolor persistente que no cede con reposo ni analgésicos habituales.
  • Lesiones que no cicatrizan en el plazo de dos semanas.
  • Cambios en el color, grosor o textura de las uñas que no mejoran con tratamientos de farmacia.
  • Signos de infección como enrojecimiento extenso, calor, pus o fiebre.
  • Verrugas que aumentan en número o tamaño.
  • Cualquier alteración en los pies de personas con diabetes o problemas circulatorios.

En estos casos, la automedicación puede enmascarar síntomas o agravar el cuadro. Un diagnóstico profesional permite identificar el agente causal y elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento profesional en Los Ángeles, Chile

En nuestra consulta podológica en Los Ángeles, contamos con los recursos necesarios para diagnosticar y tratar los distintos tipos de infecciones podales. Desde el análisis clínico de lesiones ungueales hasta el tratamiento de verrugas plantares, pie de atleta o infecciones bacterianas secundarias, el abordaje es siempre individualizado y adaptado a las necesidades de cada paciente.

Si eres de Los Ángeles o de comunas cercanas como Mulchén, Santa Bárbara, Nacimiento o Angol, no es necesario desplazarte a grandes ciudades para acceder a atención podológica de calidad.


Cuida tus pies con atención profesional

Las infecciones en los pies son más comunes de lo que parecen y, cuando se tratan a tiempo, tienen solución. No dejes que una molestia menor se convierta en un problema crónico.

Revisa todos nuestros servicios de podología en Los Ángeles y agenda una consulta. Una evaluación oportuna puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y un tratamiento largo y costoso.

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