Cuidado podológico durante la tercera edad
Guía completa de cuidado podológico para la tercera edad: problemas comunes, prevención y atención profesional en Los Ángeles, Chile.
El envejecimiento trae consigo cambios profundos en todo el organismo, y los pies no son la excepción. A medida que los años avanzan, la piel pierde elasticidad, la almohadilla plantar se adelgaza, la circulación sanguínea disminuye y las uñas se vuelven más gruesas y quebradizas. Estas transformaciones convierten a los pies en una de las zonas más vulnerables del cuerpo en la tercera edad, y su descuido puede tener consecuencias graves para la movilidad, la independencia y la calidad de vida.
En Podología Los Ángeles, atendemos a numerosos adultos mayores de la provincia del Biobío que llegan con dolencias que, en muchos casos, podrían haberse prevenido o controlado a tiempo. Esta guía reúne los aspectos fundamentales del cuidado podológico en la tercera edad: qué cambios ocurren en el pie, cuáles son los problemas más frecuentes, cómo prevenirlos y cuándo acudir a un profesional.
Cambios en el pie con el envejecimiento
Comprender por qué los pies cambian con la edad es el primer paso para cuidarlos mejor. Algunos de los procesos más relevantes son:
- Adelgazamiento de la almohadilla plantar: Esta capa de tejido graso actúa como amortiguador natural. Al reducirse, aumenta la presión sobre los huesos y articulaciones, generando dolor al caminar.
- Pérdida de elasticidad en la piel: La piel se vuelve más seca, fina y propensa a fisuras, especialmente en los talones.
- Cambios en las uñas: Se engrosan, pierden brillo y se vuelven más difíciles de cortar, favoreciendo el desarrollo de afecciones como la onicogrifosis.
- Disminución de la circulación: La circulación periférica se ve afectada, lo que ralentiza la cicatrización de heridas y aumenta el riesgo de infecciones.
- Deformidades progresivas: El hallux valgus (juanete), los dedos en garra y el pie plano adquirido se hacen más comunes con la edad, alterando la pisada y el equilibrio.
Estos cambios no ocurren de manera uniforme en todas las personas, pero conocerlos permite actuar de forma preventiva.
Problemas podológicos más comunes en adultos mayores
Callos y durezas
Los callos o hiperqueratosis son acumulaciones de piel muerta que aparecen como respuesta a la fricción y la presión continuada. En personas mayores, son especialmente frecuentes en la planta del pie y los dedos. Aunque el cuerpo los genera como mecanismo de protección, cuando son muy gruesos pueden causar dolor intenso e incluso provocar úlceras en personas con diabetes o mala circulación.
El tratamiento consiste en el desbridamiento mecánico realizado por un podólogo, combinado con el uso de calzado adecuado y plantillas de descarga cuando sea necesario.
Uñas engrosadas y encarnadas
La onicocriptosis (uña encarnada) y la onicogrifosis (uña muy engrosada y curvada) son dos de las consultas más habituales en podología geriátrica. La onicogrifosis, en particular, puede dificultar enormemente el corte de uñas y, si se deja sin tratar, puede generar presión sobre los tejidos adyacentes y provocar heridas.
Para saber más sobre esta afección, puede consultar nuestro artículo sobre onicogrifosis, donde explicamos sus causas, síntomas y opciones de tratamiento.
Pie diabético
Las personas mayores tienen una prevalencia significativamente mayor de diabetes mellitus. El pie diabético es una de las complicaciones más graves asociadas a esta enfermedad, ya que combina neuropatía periférica (pérdida de sensibilidad) con alteraciones vasculares. Una pequeña herida, rozadura o grieta puede convertirse en una úlcera difícil de curar si no se gestiona correctamente y a tiempo.
El control podológico periódico es fundamental en estos pacientes, y forma parte integral de nuestros servicios especializados en Los Ángeles.
Micosis ungular y cutánea
Los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos, y el pie —especialmente en personas mayores con menor higiene podal o movilidad reducida— es un terreno propicio. La onicomicosis produce uñas amarillentas, desmenuzables y con mal olor. La tiña pedis afecta la piel entre los dedos, generando picazón, descamación y fisuras.
Ambas condiciones requieren tratamiento específico y, en muchos casos, prolongado. Es importante no automedicarse.
Problemas circulatorios y edema
El edema (acumulación de líquido) en piernas y pies es frecuente en adultos mayores y puede estar relacionado con insuficiencia venosa crónica, problemas cardíacos o renales, o el efecto de ciertos medicamentos. La sensación de pesadez, piernas cansadas y pies hinchados al final del día son señales que no deben ignorarse.
Prevención: Hábitos que hacen la diferencia
Higiene diaria
Lavar los pies con agua tibia (no caliente, especialmente en diabéticos) y jabón neutro es fundamental. Es igualmente importante secarlos bien, prestando especial atención a los espacios interdigitales para evitar la acumulación de humedad que favorece los hongos.
Hidratación cutánea
Aplicar crema hidratante después del lavado ayuda a mantener la elasticidad de la piel y previene las fisuras. Se recomienda evitar aplicar crema entre los dedos, ya que el exceso de humedad en esa zona puede propiciar infecciones.
Corte correcto de uñas
Las uñas deben cortarse de forma recta, sin redondear los laterales, para evitar las uñas encarnadas. Si la persona no puede hacerlo sola por dificultad visual, motora o porque las uñas están muy engrosadas, debe acudir a un podólogo. Nunca se deben usar tijeras de punta afilada ni instrumentos sin esterilizar.
Calzado adecuado
El calzado es uno de los factores más determinantes en la salud podal. Para adultos mayores se recomienda:
- Puntera amplia: que no comprima los dedos.
- Suela antideslizante y con amortiguación: para reducir el impacto y prevenir caídas.
- Cierre regulable: velcro o hebilla para ajustar sin esfuerzo.
- Tacón bajo y estable: entre 2 y 3 cm es lo ideal.
- Material transpirable: cuero natural o textiles técnicos.
Evitar las zapatillas sin sujeción trasera (tipo chancleta o pantufla) para caminar en exteriores, ya que aumentan el riesgo de tropiezos y caídas.
Revisión regular de los pies
Muchos adultos mayores presentan neuropatía y no sienten el dolor que normalmente alertaría sobre una herida o lesión. Por eso, es recomendable revisar los pies visualmente todos los días, o pedir ayuda a un familiar si la visión o la movilidad lo dificultan. Cualquier herida, ampolla, enrojecimiento o cambio de coloración debe ser evaluado por un profesional.
La importancia de la atención podológica profesional
La podología geriátrica es una rama especializada que aborda las particularidades del pie en el adulto mayor con un enfoque integral. No se trata solo de cortar uñas o eliminar callos: el podólogo geriátrico evalúa la marcha, detecta deformidades en fase temprana, orienta sobre el calzado más adecuado, gestiona heridas y coordina con otros profesionales de la salud cuando es necesario.
La frecuencia recomendada de las visitas varía según el estado de cada paciente, pero en términos generales se aconseja una revisión cada dos o tres meses. En casos de diabetes, insuficiencia venosa o antecedentes de úlceras, el seguimiento debe ser más frecuente.
Si tiene dudas sobre cómo cuidar pies personas mayores en el entorno familiar, en nuestro blog encontrará información práctica y orientada al cuidado domiciliario.
Cuidado podológico en Los Ángeles, Chile
En Podología Los Ángeles, contamos con atención especializada para adultos mayores, tanto en nuestra consulta como en modalidad a domicilio para pacientes con movilidad reducida. Utilizamos equipamiento clínico homologado y seguimos protocolos de esterilización rigurosos para garantizar la seguridad en cada procedimiento.
Nuestra experiencia con la población adulta mayor de Los Ángeles y comunidades aledañas nos ha permitido desarrollar un protocolo de atención adaptado a las necesidades específicas de este grupo, con especial énfasis en la prevención de complicaciones y el mantenimiento de la autonomía del paciente.
Cuándo consultar con urgencia
Existen situaciones que requieren atención podológica sin demora:
- Heridas que no cicatrizan en más de dos semanas.
- Cambios de coloración en el pie (palidez, cianosis, enrojecimiento intenso).
- Dolor en reposo, especialmente nocturno.
- Signos de infección: calor, pus, fiebre.
- Uñas que crecen hacia la carne y producen sangrado.
- Pérdida repentina de sensibilidad en el pie o la pierna.
Ante cualquiera de estas señales, no espere a la próxima revisión programada.
Conclusión
El cuidado podológico en la tercera edad no es un lujo ni una preocupación secundaria: es una necesidad médica con impacto directo en la movilidad, el equilibrio y la calidad de vida de las personas mayores. Prevenir, detectar y tratar a tiempo los problemas del pie puede marcar la diferencia entre una vida activa e independiente y una reducción significativa de las capacidades funcionales.
Si usted o un familiar necesita atención podológica en Los Ángeles, no dude en revisitar nuestra oferta de servicios o ponerse en contacto con nuestro equipo. Estamos disponibles para resolver sus dudas y programar una consulta adaptada a sus necesidades.