Cómo cuidar los pies de personas mayores
Guía de cuidado podológico para adultos mayores: problemas frecuentes, prevención y atención profesional en Podología Los Ángeles, Chile.
Los pies son una de las partes del cuerpo que más sufre con el paso de los años. Después de décadas de uso continuo, los tejidos se adelgazan, la circulación disminuye y la piel pierde elasticidad. Para los adultos mayores, un problema podológico que en otra etapa de la vida sería menor puede convertirse rápidamente en una complicación seria que afecte la movilidad, el equilibrio y la calidad de vida.
En Podología Los Ángeles, atendemos a muchos pacientes de la tercera edad que llegan con molestias que llevan meses o años ignorando. El objetivo de esta guía es entregar información práctica y confiable para que los adultos mayores y sus familias puedan reconocer señales de alerta, adoptar hábitos preventivos y saber cuándo es necesario consultar a un profesional.
Por qué los pies envejecen diferente
Con la edad, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que afectan directamente a los pies. La grasa plantar que amortigua el talón y el antepié se reduce considerablemente, lo que genera mayor presión sobre los huesos y los nervios. La piel se vuelve más seca, frágil y propensa a fisuras. Las uñas se engruesan, cambian de color y se hacen más difíciles de cortar. Los tendones y ligamentos pierden flexibilidad, lo que altera la mecánica del paso.
A estos cambios naturales se suman condiciones crónicas muy frecuentes en esta etapa de la vida, como la diabetes, la insuficiencia venosa, la artritis y la neuropatía periférica. Estas enfermedades amplifican cualquier problema podológico y exigen un cuidado más riguroso y especializado.
Problemas podológicos más frecuentes en adultos mayores
Uñas engrosadas y con cambios de coloración
Uno de los motivos de consulta más habituales en pacientes mayores son las uñas que han perdido su aspecto normal. Se vuelven opacas, amarillentas, gruesas y difíciles de recortar. En muchos casos estas alteraciones se asocian a hongos, lo que requiere tratamiento específico. Si notas estos cambios, puedes informarte mejor en nuestro artículo sobre uñas gruesas y amarillas, donde explicamos qué las origina y cómo se tratan.
Intentar cortar uñas muy gruesas sin el instrumental adecuado puede provocar heridas, infecciones y dolor. La atención profesional es indispensable en estos casos.
Callos y durezas plantares
La pérdida del tejido adiposo plantar hace que ciertas zonas de la planta del pie soporten presiones excesivas. Con el tiempo, la piel reacciona formando callosidades. Aunque los callos son una respuesta de protección del organismo, cuando se acumulan en exceso generan dolor, alteran la marcha y, en personas con circulación comprometida o diabetes, pueden derivar en úlceras.
Nunca se debe intentar eliminar callos con limas metálicas agresivas, cortantes ni productos callicidas sin supervisión médica. Estas prácticas aumentan el riesgo de heridas e infecciones, especialmente en personas mayores con piel más frágil.
Dedos en garra y hallux valgus
La deformidad de los dedos es muy común en adultos mayores, sobre todo en quienes usaron durante muchos años calzado estrecho o con tacón. El hallux valgus, conocido popularmente como juanete, genera una prominencia en la base del dedo gordo que produce rozaduras, dolor al caminar y dificultad para encontrar calzado cómodo. Los dedos en garra, por su parte, ejercen presión sobre las articulaciones y favorecen la aparición de durezas.
El tratamiento puede ser conservador, con plantillas ortopédicas y calzado adecuado, o quirúrgico cuando la deformidad es avanzada. Un podólogo evaluará cada caso de manera individual.
Pie diabético
El pie diabético es una de las complicaciones más graves que puede presentar una persona mayor con diabetes. La neuropatía diabética reduce o elimina la sensibilidad en los pies, lo que significa que pequeñas heridas, rozaduras o presiones no se perciben y pueden evolucionar hasta úlceras profundas. La circulación comprometida dificulta la cicatrización.
La revisión podológica periódica es obligatoria en todo paciente diabético, incluso cuando no hay síntomas visibles. Detectar lesiones en etapas tempranas puede evitar consecuencias muy graves.
Fisuras en los talones
La sequedad de la piel es un fenómeno esperable con la edad, pero en los talones puede ser especialmente problemática. Las fisuras que se forman cuando la piel está muy seca y endurecida no solo duelen, sino que constituyen una puerta de entrada para infecciones. En personas con mala circulación o diabetes, estas heridas tienen baja capacidad de cicatrización espontánea.
La hidratación diaria es la medida preventiva más efectiva, pero cuando las fisuras son profundas o se infectan, es necesaria la atención profesional.
Alteraciones de la circulación
La insuficiencia venosa y la arteriopatía periférica son condiciones frecuentes en adultos mayores. Se manifiestan con pies fríos, hormigueo, edema, cambios de coloración y heridas que tardan en sanar. Estas condiciones requieren manejo multidisciplinario, pero el podólogo cumple un papel fundamental en la detección precoz y en el cuidado preventivo del pie.
Hábitos de cuidado diario para pies sanos
Higiene e hidratación
Lavar los pies a diario con agua tibia, no caliente, y jabón suave. Es importante secarse bien entre los dedos para evitar la humedad que favorece el desarrollo de hongos. Después del lavado, aplicar una crema hidratante específica para pies en el talón y la planta, evitando el espacio interdigital.
Inspección regular
Los adultos mayores, especialmente quienes tienen diabetes o mala circulación, deben revisar sus pies todos los días. Si la movilidad lo dificulta, se puede usar un espejo o pedir ayuda a un familiar. Hay que buscar heridas, cambios de color, ampollas, zonas enrojecidas o cualquier alteración que no estaba presente antes.
Calzado adecuado
El calzado es uno de los factores más influyentes en la salud podológica. En adultos mayores se recomienda:
- Puntera ancha que no comprima los dedos.
- Suela antideslizante para reducir el riesgo de caídas.
- Cierre ajustable con velcro o cordones para adaptarse a posibles cambios de volumen del pie a lo largo del día.
- Horma que no genere rozaduras en zonas prominentes.
- Evitar el calzado de tacón alto y el calzado muy plano sin amortiguación.
Nunca caminar descalzo fuera de casa, incluso en lugares aparentemente seguros.
Corte de uñas
Las uñas deben cortarse de forma recta, sin redondear las esquinas, para prevenir uñas encarnadas. En personas con uñas muy engrosadas, dificultad de visión o de movilidad, lo más seguro es delegar este cuidado a un podólogo.
Control de patologías crónicas
El manejo adecuado de la diabetes, la hipertensión y las enfermedades circulatorias tiene un impacto directo en la salud de los pies. Seguir las indicaciones médicas y mantener los controles al día es parte indispensable del cuidado podológico integral en la tercera edad.
La importancia de la podología geriátrica
La podología geriátrica es una especialización dentro de la podología enfocada en las particularidades del pie en el envejecimiento. El podólogo que atiende adultos mayores no solo trata problemas puntuales, sino que trabaja en la prevención de complicaciones, en la mejora de la marcha y en el mantenimiento de la independencia funcional del paciente.
En Chile, los adultos mayores que acceden de manera regular a controles podológicos tienen menor incidencia de úlceras, caídas y hospitalizaciones relacionadas con problemas en los pies. Lamentablemente, la consulta podológica sigue siendo subutilizada en este grupo etario, muchas veces por desconocimiento o por asumir que ciertas molestias son inevitables.
El cuidado podológico durante la tercera edad abarca no solo el tratamiento de afecciones ya establecidas, sino también la educación del paciente y su entorno, la evaluación biomecánica de la marcha y la prescripción de ortesis o plantillas cuando corresponde.
Señales de alarma que requieren atención inmediata
Ante cualquiera de las siguientes situaciones, se debe consultar a un podólogo o médico sin demora:
- Herida o úlcera en el pie que no cicatriza en dos o tres días.
- Enrojecimiento, calor o inflamación localizada con o sin secreción.
- Cambio de coloración del pie o de los dedos hacia tonos azulados, morados o negruzcos.
- Dolor intenso y repentino sin causa aparente.
- Pérdida de sensibilidad o sensación de hormigueo que aparece por primera vez o se intensifica.
- Uñas encarnadas con signos de infección.
En personas con diabetes, cualquier herida en el pie, por pequeña que parezca, es una emergencia podológica.
Atención podológica en Los Ángeles, Chile
En nuestra clínica de Podología Los Ángeles contamos con profesionales capacitados para atender las necesidades específicas de los adultos mayores. Realizamos evaluaciones integrales del pie, tratamientos de callos, uñas y lesiones cutáneas, además de confección de plantillas ortopédicas y seguimiento de pacientes con patologías crónicas.
Entendemos que muchos pacientes mayores tienen limitaciones de movilidad o viven con familiares que los acompañan en las decisiones de salud. Por eso, nos esforzamos en ofrecer una atención personalizada, explicando cada procedimiento con claridad y entregando recomendaciones concretas para el cuidado en casa.
Empieza a cuidar los pies hoy
El cuidado de los pies en la tercera edad no es un lujo ni un detalle menor. Es una parte fundamental del bienestar general y de la autonomía de las personas mayores. Pequeñas acciones preventivas realizadas de manera constante pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Si tienes dudas sobre la salud de tus pies o los de un familiar mayor, revisa nuestros servicios disponibles o comunícate con nosotros a través de la página de contacto. En Podología Los Ángeles estamos disponibles para orientarte y coordinar una evaluación a la brevedad.
No esperes a que el dolor se vuelva insoportable para actuar. La prevención y la atención temprana son siempre la mejor decisión.