·6 min read·Salud del pie

Cuidado de pies en personas con psoriasis: Guía podológica

Cómo cuidar los pies cuando tienes psoriasis: consejos podológicos, tratamientos y prevención de complicaciones. Los Ángeles, Chile.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que puede afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo los pies. Cuando las lesiones psoriásicas aparecen en las plantas, los talones, los dedos o las uñas de los pies, el impacto en la calidad de vida es considerable: dolor al caminar, dificultad para usar calzado convencional y un riesgo elevado de complicaciones secundarias como infecciones y fisuras profundas.

En Podología Los Ángeles atendemos a pacientes con psoriasis que necesitan un cuidado podológico adaptado a las particularidades de su condición. Este artículo reúne la información esencial para el manejo de los pies cuando se convive con esta enfermedad.

Cómo afecta la psoriasis a los pies

Psoriasis cutánea plantar

La psoriasis palmoplantar es una de las formas más incapacitantes de la enfermedad. Se manifiesta con:

  • Placas gruesas, enrojecidas y escamosas en la planta del pie.
  • Fisuras dolorosas en los talones y las zonas de apoyo.
  • Descamación intensa que puede confundirse con sequedad extrema.
  • Engrosamiento de la piel (hiperqueratosis) que dificulta la marcha.
  • Sensación de ardor o dolor al caminar o al permanecer de pie.

En algunos casos, la psoriasis pustulosa palmoplantar produce pequeñas ampollas (pústulas) estériles en las palmas y las plantas que generan dolor intenso y limitan severamente la movilidad.

Psoriasis ungueal

Las uñas de los pies son un sitio frecuente de afectación psoriásica. Los cambios ungueales incluyen:

  • Pitting: pequeñas depresiones puntiformes en la superficie de la uña.
  • Onicolisis: desprendimiento de la uña del lecho ungueal, comenzando por el borde libre.
  • Engrosamiento ungueal: la uña se torna gruesa, irregular y difícil de cortar.
  • Cambios de color: manchas amarillentas, parduzcas o blanquecinas.
  • Desmoronamiento: la uña se vuelve frágil y se fragmenta con facilidad.

Estos cambios pueden confundirse con onicomicosis, por lo que el diagnóstico diferencial correcto es fundamental para un tratamiento adecuado.

Artritis psoriásica y el pie

Aproximadamente el 30 por ciento de las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, una forma de artritis inflamatoria que afecta con frecuencia las articulaciones del pie y el tobillo. Los síntomas incluyen:

  • Dolor e hinchazón en las articulaciones de los dedos.
  • Dactilitis: inflamación de un dedo completo que adquiere aspecto de "salchicha".
  • Entesitis: inflamación en las inserciones de tendones y ligamentos, especialmente en el talón (tendón de Aquiles) y la planta del pie (fascia plantar).
  • Rigidez matutina que mejora con el movimiento.

Cuidados podológicos específicos

El cuidado de los pies en pacientes con psoriasis requiere un enfoque delicado y adaptado, ya que la piel afectada es más sensible y propensa a complicaciones.

Higiene

  • Lavar los pies con agua templada, nunca caliente, ya que el calor puede empeorar las lesiones.
  • Utilizar jabones suaves, sin fragancia y con pH neutro o ligeramente ácido.
  • Secar con cuidado, sin frotar, prestando especial atención a los espacios entre los dedos.
  • Evitar baños prolongados que resequen la piel.

Hidratación

La hidratación es probablemente el pilar más importante del cuidado diario:

  • Aplicar crema hidratante emoliente al menos dos veces al día, idealmente después del baño.
  • Preferir productos con urea al 10 o 20 por ciento, ácido salicílico al 2 por ciento o ceramidas.
  • Evitar productos con fragancias, colorantes o alcohol que puedan irritar la piel.
  • En zonas con fisuras, usar bálsamos más densos o unguentos oclusivos por la noche, cubriéndolos con calcetines de algodón.

Para más recomendaciones sobre hidratación, puedes consultar cómo hidratar los pies correctamente.

Manejo de la hiperqueratosis

Las placas gruesas y las callosidades que genera la psoriasis no deben tratarse de la misma forma que las durezas convencionales:

  • No usar cuchillas, ralladores ni piedra pómez de forma agresiva, ya que el trauma puede empeorar la psoriasis (fenómeno de Koebner).
  • El rebajamiento profesional con instrumental podológico es seguro y efectivo cuando lo realiza un podólogo experimentado.
  • Los queratolíticos suaves a base de urea o ácido salicílico ayudan a reducir el grosor de las placas de forma gradual.

Cuidado de las uñas

  • Cortar las uñas en línea recta, dejándolas a la longitud del pulpejo del dedo.
  • Limar los bordes con lima de cartón suave para evitar enganches.
  • No arrancar ni manipular las uñas desprendidas; dejar que se desprenda naturalmente o acudir al podólogo para su manejo.
  • El fresado profesional de uñas engrosadas alivia la presión y mejora la apariencia.

Calzado recomendado

La elección del calzado es especialmente importante para las personas con psoriasis plantar:

  • Zapatos con interior suave, sin costuras que rocen las zonas afectadas.
  • Materiales transpirables que reduzcan la humedad.
  • Suela amortiguada que minimice la presión sobre las placas plantares.
  • Horma amplia que no comprima los dedos ni las articulaciones inflamadas.
  • Evitar materiales sintéticos rígidos que generen fricción excesiva.

Complicaciones a prevenir

Infecciones secundarias

La piel dañada por la psoriasis es una puerta de entrada para bacterias y hongos. Las fisuras profundas en los talones y la onicolisis facilitan la sobreinfección. Es fundamental:

  • Mantener las lesiones limpias e hidratadas.
  • Consultar ante cualquier signo de infección: aumento del dolor, enrojecimiento perilesional, calor local, secreción purulenta.
  • No cubrir las lesiones con esmalte ni acrílicos.

Fenómeno de koebner

La psoriasis tiene la particularidad de que las lesiones pueden aparecer en zonas de piel sana que han sufrido un traumatismo. Esto significa que un roce persistente del calzado, una quemadura solar o un corte pueden desencadenar una nueva placa de psoriasis en esa zona.

Impacto psicológico

La psoriasis en los pies puede generar vergüenza, aislamiento social y evitación de actividades que impliquen mostrar los pies. Estas consecuencias emocionales son tan importantes como las físicas y deben abordarse.

Cuándo consultar al podólogo

Las personas con psoriasis deberían incluir al podólogo como parte de su equipo de atención médica. Se recomienda consultar:

  • Al menos cada tres a seis meses para control y mantenimiento.
  • Cuando las callosidades o las fisuras dificultan la marcha.
  • Si las uñas están engrosadas, desprendidas o dolorosas.
  • Ante signos de infección en los pies.
  • Cuando el dolor articular limita la movilidad.
  • Para asesoramiento sobre calzado y plantillas adaptadas.

Tratamiento multidisciplinario

El manejo integral de la psoriasis con afectación podológica involucra varios profesionales:

  • Dermatólogo: tratamiento sistémico o tópico de la psoriasis.
  • Reumatólogo: evaluación y tratamiento de la artritis psoriásica.
  • Podólogo: cuidado directo de la piel y las uñas del pie, plantillas y orientación sobre calzado.
  • Kinesiólogo: rehabilitación y ejercicios para mantener la movilidad articular.

Para conocer más sobre el cuidado integral del pie en condiciones crónicas, consulta nuestro artículo sobre cuidado de pies para personas con artritis.

Conclusión

La psoriasis en los pies presenta desafíos específicos que requieren un abordaje especializado. Con los cuidados adecuados, es posible mantener la funcionalidad, prevenir complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida. En Podología Los Ángeles, Sanatorio del Pie, estamos preparados para ofrecer atención personalizada a pacientes con psoriasis, trabajando de forma coordinada con los demás profesionales de tu equipo médico en Los Ángeles y la región del Biobío.

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