·9 min read·Salud del pie

Cuidado de pies para personas con artritis

Guía de cuidado podológico para personas con artritis: manejo del dolor, calzado, ejercicios y tratamiento profesional en Los Ángeles, Chile.

La artritis es una de las condiciones más frecuentes que afecta la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo, y los pies son una de las zonas más comprometidas. Con 33 articulaciones por pie y más de 100 ligamentos, los pies concentran una gran cantidad de estructuras susceptibles a la inflamación crónica. Para quienes viven con esta condición en Los Ángeles, Chile, el cuidado podológico especializado no es un lujo, sino una necesidad para mantener la movilidad y el bienestar.

Esta guía aborda de forma práctica y detallada cómo proteger y cuidar los pies cuando se convive con artritis, desde los ajustes en el calzado hasta los tratamientos que ofrece un podólogo profesional.

Por qué la artritis afecta especialmente a los pies

Existen distintos tipos de artritis, pero los que con mayor frecuencia comprometen el pie son la osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis gotosa. Cada una presenta un mecanismo diferente, pero todas comparten consecuencias comunes: dolor, inflamación, rigidez articular y, con el tiempo, deformidad estructural.

La artritis reumatoide, al ser una enfermedad autoinmune, ataca la membrana sinovial que recubre las articulaciones. En el pie, esto se traduce en inflamación de los dedos, subluxaciones metatarsofalángicas y la aparición progresiva de deformidades como el pie plano adquirido o la desviación del hallux. La osteoartritis, en cambio, desgasta el cartílago articular por uso acumulado y afecta con frecuencia la articulación del primer dedo y el tobillo.

La artritis gotosa, producida por el depósito de cristales de urato monosódico, genera episodios agudos de dolor intensísimo, calor y enrojecimiento, casi siempre localizados en la base del primer dedo del pie.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Muchas personas atribuyen el dolor en los pies al cansancio o al envejecimiento normal, retrasando la consulta con un especialista. Hay señales específicas que deben motivar una visita al podólogo:

  • Rigidez matinal en los dedos o el tobillo que dura más de 30 minutos.
  • Inflamación persistente en una o varias articulaciones del pie.
  • Deformación visible en los dedos, especialmente el primero.
  • Dolor que empeora con la actividad y no cede con reposo.
  • Aparición de nódulos o bultos en el dorso del pie o los dedos.
  • Cambios en la temperatura de la piel sobre alguna articulación.

Detectar estos signos de forma temprana permite iniciar un tratamiento que preserve la función articular y evite complicaciones mayores.

El papel del calzado en el manejo de la artritis

El calzado inadecuado puede agravar significativamente el dolor articular y acelerar la progresión de las deformidades. Para personas con artritis, elegir bien el calzado es una decisión terapéutica, no solo estética.

Las características fundamentales que debe reunir el calzado de una persona con artritis son:

  • Punta ancha y profunda: permite acomodar los dedos sin compresión lateral ni dorsal, reduciendo la fricción sobre articulaciones inflamadas.
  • Suela con amortiguación adecuada: absorbe el impacto en cada paso, descargando las articulaciones del pie y el tobillo.
  • Contrafuerte firme en el talón: estabiliza el retropié y evita la pronación excesiva que sobrecarga las articulaciones mediales.
  • Cierre ajustable: con velcro o cordones, para adaptarse a los días de mayor inflamación sin comprimir el pie.
  • Materiales flexibles y transpirables: cuero natural o textiles técnicos que no generen rozaduras sobre zonas inflamadas.

Para profundizar en los criterios de selección según el tipo de pie y la actividad, consulta nuestra guía sobre calzado adecuado, donde se detallan las opciones disponibles y los errores más frecuentes.

Plantillas ortopédicas: soporte articular personalizado

Las plantillas ortopédicas son uno de los recursos más efectivos en el tratamiento podológico de la artritis. Su función va más allá de amortiguar: redistribuyen las cargas, corrigen la biomecánica del paso y alivian las zonas articulares más comprometidas.

Para la artritis reumatoide del antepié, se utilizan plantillas con barra metatarsal o almohadillas de descarga que transfieren la presión desde las cabezas metatarsianas inflamadas hacia zonas más tolerantes. Para la osteoartritis del tobillo o el mediopié, las plantillas de control de movimiento reducen el rango de pronación y supinación, disminuyendo el estrés articular.

Las plantillas deben ser fabricadas a medida, ya que las genéricas de farmacia no corrigen la postura individual del pie y pueden incluso empeorar la distribución de cargas. En nuestra consulta de Los Ángeles realizamos una evaluación biomecánica completa antes de prescribir cualquier dispositivo ortopédico. Para conocer en qué casos están indicadas, revisa el artículo sobre plantillas ortopédicas.

Deformidades asociadas: prevención y tratamiento

La artritis no tratada o mal manejada conduce inevitablemente a deformidades estructurales. Las más frecuentes en el contexto de la artritis son:

Hallux valgus (juanetes)

La desviación del primer dedo hacia los demás es una consecuencia habitual de la artritis reumatoide y también puede agravarse por la osteoartritis del primer radio. El hallux valgus genera dolor constante, dificultad para calzar y, en estadios avanzados, compromete la marcha completa.

La detección precoz permite abordar el problema con medidas conservadoras: calzado adecuado, separadores de silicona, plantillas y fisioterapia. Cuando la deformidad ya es marcada, puede requerirse intervención quirúrgica. Para entender mejor esta condición y sus opciones terapéuticas, te recomendamos leer nuestro artículo sobre juanetes.

Dedos en garra y en martillo

La retracción de los tendones flexores, favorecida por la inflamación articular crónica, provoca que los dedos menores adopten una postura flexionada permanente. Esto genera roces con el calzado, formación de helomas dorsales y dolor en las yemas al caminar.

Pie plano adquirido del adulto

En la artritis reumatoide, la destrucción del tendón tibial posterior puede causar el colapso del arco interno del pie de forma progresiva. Es una condición que requiere tratamiento urgente, ya que su evolución sin intervención lleva a la rigidez articular total y pérdida de la capacidad de caminar con normalidad.

Cuidados diarios en el hogar

El cuidado podológico profesional se complementa con una rutina de autocuidado diaria. Las siguientes prácticas ayudan a controlar los síntomas y preservar la función articular:

Higiene e hidratación: lavar los pies con agua tibia (no caliente) y jabón suave, secando bien entre los dedos. Aplicar crema hidratante urea al 10-15% en el talón y la planta, evitando el espacio interdigital para prevenir la maceración.

Inspección diaria: revisar los pies con un espejo si la flexibilidad lo dificulta. Detectar precozmente ampollas, heridas, zonas de presión o cambios de coloración.

Calzado interior: usar calzado incluso dentro de casa para proteger las articulaciones del impacto directo sobre superficies duras.

Control de la temperatura: aplicar frío local (bolsa de hielo envuelta en tela) durante los episodios agudos de inflamación para reducir el edema. Reservar el calor húmedo para la rigidez matinal, cuando la articulación no está en fase aguda.

Ejercicios específicos para pies con artritis

El movimiento articular controlado es fundamental para mantener el rango de movilidad y la fuerza muscular en el pie artrítico. Los ejercicios deben realizarse sin dolor, de forma suave y progresiva.

Movilización de tobillo: sentado en una silla, dibujar círculos con el pie en ambas direcciones, 10 repeticiones por lado. Esto mantiene la lubricación articular y previene la rigidez.

Extensión de dedos: colocar los pies planos en el suelo y elevar todos los dedos manteniendo el talón apoyado. Sostener 5 segundos y relajar. Repetir 10 veces.

Prensión con los dedos: arrugar una toalla pequeña con los dedos del pie para fortalecer los músculos intrínsecos. Realizar 3 series de 15 repeticiones.

Estiramiento del tendón de Aquiles: de pie frente a una pared, con una pierna extendida atrás y el talón pegado al suelo. Mantener el estiramiento 30 segundos. Este ejercicio reduce la tensión sobre el retropié y el tobillo.

Movilización del primer dedo: con los dedos de la mano, flexionar y extender suavemente el primer dedo del pie para mantener su movilidad. Especialmente útil en la artritis del hallux (hallux rigidus).

Todos los ejercicios deben suspenderse si generan dolor agudo y ser consultados previamente con el podólogo o el reumatólogo tratante.

Artritis y diabetes: un riesgo doble

Muchas personas con artritis también presentan diabetes mellitus, una combinación que requiere vigilancia podológica especialmente estricta. La neuropatía diabética puede enmascarar el dolor articular, impidiendo que el paciente detecte lesiones o sobrecargas. Al mismo tiempo, la circulación comprometida retrasa la cicatrización de cualquier herida en el pie.

En estos casos, la revisión podológica periódica no es opcional: es un componente esencial del control de ambas enfermedades. El podólogo debe trabajar en coordinación con el equipo médico del paciente para adaptar los tratamientos y evitar complicaciones.

Tratamiento podológico profesional en Los Ángeles, Chile

El abordaje profesional de los pies con artritis incluye una serie de procedimientos y evaluaciones que no pueden realizarse en el hogar:

  • Evaluación biomecánica de la marcha: análisis del patrón de pisada para identificar sobrecargas articulares y prescribir correcciones ortopédicas.
  • Confección de plantillas a medida: diseñadas para la anatomía y la patología específica de cada paciente.
  • Tratamiento de helomas y callosidades: eliminación segura de las callosidades que se forman sobre las prominencias óseas, reduciendo el dolor y el riesgo de úlceras.
  • Quiropodia especializada: cuidado del aparato ungueal, especialmente en pacientes con movilidad reducida que no pueden cortarse las uñas con seguridad.
  • Vendajes funcionales: técnicas de vendaje que descargan articulaciones específicas durante los períodos de mayor inflamación.
  • Educación terapéutica: orientación sobre calzado, ejercicios y señales de alarma que el paciente debe reconocer.

En nuestra consulta podológica en Los Ángeles contamos con la experiencia y los recursos para atender de forma integral a personas con artritis, adaptando cada tratamiento a la fase de la enfermedad y a las necesidades individuales del paciente.

Frecuencia recomendada de las visitas al podólogo

Para una persona con artritis que no presenta complicaciones activas, se recomienda una revisión podológica cada 3 a 4 meses. En casos con deformidades progresivas, diabetes asociada o episodios frecuentes de inflamación, la frecuencia debe ser mayor, generalmente mensual o bimestral.

No esperar a que el dolor sea insoportable es la clave. La intervención temprana siempre ofrece mejores resultados funcionales y previene la necesidad de procedimientos más invasivos.


Agenda tu consulta podológica en Los Ángeles

Si tienes artritis y sientes que el dolor en los pies limita tu movilidad o tu calidad de vida, el momento de actuar es ahora. En nuestra consulta de podología en Los Ángeles, Chile, realizamos una evaluación completa de tus pies y diseñamos un plan de tratamiento adaptado a tu condición.

Consulta todos nuestros servicios podológicos y solicita tu hora de atención. Cuidar tus pies hoy es invertir en tu independencia y bienestar a largo plazo.

¿Necesitas atención podológica?

Agenda tu hora hoy y cuida la salud de tus pies con profesionales