·6 min read·Podología infantil

Uñas encarnadas en niños: Qué hacer y cuándo consultar al podólogo

Guía para padres sobre uñas encarnadas en niños: causas, tratamiento y prevención. Atención en Podología Los Ángeles, Chile.

Las uñas encarnadas son un problema frecuente en la infancia que genera dolor, irritabilidad y preocupación en los padres. Aunque en muchos casos se trata de una situación leve que se resuelve con cuidados adecuados en casa, en otros requiere la intervención del podólogo para evitar complicaciones. En Podología Los Ángeles recibimos con regularidad a familias de Los Ángeles y la provincia del Biobío que buscan solución para esta molestia en sus hijos.

Este artículo explica por qué los niños desarrollan uñas encarnadas, cómo manejarlas y cuándo es imprescindible buscar ayuda profesional.

¿Qué es una uña encarnada?

Una uña encarnada (onicocriptosis) se produce cuando el borde lateral o la esquina de la uña penetra en el tejido blando del surco ungueal, causando dolor, inflamación, enrojecimiento y, en casos avanzados, infección. En los niños, la uña del dedo gordo del pie es la más afectada, aunque cualquier dedo puede verse comprometido.

Para una descripción más completa de esta patología, puedes consultar nuestro artículo sobre onicocriptosis: tratamiento de uña encarnada.

¿Por qué las uñas encarnadas son frecuentes en niños?

Corte incorrecto de uñas

Es la causa más habitual. Muchos padres cortan las uñas de los niños de forma redondeada o demasiado cortas en los laterales, dejando una espícula que, al crecer, se clava en el surco. El corte correcto debe ser recto, dejando el borde libre visible y sin apurar las esquinas.

Calzado inadecuado

Los pies de los niños crecen con rapidez. Un calzado que queda pequeño comprime los dedos y empuja la piel del surco contra el borde de la uña, facilitando la encarnación. También el uso prolongado de calzado con puntera estrecha contribuye al problema.

Forma natural de la uña

Algunos niños nacen con uñas curvadas de forma pronunciada (en teja o en pinza), lo que los predispone a la onicocriptosis independientemente de cómo se corten. Esta curvatura puede ser hereditaria.

Traumatismos

Los golpes en los dedos de los pies, frecuentes durante el juego y la actividad física infantil, pueden dañar la matriz ungueal y alterar el crecimiento de la uña, favoreciendo que se encarne.

Hiperhidrosis

Los niños que sudan mucho en los pies tienen la piel periungueal más blanda y susceptible a ser penetrada por el borde de la uña.

Uñas en bebés y lactantes

En los recién nacidos y lactantes, las uñas encarnadas son relativamente comunes debido a la extrema delgadez de la lámina ungueal y la abundancia de tejido blando en los dedos. En la mayoría de los casos se resuelven espontáneamente a medida que la uña madura y se endurece.

Grados de severidad

Estadio I: inflamación leve

  • Enrojecimiento y leve hinchazón en uno de los bordes de la uña.
  • Dolor al presionar o al calzarse.
  • No hay infección ni secreción.
  • Es el momento ideal para intervenir con medidas conservadoras.

Estadio II: inflamación moderada con infección

  • Dolor más intenso, incluso al caminar.
  • Enrojecimiento pronunciado con hinchazón del rodete ungueal.
  • Presencia de tejido de granulación (granuloma, una pequeña masa roja y húmeda junto a la uña).
  • Puede haber secreción purulenta.
  • Requiere tratamiento podológico profesional.

Estadio III: inflamación severa

  • Infección establecida con supuración abundante.
  • Granuloma que cubre parcialmente la uña.
  • Dolor intenso que limita la marcha y las actividades del niño.
  • Requiere tratamiento urgente para evitar complicaciones como celulitis o afectación ósea.

Qué hacer en casa (estadio I)

Si la uña encarnada está en fase inicial, puedes intentar las siguientes medidas:

  • Baños de pies tibios con sal: sumerge el pie afectado en agua tibia con una cucharada de sal durante 15 minutos, dos veces al día. Esto ablanda la piel y reduce la inflamación.
  • Secado cuidadoso: seca bien el dedo, especialmente los surcos laterales.
  • Antiséptico local: aplica un antiséptico suave (povidona yodada diluida o clorhexidina) con una gasa.
  • No intentes cortar la espícula: manipular la uña sin instrumentos adecuados puede empeorar la situación, causar dolor innecesario al niño o provocar una infección.
  • Calzado amplio: usa zapatos o sandalias que no presionen los dedos. En casa, mejor descalzo o con calcetines holgados.
  • Observa la evolución: si en 3 a 5 días no hay mejoría o los síntomas empeoran, consulta al podólogo.

Cuándo acudir al podólogo sin demora

  • Secreción de pus.
  • Presencia de tejido de granulación.
  • Dolor que impide caminar o que despierta al niño por la noche.
  • Enrojecimiento que se extiende más allá del dedo afectado.
  • Fiebre asociada.
  • El niño tiene diabetes u otra condición que comprometa la inmunidad.
  • La uña encarnada es recurrente (se repite cada pocos meses).

Tratamiento podológico profesional

Tratamiento conservador

En estadios leves a moderados, el podólogo puede:

  • Retirar la espícula de uña que se clava en el surco mediante técnicas indoloras o con anestesia local si es necesario.
  • Limpiar y drenar la infección si la hay.
  • Colocar un mechado o dispositivo en el surco para guiar el crecimiento de la uña y evitar que se vuelva a encarnar.
  • Aplicar férulas ungueales correctoras que modifican la curvatura de la uña progresivamente.

Tratamiento quirúrgico (matricectomía parcial)

En casos recurrentes o severos, puede ser necesaria una intervención menor que consiste en eliminar una porción del borde de la uña junto con la parte correspondiente de la matriz (la raíz que genera la uña). Esto se realiza bajo anestesia local y evita que ese borde vuelva a crecer. Es un procedimiento seguro en niños cuando está correctamente indicado.

Prevención: reglas de oro para los padres

  • Corta las uñas rectas: sin redondear las esquinas, dejando que el borde libre sobresalga ligeramente sobre la piel.
  • No cortes demasiado corto: debe verse siempre el borde blanco de la uña.
  • Revisa el calzado periódicamente: verifica que haya al menos medio centímetro entre el dedo más largo y la puntera del zapato. Consulta nuestra guía sobre cómo elegir el calzado adecuado.
  • Usa calcetines de talla correcta: los calcetines pequeños comprimen los dedos igual que un zapato estrecho.
  • Enseña al niño a reportar molestias: muchos niños no mencionan el dolor hasta que es intenso.
  • Mantén los pies secos: cambia los calcetines si están húmedos por sudor o lluvia.

La importancia del seguimiento

Una uña encarnada tratada necesita seguimiento para confirmar que el crecimiento posterior es normal y que no hay recidiva. En Podología Los Ángeles programamos controles periódicos hasta que la uña alcanza su longitud normal y verificamos que no persistan factores de riesgo.

No minimices el dolor de tu hijo. Una uña encarnada puede parecer un problema menor, pero la molestia que genera es real y la solución profesional es rápida y efectiva. En nuestra consulta tratamos a niños de todas las edades con un enfoque cuidadoso y adaptado a cada etapa del desarrollo.

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