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Síndrome del túnel tarsiano: Diagnóstico y tratamiento

Conoce el síndrome del túnel tarsiano: causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento profesional en Podología Los Ángeles, Chile.

El síndrome del túnel tarsiano es una de las causas de dolor crónico en el pie que con mayor frecuencia se subestima o se confunde con otras patologías. Se trata de una neuropatía por atrapamiento del nervio tibial posterior a su paso por el túnel tarsiano, una estructura anatómica ubicada en la cara interna del tobillo. Cuando este nervio sufre compresión, los síntomas pueden volverse incapacitantes y afectar de manera significativa la calidad de vida del paciente.

En este artículo explicamos en detalle qué es el síndrome del túnel tarsiano, por qué se produce, cómo se diagnostica correctamente y cuáles son las opciones de tratamiento disponibles hoy en día, incluyendo las que ofrecemos en nuestra clínica de Podología Los Ángeles, Chile.

¿Qué es el túnel tarsiano?

El túnel tarsiano es un canal estrecho formado entre el hueso maléolo medial (el hueso prominente del tobillo interno) y el retináculo flexor, una banda fibrosa que actúa como techo del túnel. Por su interior transitan el nervio tibial posterior, varias arterias y tendones flexores.

Cuando el espacio disponible dentro del túnel se reduce, ya sea por inflamación, edema, estructuras anómalas o deformidades del pie, el nervio tibial posterior queda comprimido. Esta compresión interrumpe la conducción nerviosa normal y genera los síntomas característicos del síndrome.

Causas más frecuentes

El síndrome del túnel tarsiano puede originarse por múltiples factores, tanto estructurales como sistémicos. Las causas más habituales incluyen:

  • Pie plano o valgo del retropié: La pronación excesiva estira y comprime el nervio tibial. Si te interesa conocer más sobre esta relación, puedes leer nuestro artículo sobre pie plano en adultos.
  • Espolón óseo o quiste sinovial: Estructuras que ocupan espacio dentro del túnel y presionan el nervio directamente.
  • Tendinitis o tenosinovitis: La inflamación de los tendones que pasan por el túnel puede reducir el espacio disponible.
  • Traumatismos de tobillo: Esguinces o fracturas previas pueden generar cicatrices fibrosas que comprimen el nervio.
  • Edema de tobillo: Asociado a insuficiencia venosa, embarazo o retención de líquidos.
  • Artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias: Producen sinovitis que afecta el túnel.
  • Obesidad: El exceso de peso incrementa la carga sobre la región posterior del tobillo.
  • Diabetes: Predispone a neuropatías periféricas que pueden coexistir con el atrapamiento mecánico.

En muchos casos la causa es multifactorial, lo que exige una evaluación integral del paciente antes de establecer un plan de tratamiento.

Síntomas: cómo reconocer el síndrome del túnel tarsiano

La presentación clínica varía entre pacientes, pero existe un conjunto de síntomas comunes que orientan el diagnóstico:

Dolor y ardor en la planta del pie

El síntoma cardinal es una sensación de ardor, quemazón o dolor urente que se irradia desde el tobillo interno hacia la planta del pie, el talón y, en ocasiones, los dedos. Este dolor puede confundirse con otras patologías como la fascitis plantar. Si experimentas dolor en la planta del pie, es fundamental descartar el síndrome del túnel tarsiano como posible origen.

Hormigueo y entumecimiento

Los pacientes describen con frecuencia parestesias, es decir, sensaciones de hormigueo, pinchazos o adormecimiento en la planta del pie y los dedos. Estas sensaciones suelen empeorar al estar de pie o caminar durante periodos prolongados.

Agravamiento nocturno

A diferencia de otras patologías mecánicas que mejoran con el reposo, el síndrome del túnel tarsiano puede empeorar por la noche. Algunos pacientes se despiertan debido al dolor o necesitan mover el pie para aliviar las molestias.

Signo de tinel positivo

Durante la exploración clínica, la percusión sobre el túnel tarsiano reproduce el dolor o las parestesias a lo largo del trayecto del nervio. Este hallazgo, conocido como signo de Tinel, tiene gran valor diagnóstico.

Debilidad muscular

En estadios avanzados puede aparecer debilidad en los músculos intrínsecos del pie, lo que se manifiesta como dificultad para separar los dedos o una sensación de inestabilidad al caminar.

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome del túnel tarsiano es fundamentalmente clínico, basado en la historia del paciente y la exploración física. Sin embargo, se complementa con diversas pruebas:

Exploración podológica completa

El podólogo evalúa la postura del pie, la alineación del tobillo y la presencia de deformidades como el pie plano o el valgo del retropié. Se realiza la prueba de dorsiflexión-eversión del tobillo, que reproduce los síntomas al tensar el nervio tibial.

Estudios de imagen

  • Ecografía: Permite visualizar en tiempo real quistes, lipomas, venas varicosas u otras estructuras que compriman el nervio dentro del túnel.
  • Resonancia magnética (RM): Ofrece una visión detallada de los tejidos blandos y es especialmente útil cuando se sospecha una lesión ocupante de espacio.
  • Radiografía: Descarta patología ósea asociada como espolones o cambios artróticos.

Electromiografía y velocidad de conducción nerviosa

Estas pruebas neurofisiológicas miden la velocidad con la que el impulso eléctrico viaja por el nervio tibial posterior. Una conducción enlentecida o bloqueada en la región del túnel confirma el atrapamiento nervioso. Son especialmente útiles para cuantificar el grado de lesión y monitorizar la evolución con el tratamiento.

Diagnóstico diferencial

Es fundamental distinguir el síndrome del túnel tarsiano de otras patologías con presentación similar:

  • Fascitis plantar
  • Neuropatía diabética periférica
  • Radiculopatía lumbar (ciática)
  • Neuroma de Morton
  • Insuficiencia vascular periférica

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende de la causa subyacente, la gravedad de los síntomas y el tiempo de evolución. Se organiza en un esquema progresivo, desde las medidas conservadoras hasta la intervención quirúrgica.

Tratamiento conservador

En la mayoría de los casos, el abordaje inicial es no quirúrgico y obtiene buenos resultados cuando se aplica de forma precoz y sistemática.

Modificación de la actividad y el calzado

Reducir las actividades que agravan los síntomas y usar calzado con buen soporte del arco y la zona del tobillo son medidas inmediatas que alivian la compresión nerviosa. Se desaconseja el uso de calzado plano sin soporte o con tacón alto.

Plantillas ortopédicas personalizadas

Las ortesis plantares a medida corrigen la biomecánica del pie y reducen la pronación excesiva que estira el nervio tibial. En nuestra clínica elaboramos plantillas ortopédicas adaptadas a la huella y la pisada de cada paciente, lo que permite distribuir la carga de forma eficiente y descomprimir el túnel tarsiano.

Fisioterapia y ejercicios de estiramiento

El trabajo con el fisioterapeuta incluye técnicas de deslizamiento neural, estiramientos del tríceps sural y ejercicios de fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie. Estas intervenciones mejoran la movilidad del nervio y reducen la tensión en el túnel.

Infiltraciones con corticosteroides

Cuando el componente inflamatorio es predominante, una infiltración guiada por ecografía con corticosteroides puede reducir la inflamación dentro del túnel y aliviar la presión sobre el nervio. Su efecto es temporal, pero puede romper el ciclo de dolor y facilitar la rehabilitación.

Órtesis de tobillo y vendaje funcional

El uso de una órtesis de tobillo o el vendaje neuromuscular (kinesiotape) en la región del retropié puede reducir la pronación y estabilizar el tobillo durante las actividades cotidianas.

Tratamiento farmacológico

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los neuroprotectores como la gabapentina o la pregabalina se utilizan para controlar el dolor neuropático cuando este es intenso. Siempre bajo prescripción y supervisión médica.

Tratamiento quirúrgico

Cuando el tratamiento conservador no logra aliviar los síntomas después de tres a seis meses de aplicación correcta, se plantea la descompresión quirúrgica del túnel tarsiano.

El procedimiento consiste en seccionar el retináculo flexor para ampliar el espacio del túnel y liberar el nervio tibial posterior de cualquier estructura que lo comprima. En caso de quistes, lipomas o espolones, se extirpan durante el mismo acto quirúrgico.

Los resultados son favorables en la mayoría de los pacientes, con tasas de alivio del dolor que oscilan entre el 75 y el 90 % en series quirúrgicas bien seleccionadas. La recuperación requiere varias semanas de inmovilización parcial y fisioterapia posterior.

Prevención y cuidados a largo plazo

Una vez superado el episodio agudo, es importante mantener hábitos que prevengan la recurrencia:

  • Utilizar plantillas ortopédicas de forma continuada si existe pie plano o pronación excesiva.
  • Mantener un peso corporal adecuado para reducir la carga sobre el tobillo.
  • Realizar estiramientos regulares de la cadena posterior de la pierna.
  • Revisar el calzado periódicamente y reemplazarlo cuando pierda su capacidad de amortiguación.
  • Acudir a revisiones podológicas anuales, especialmente si se padece diabetes u otras enfermedades sistémicas.

Atención especializada en Los Ángeles, Chile

En nuestra clínica de podología en Los Ángeles, Región del Biobío, contamos con los medios diagnósticos y terapéuticos necesarios para abordar el síndrome del túnel tarsiano de forma integral. Realizamos la exploración clínica completa, coordinamos los estudios de imagen y neurofisiológicos necesarios, y diseñamos un plan de tratamiento personalizado que incluye plantillas a medida, fisioterapia dirigida e infiltraciones cuando está indicado.

Si llevas semanas o meses con dolor, ardor u hormigueo en el tobillo o la planta del pie, no esperes a que los síntomas empeoren. Un diagnóstico precoz mejora significativamente el pronóstico y evita llegar a la intervención quirúrgica.


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