Pie diabético: Grados de riesgo y cómo prevenirlos
Conoce los grados de riesgo del pie diabético y cómo prevenir complicaciones con control podológico. Podología Los Ángeles, Chile.
El pie diabético es una de las complicaciones más temidas de la diabetes mellitus. Se estima que hasta un 25 por ciento de las personas con diabetes desarrollarán una úlcera en el pie a lo largo de su vida, y las amputaciones de extremidades inferiores asociadas a la diabetes siguen siendo una realidad demasiado frecuente. Sin embargo, la evidencia es clara: la mayoría de estas complicaciones pueden prevenirse con educación, autocuidado y control podológico regular.
En Podología Los Ángeles atendemos a numerosos pacientes diabéticos de la ciudad y la región del Biobío, y la clasificación del riesgo del pie es el primer paso para establecer un plan de cuidado personalizado. Este artículo explica los grados de riesgo, qué significa cada uno y qué medidas corresponden a cada nivel.
¿Por qué la diabetes afecta los pies?
La diabetes mal controlada produce alteraciones en los vasos sanguíneos y los nervios periféricos que afectan directamente a los pies:
Neuropatía diabética
El daño a los nervios periféricos provoca:
- Neuropatía sensitiva: pérdida progresiva de la sensibilidad al dolor, la temperatura y la presión. El paciente puede herirse sin darse cuenta.
- Neuropatía motora: debilidad de la musculatura intrínseca del pie, que conduce a deformidades como los dedos en garra y la prominencia de las cabezas metatarsales.
- Neuropatía autonómica: alteración de la sudoración y la regulación vascular, lo que produce piel seca, fisuras y cambios en la perfusión local.
Enfermedad arterial periférica
La diabetes acelera la aterosclerosis en las arterias de las piernas y los pies, reduciendo el flujo sanguíneo. La isquemia resultante dificulta la cicatrización de heridas y aumenta el riesgo de infección y necrosis tisular.
Alteración de la respuesta inmune
La hiperglucemia crónica compromete la función del sistema inmunológico, lo que facilita las infecciones y dificulta su control.
Sistema de clasificación del riesgo
El sistema de clasificación más utilizado a nivel internacional es el del International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF), que establece cuatro categorías según los hallazgos de la evaluación clínica:
Grado 0: Riesgo bajo
Hallazgos: Sin pérdida de sensibilidad protectora. Sin enfermedad arterial periférica. Sin deformidades significativas. Sin antecedentes de úlceras ni amputaciones.
Significado: El pie está sano y no presenta los factores de riesgo principales para complicaciones. Sin embargo, esto no significa que el cuidado pueda descuidarse, ya que la neuropatía y la vasculopatía pueden desarrollarse en cualquier momento.
Frecuencia de control: Evaluación podológica anual.
Medidas:
- Educación sobre autocuidado del pie.
- Revisión del calzado.
- Control metabólico adecuado (hemoglobina glicosilada en rango).
- Inspección diaria de los pies por parte del paciente.
Grado 1: Riesgo moderado
Hallazgos: Pérdida de sensibilidad protectora (neuropatía), o enfermedad arterial periférica, o deformidad del pie. Presencia de al menos uno de estos factores, sin combinación entre ellos.
Significado: El pie presenta una vulnerabilidad que aumenta el riesgo de lesiones. La pérdida de sensibilidad es especialmente peligrosa porque el paciente puede no percibir un cuerpo extraño en el zapato, una quemadura o una herida por presión.
Frecuencia de control: Evaluación podológica cada seis meses.
Medidas:
- Todo lo anterior, más:
- Cuidado profesional de callosidades y uñas.
- Evaluación y eventual prescripción de calzado terapéutico.
- Plantillas de descarga si hay zonas de hiperpresión.
- Educación reforzada sobre signos de alarma.
Grado 2: Riesgo alto
Hallazgos: Combinación de dos o más factores: neuropatía junto con enfermedad arterial periférica, o neuropatía junto con deformidad del pie, o enfermedad arterial periférica junto con deformidad.
Significado: La combinación de factores multiplica el riesgo de forma exponencial. Un pie insensible y con deformidades genera puntos de presión anómalos que, en ausencia de dolor, pueden ulcerarse sin que el paciente lo advierta. Si además existe compromiso vascular, la capacidad de cicatrización está seriamente reducida.
Frecuencia de control: Evaluación podológica cada tres a seis meses.
Medidas:
- Todo lo anterior, más:
- Calzado terapéutico adaptado obligatorio.
- Plantillas a medida confeccionadas con materiales de descarga.
- Control estricto de callosidades que puedan evolucionar a úlcera.
- Evaluación vascular periódica.
- Coordinación con equipo médico (diabetólogo, cirujano vascular).
Grado 3: Riesgo muy alto
Hallazgos: Antecedente de úlcera previa en el pie o amputación de extremidad inferior (parcial o total).
Significado: Una persona que ya ha tenido una úlcera o una amputación tiene un riesgo muy elevado de recurrencia. Las estadísticas muestran que hasta un 40 por ciento de los pacientes que han tenido una úlcera presentarán una nueva en los siguientes doce meses, y hasta un 65 por ciento en los tres años siguientes.
Frecuencia de control: Evaluación podológica cada uno a tres meses.
Medidas:
- Todo lo anterior, con máxima vigilancia.
- Calzado ortopédico a medida, posiblemente con molde personalizado.
- Plantillas de redistribución de presión de alta especificidad.
- Monitorización frecuente de las zonas de riesgo.
- Plan de acción ante cualquier lesión, por mínima que sea.
- Acceso rápido a atención multidisciplinaria.
Evaluación del pie diabético en consulta
La evaluación que realizamos en Podología Los Ángeles incluye:
Test de sensibilidad
- Monofilamento de Semmes-Weinstein (10 gramos): se aplica en puntos específicos de la planta del pie para detectar la pérdida de sensibilidad protectora.
- Diapasón de 128 Hz: evalúa la sensibilidad vibratoria.
- Prueba de temperatura: diferenciación entre frío y calor.
- Reflejo aquíleo: su ausencia sugiere neuropatía avanzada.
Evaluación vascular
- Palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores.
- Índice tobillo-brazo (ITB) cuando está indicado.
- Tiempo de llenado capilar.
- Coloración y temperatura de la piel.
Evaluación biomecánica
- Tipo de pie y deformidades.
- Movilidad articular.
- Zonas de hiperpresión plantar.
- Estado del calzado habitual.
Para más información sobre los exámenes necesarios, consulta pie diabético: exámenes y chequeos necesarios.
Autocuidado diario del pie diabético
Independientemente del grado de riesgo, todo paciente diabético debe incorporar las siguientes prácticas:
- Inspeccionar los pies a diario, incluyendo la planta (usar un espejo si es necesario).
- Lavar los pies con agua templada, nunca caliente. Verificar la temperatura con el codo o un termómetro.
- Secar cuidadosamente, especialmente entre los dedos.
- Hidratar con crema emoliente, evitando los espacios interdigitales.
- No caminar descalzo, ni siquiera en casa.
- No usar bolsas de agua caliente ni acercar los pies a fuentes de calor.
- No cortar callosidades ni durezas por cuenta propia.
- Revisar el interior del calzado antes de ponérselo.
- Usar calcetines sin costuras, de colores claros para detectar secreciones.
Para una guía completa de cuidados, consulta pie diabético: guía completa de prevención y cuidado.
Signos de alarma que requieren consulta inmediata
Acude a tu podólogo o centro de salud de forma urgente si detectas:
- Herida, corte o ampolla en el pie que no habías notado.
- Enrojecimiento, calor o hinchazón localizada.
- Cambio de color en un dedo o en una zona del pie.
- Secreción de cualquier tipo.
- Dolor nuevo en un pie que habitualmente no duele (puede indicar infección).
- Fiebre o malestar general asociado a una lesión en el pie.
- Olor desagradable procedente del pie.
Conclusión
La clasificación del riesgo del pie diabético no es un mero ejercicio académico: es la herramienta que permite asignar los recursos preventivos de forma proporcional al nivel de peligro. Conocer tu grado de riesgo y actuar en consecuencia puede significar la diferencia entre mantener la integridad de tus pies y enfrentar complicaciones graves. En Podología Los Ángeles, Sanatorio del Pie, realizamos evaluaciones completas del pie diabético y diseñamos planes de cuidado individualizados para cada paciente de Los Ángeles y la región del Biobío.