·9 min read·Salud del pie

La relación entre sobrepeso y problemas en los pies

Descubre cómo el sobrepeso afecta la salud de tus pies: patologías asociadas, prevención y tratamiento profesional en Los Ángeles, Chile.

El sobrepeso es una condición que afecta a millones de personas en Chile y en el mundo. Sus consecuencias sobre la salud cardiovascular, metabólica y articular son ampliamente conocidas, pero existe un área que suele subestimarse: el impacto que el exceso de peso tiene sobre los pies. Estas estructuras, que soportan la totalidad del cuerpo con cada paso que damos, son especialmente vulnerables cuando se ven sometidas a una carga mayor de la que están diseñadas para tolerar.

En este artículo explicamos de manera detallada cómo el sobrepeso y la obesidad deterioran la salud podológica, qué patologías se desarrollan con mayor frecuencia y qué medidas concretas se pueden tomar para prevenir o tratar estos problemas a tiempo.

Por qué el sobrepeso afecta directamente a los pies

Cada pie está compuesto por 26 huesos, 33 articulaciones y más de un centenar de músculos, tendones y ligamentos. Este sistema complejo trabaja de manera coordinada para absorber el impacto de la marcha, distribuir el peso corporal y mantener el equilibrio. Cuando el peso que debe soportar supera los límites biomecánicos normales, la presión sobre cada una de estas estructuras aumenta de forma desproporcionada.

Se estima que, al caminar, cada pie soporta entre 1,5 y 2 veces el peso corporal en cada zancada. Al bajar escaleras o correr, esta cifra puede llegar a multiplicarse por cuatro o cinco. En una persona con sobrepeso u obesidad, estas fuerzas se amplifican considerablemente, lo que genera desgaste acelerado en articulaciones, inflamación crónica en tejidos blandos y alteraciones en la arquitectura del pie.

Patologías podológicas asociadas al exceso de peso

Fascitis plantar

Una de las consecuencias más frecuentes del sobrepeso en los pies es la inflamación de la fascia plantar, la banda fibrosa que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. El exceso de carga provoca microdesgarros repetitivos en esta estructura, lo que genera un dolor intenso, especialmente en los primeros pasos del día o tras un período de reposo.

La fascitis plantar es una de las patologías podológicas más incapacitantes y, a la vez, una de las más prevenibles. Las personas con índice de masa corporal elevado tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollarla en comparación con quienes mantienen un peso saludable.

Pie plano adquirido

El arco plantar actúa como un amortiguador natural. Cuando el pie soporta un peso excesivo de manera sostenida en el tiempo, los tendones y ligamentos que sostienen este arco pueden debilitarse y ceder progresivamente. El resultado es el descenso del arco hasta que la planta del pie contacta en su totalidad con el suelo: el pie plano adquirido en el adulto.

Esta deformidad no solo provoca dolor en la planta del pie, sino que también genera compensaciones en la rodilla, la cadera y la columna lumbar, extendiendo el impacto del sobrepeso a otras regiones del aparato locomotor.

Juanetes y deformidades en los dedos

La distribución anormal del peso en el antepié, frecuente en personas con sobrepeso, favorece la aparición y progresión de deformidades como los juanetes. Esta condición, conocida clínicamente como hallux valgus, consiste en la desviación del dedo gordo hacia el exterior, generando una prominencia ósea dolorosa en la base del mismo.

El aumento de presión sobre la zona metatarsal también puede provocar dedos en martillo, dedos en garra y metatarsalgia, un síndrome de dolor en la zona delantera de la planta que dificulta la marcha y el uso de calzado convencional.

Artrosis de tobillo y articulaciones del tarso

Las articulaciones del pie no están diseñadas para soportar cargas excesivas de forma indefinida. El cartílago articular, que carece de irrigación sanguínea directa y se regenera muy lentamente, se desgasta con mayor rapidez cuando el peso que debe amortiguar es superior al normal. Con el tiempo, este desgaste deriva en artrosis, una enfermedad degenerativa que provoca dolor crónico, rigidez y pérdida de funcionalidad articular.

Edema y problemas circulatorios

El exceso de tejido adiposo dificulta el retorno venoso desde las extremidades inferiores hacia el corazón. Como consecuencia, los pies y tobillos acumulan líquido, lo que genera hinchazón, sensación de pesadez y, en casos más graves, úlceras venosas de difícil cicatrización. Esta situación se agrava en personas que permanecen muchas horas de pie o que tienen una actividad física reducida.

Hiperqueratosis y callos plantares

La presión excesiva y sostenida sobre determinadas zonas de la planta del pie estimula la producción de queratina, la proteína que forma la capa más superficial de la piel. El resultado es la aparición de callos y durezas, que en muchos casos ocultan un problema subyacente de distribución anormal de presiones. Estas hiperqueratosis pueden volverse dolorosas y, si no se tratan adecuadamente, derivar en heridas o infecciones, especialmente en personas con diabetes.

Sobrepeso, diabetes y el pie diabético

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de diabetes tipo 2. La combinación de ambas condiciones representa una amenaza grave para la salud de los pies. La neuropatía diabética reduce la sensibilidad en las extremidades inferiores, lo que hace que las lesiones pasen desapercibidas hasta que están en un estado avanzado. La enfermedad vascular periférica, también frecuente en personas diabéticas con sobrepeso, compromete la cicatrización de cualquier herida.

El pie diabético requiere un control podológico riguroso y periódico. La detección precoz de lesiones, callosidades o alteraciones circulatorias puede prevenir complicaciones graves, incluyendo amputaciones.

Factores que agravan la situación

Varios factores pueden potenciar el daño que el sobrepeso causa sobre los pies:

  • Calzado inadecuado: el uso de zapatos con tacón alto, punta estrecha o suela rígida aumenta la presión sobre el antepié y dificulta la amortiguación natural.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física debilita la musculatura intrínseca del pie, que actúa como soporte secundario del arco plantar.
  • Superficie de trabajo: permanecer muchas horas sobre superficies duras, como ocurre en muchos entornos laborales, acelera el deterioro de los tejidos plantares.
  • Calzado deportivo en mal estado: las zapatillas que han perdido su capacidad de amortiguación transmiten directamente al pie el impacto de la marcha, sin ningún tipo de atenuación.

Medidas preventivas y de cuidado

Control del peso corporal

La medida más efectiva para proteger la salud de los pies es reducir el sobrepeso. Una pérdida de peso moderada, incluso del 5 al 10 % del peso total, tiene un impacto significativo en la reducción de la presión plantar y en la mejora del dolor asociado a patologías como la fascitis plantar o la artrosis.

Calzado adecuado

Se recomienda utilizar calzado con una horma amplia, suela flexible y buena amortiguación. El calzado debe adaptarse a la forma del pie y no al contrario. En casos de pie plano o deformidades específicas, un podólogo puede indicar el uso de plantillas ortopédicas personalizadas que redistribuyan correctamente las presiones.

Actividad física de bajo impacto

La natación, el ciclismo o los ejercicios acuáticos permiten mantener una actividad física regular sin sobrecargar los pies y las articulaciones. Estas modalidades son especialmente recomendables en personas que tienen dolor o movilidad reducida como consecuencia del exceso de peso.

Revisión podológica periódica

Las personas con sobrepeso, independientemente de que presenten o no síntomas, se benefician de revisiones podológicas regulares. Un examen profesional permite detectar alteraciones incipientes en la pisada, identificar zonas de presión excesiva y establecer un plan de tratamiento preventivo antes de que las patologías se instalen de forma crónica.

Higiene y cuidado diario de los pies

Mantener los pies limpios, secos y bien hidratados reduce el riesgo de infecciones y fisuras. El corte correcto de las uñas, en línea recta y sin apurar los laterales, previene la aparición de uñas encarnadas. Inspeccionar los pies diariamente es especialmente importante para personas con diabetes o con sensibilidad reducida.

Tratamiento profesional de las patologías asociadas

El abordaje de las patologías podológicas derivadas del sobrepeso debe ser multidisciplinario. El podólogo cumple un papel central en el diagnóstico y tratamiento local, pero es necesaria la coordinación con médicos, nutricionistas y fisioterapeutas para obtener resultados duraderos.

Entre los tratamientos podológicos más frecuentes en este contexto se encuentran:

  • Plantillas ortopédicas a medida: diseñadas para corregir la distribución de presiones y apoyar el arco plantar.
  • Tratamiento de hiperqueratosis: eliminación profesional de callos y durezas para aliviar el dolor y prevenir complicaciones.
  • Vendajes funcionales y ortesis: utilizados para descargar zonas específicas del pie durante la fase aguda de inflamación.
  • Electroestimulación y ultrasonidos: técnicas fisioterápicas aplicadas en podología para acelerar la recuperación de tendones y fascias inflamadas.
  • Educación postural y de la marcha: orientación sobre cómo distribuir correctamente el peso durante las actividades cotidianas.

Conocer los servicios disponibles en una clínica podológica especializada permite entender el alcance del tratamiento y las opciones concretas para cada caso.

La importancia de actuar a tiempo

El dolor en los pies no es algo que deba normalizarse ni postergarse. Muchas personas con sobrepeso asumen que el malestar en los pies es inevitable o que desaparecerá solo. En la mayoría de los casos, sin intervención profesional, las patologías progresan y se vuelven más difíciles de tratar.

Actuar en las etapas iniciales de cualquier problema podológico permite evitar intervenciones más invasivas, recuperar la calidad de vida y mantener la movilidad necesaria para adoptar hábitos más saludables, incluido el ejercicio físico que favorece la pérdida de peso.


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