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Hongos en la Piel del Pie (Dermatomicosis): Tipos, Síntomas y Tratamiento

Todo sobre la dermatomicosis o hongos en la piel del pie: tipos, síntomas y tratamiento profesional en Podología Los Ángeles, Chile, Biobío.

Qué es la dermatomicosis del pie

La dermatomicosis del pie, también llamada tinea pedis o micosis cutánea podal, es una infección de la piel causada por hongos dermatofitos, levaduras u hongos filamentosos no dermatofitos. Estos microorganismos se alimentan de la queratina presente en la capa superficial de la piel y prosperan en ambientes cálidos y húmedos.

Se estima que entre el 15% y el 25% de la población mundial padece alguna forma de micosis en los pies en algún momento de su vida. En regiones con inviernos húmedos como el Biobío, la prevalencia tiende a ser mayor durante los meses fríos, cuando los pies permanecen encerrados en calzado cerrado durante largas horas.

En Podología Los Ángeles diagnosticamos y tratamos frecuentemente estas infecciones, que a pesar de ser comunes, requieren un abordaje profesional para evitar recidivas y complicaciones.

Tipos de dermatomicosis del pie

Tinea pedis interdigital

Es la forma más frecuente. Afecta los espacios entre los dedos, especialmente entre el cuarto y quinto dedo.

Síntomas:

  • Descamación blanquecina entre los dedos
  • Maceración y reblandecimiento de la piel
  • Fisuras dolorosas en el fondo del pliegue interdigital
  • Prurito (picazón) de intensidad variable
  • Mal olor

Tinea pedis tipo mocasín

Afecta la planta, los bordes laterales y el talón del pie, distribuyéndose en el área que cubriría un mocasín.

Síntomas:

  • Descamación fina y difusa en la planta
  • Piel seca con aspecto harinoso
  • Engrosamiento de la piel plantar (hiperqueratosis)
  • Puede ser bilateral y simétrica
  • Prurito leve o ausente
  • A menudo se confunde con piel seca común

Tinea pedis vesiculobullosa

Es la forma menos frecuente pero más sintomática. Produce vesículas y ampollas llenas de líquido claro.

Síntomas:

  • Vesículas agrupadas en el arco plantar, los bordes del pie o los dedos
  • Contenido líquido claro que al romperse deja zonas erosionadas
  • Prurito intenso
  • Dolor si las vesículas se infectan secundariamente
  • Puede confundirse con dermatitis de contacto o eccema dishidrótico

Tinea pedis ulcerativa

Forma aguda y severa, más frecuente en pacientes inmunocomprometidos o diabéticos.

Síntomas:

  • Úlceras superficiales en los espacios interdigitales y la planta
  • Sobreinfección bacteriana frecuente
  • Secreción purulenta
  • Dolor significativo
  • Mal olor intenso

Factores de riesgo

Los principales factores que predisponen a la dermatomicosis del pie son:

  • Humedad prolongada: Uso de calzado cerrado durante muchas horas, sudoración excesiva
  • Contacto con superficies contaminadas: Duchas públicas, vestuarios, piscinas
  • Calzado inadecuado: Materiales sintéticos no transpirables
  • Inmunosupresión: Diabetes, VIH, tratamientos con corticoides o quimioterapia
  • Edad: Mayor prevalencia en adultos y adultos mayores
  • Deportistas: La combinación de sudor, calzado cerrado y duchas compartidas multiplica el riesgo
  • Circulación deficiente: Reduce la capacidad del organismo para combatir la infección
  • Lesiones previas en la piel: Fisuras, heridas o maceración facilitan la entrada del hongo

Diagnóstico

Evaluación clínica

Un podólogo experimentado puede sospechar el tipo de dermatomicosis por las características clínicas. Sin embargo, la apariencia puede ser engañosa, ya que otras condiciones como la dermatitis, la psoriasis o el eccema pueden simular una micosis.

Examen con luz de Wood

La lámpara de Wood emite luz ultravioleta que puede hacer fluorescentes algunas especies de hongos, aunque su utilidad en tinea pedis es limitada.

Toma de muestras

El diagnóstico definitivo requiere:

  • Examen microscópico directo con KOH: Se toma una muestra de escamas de piel y se observa al microscopio tras tratarla con hidróxido de potasio. Permite visualizar las hifas fúngicas en minutos.
  • Cultivo micológico: La muestra se siembra en medios de cultivo específicos. Tarda entre 2 y 4 semanas, pero permite identificar la especie exacta del hongo y orientar el tratamiento.

Tratamiento profesional

Tratamiento tópico

Para la mayoría de las dermatomicosis del pie, el tratamiento tópico es suficiente:

  • Antifúngicos en crema o solución: Terbinafina, clotrimazol, miconazol o ketoconazol. Se aplican 1 a 2 veces al día sobre la zona afectada y los márgenes de piel sana.
  • Duración: Mínimo 2 a 4 semanas. Se recomienda continuar 1 a 2 semanas después de la desaparición de los síntomas para evitar recidivas.
  • Formas galénicas: Cremas para zonas secas, soluciones o sprays para zonas húmedas o interdigitales, polvos para mantenimiento.

Tratamiento sistémico

Se indica en casos de:

  • Dermatomicosis tipo mocasín extensa o resistente al tratamiento tópico
  • Formas ulcerativas o con sobreinfección bacteriana
  • Pacientes inmunocomprometidos con infección severa
  • Fracaso del tratamiento tópico después de 4 a 6 semanas

Los antifúngicos orales más utilizados son terbinafina e itraconazol, siempre bajo prescripción y supervisión médica.

Tratamiento de la sobreinfección bacteriana

Cuando la dermatomicosis se complica con infección bacteriana secundaria, es necesario tratar primero la infección bacteriana con antibióticos tópicos u orales antes de iniciar o continuar el tratamiento antifúngico.

Medidas complementarias esenciales

El tratamiento farmacológico debe acompañarse de medidas que modifiquen las condiciones que favorecen la infección:

  • Secar meticulosamente los pies después del lavado, especialmente los espacios interdigitales
  • Cambiar calcetines diariamente, prefiriendo fibras que evacuen la humedad
  • Alternar el calzado para permitir que se seque completamente entre usos
  • Desinfectar el calzado con sprays antimicóticos durante el tratamiento
  • Usar sandalias en duchas públicas y vestuarios
  • Mantener las uñas cortas y limpias para evitar la propagación a la lámina ungueal

Para más estrategias de prevención, consulta nuestro artículo sobre cómo prevenir los hongos en los pies.

Complicaciones de la dermatomicosis no tratada

Ignorar una infección fúngica del pie puede derivar en:

  • Propagación a las uñas (onicomicosis): La infección se extiende a la lámina ungueal, donde es mucho más difícil de tratar. Para más información, consulta nuestro artículo sobre onicomicosis y tratamiento profesional.
  • Sobreinfección bacteriana: Las fisuras y erosiones son puertas de entrada para bacterias, pudiendo causar celulitis.
  • Diseminación a otras zonas: Los hongos pueden propagarse a las manos (tinea manuum), la ingle (tinea cruris) o el cuerpo (tinea corporis).
  • Dermatitis de contacto alérgica: Reacciones inflamatorias secundarias a los productos del metabolismo fúngico.
  • Complicaciones en diabéticos: Mayor riesgo de úlceras e infecciones graves.

Prevención de recidivas

La dermatomicosis del pie tiene una alta tasa de recurrencia. Para prevenirla:

  • Mantén la rutina de higiene y secado incluso después de finalizar el tratamiento
  • Usa polvos antifúngicos de mantenimiento en el calzado y los pies
  • Reemplaza calcetines viejos que puedan albergar esporas
  • Trata simultáneamente la onicomicosis si está presente, ya que las uñas infectadas son un reservorio de hongos
  • Realiza controles podológicos periódicos, especialmente si tienes factores de riesgo

Cuándo consultar al podólogo

Solicita una evaluación profesional si:

  • La descamación o el prurito entre los dedos persiste más de 2 semanas
  • Aparecen vesículas o ampollas en la planta del pie
  • Notas cambios de color o textura en la piel plantar
  • El tratamiento de farmacia no produce mejoría en 4 semanas
  • Eres diabético y presentas cualquier cambio en la piel del pie
  • La infección se ha extendido a las uñas

En Podología Los Ángeles, en Los Ángeles, Chile, contamos con la experiencia necesaria para diagnosticar con precisión el tipo de dermatomicosis y diseñar un plan de tratamiento efectivo. No normalices los hongos en los pies: con el tratamiento adecuado, la curación es posible.

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