Cuidado de pies en verano: Protección y prevención
Consejos esenciales para cuidar tus pies durante el verano: protección solar, hidratación y prevención de hongos. Podología Los Ángeles, Chile.
El verano en la región del Biobío trae consigo altas temperaturas, días en la piscina, caminatas por el campo y el uso constante de sandalias o calzado abierto. Para los pies, esta temporada representa una combinación de exposición intensa y descuido frecuente. La piel de los pies trabaja más de lo que imaginamos durante los meses cálidos y, sin los cuidados adecuados, pueden aparecer problemas que van desde la simple resequedad hasta infecciones fúngicas que requieren tratamiento profesional.
En este artículo encontrarás una guía práctica y completa para mantener tus pies en buen estado durante todo el verano, con consejos que aplican tanto si disfrutas de las playas del Pacífico como si pasas los días en Los Ángeles y sus alrededores.
Por qué el verano afecta especialmente a los pies
Durante el verano, los pies enfrentan una serie de agresiones simultáneas. El calor dilata los vasos sanguíneos y provoca mayor retención de líquidos, lo que se traduce en hinchazón. La transpiración aumenta de forma considerable, generando un ambiente húmedo dentro del calzado que favorece la proliferación de bacterias y hongos. Al mismo tiempo, el uso de sandalias y el caminar descalzo en superficies públicas expone la piel a rozaduras, heridas menores y contagio de microorganismos.
La combinación de humedad, calor y superficies compartidas —como bordes de piscinas, vestuarios o duchas comunitarias— crea las condiciones ideales para que surjan infecciones. Por eso, la prevención activa es la mejor estrategia.
Hidratación: la base del cuidado estival
Por qué la piel del pie se reseca más en verano
Paradójicamente, aunque la humedad ambiental aumenta en verano, la piel de los pies tiende a resecarse con mayor intensidad. La exposición al sol, la arena, el cloro de las piscinas y el agua salada del mar eliminan los lípidos naturales de la piel. El resultado es una capa externa cada vez más frágil, propensa a la formación de callosidades y, en casos más avanzados, grietas en los talones.
Las grietas no son solo un problema estético. Cuando se profundizan, constituyen una puerta de entrada para bacterias y otros patógenos. Si ya presentas este problema o deseas saber más sobre su origen y manejo, te recomendamos leer nuestro artículo sobre grietas en los talones: causas y remedios.
Rutina de hidratación recomendada
- Por la mañana: aplica una crema con urea al 10 % o 20 % en talones y plantas. La urea es queratolítica, es decir, ablanda la piel endurecida y la prepara para absorber mejor la hidratación.
- Por la noche: después del baño, cuando la piel aún está ligeramente húmeda, aplica una crema emoliente de mayor densidad. Cúbrete con calcetines de algodón para potenciar la absorción durante el sueño.
- Después del mar o la piscina: enjuaga siempre los pies con agua dulce limpia para eliminar el cloro o la sal, sécalos con cuidado —en especial entre los dedos— y aplica hidratante antes de ponerte el calzado.
Protección solar en los pies
Este es uno de los aspectos más descuidados del cuidado estival. Los pies, al estar frecuentemente en contacto con el suelo bajo el sol directo, acumulan una exposición solar significativa que pocas personas consideran. El dorso del pie es una zona con piel fina, muy sensible a las quemaduras solares.
Cómo aplicar protector solar en los pies
- Usa un factor de protección solar mínimo de 30, preferiblemente 50 en días de playa.
- Aplica el protector en el dorso del pie, los dedos y los tobillos. No olvides las zonas que quedan expuestas con las correas de las sandalias.
- Renueva la aplicación cada dos horas, especialmente si estás en el agua.
- Evita caminar descalzo sobre arena caliente por períodos prolongados: además de las quemaduras solares, la arena muy caliente puede provocar quemaduras directas en la planta.
Calzado adecuado para el verano
El equilibrio entre frescura y protección
Las sandalias y el calzado abierto son cómodos y necesarios en verano, pero ofrecen poca protección. La clave está en elegir modelos que cumplan con los siguientes criterios:
- Suela con amortiguación: el calzado completamente plano, como las chancletas de goma fina, no absorbe el impacto y provoca sobrecarga en la fascia plantar.
- Correas firmes pero no ajustadas: las correas demasiado estrechas generan rozaduras y ampollas. Las demasiado anchas no sujetan bien el pie y aumentan el riesgo de torceduras.
- Material transpirable: los materiales sintéticos sellan la humedad. Prefiere cuero, tela o materiales con perforaciones que permitan la ventilación.
Cuándo evitar el calzado abierto
Si tienes diabetes, circulación periférica deficiente o pérdida de sensibilidad en los pies, el calzado abierto no es la mejor opción, incluso en verano. En estos casos, una evaluación con nuestros servicios de podología te permitirá determinar el calzado más seguro para tu condición.
Prevención de hongos e infecciones
El pie de atleta y la onicomicosis —infección fúngica de las uñas— tienen su pico de incidencia durante los meses cálidos. La razón es simple: los hongos prosperan en ambientes tibios y húmedos, exactamente lo que ofrecen los vestuarios de playas, piscinas y gimnasios.
Medidas básicas de prevención
- Seca bien los pies después de mojarlos, especialmente en los espacios interdigitales. La humedad acumulada entre los dedos es el principal factor de riesgo.
- Usa chanclas o sandalias en duchas y vestuarios públicos. Nunca camines descalzo en estas superficies.
- Cambia los calcetines a diario y, si tus pies transpiran mucho, considera cambiarlos también al mediodía.
- No compartas calzado, toallas ni cortauñas. Los hongos se transmiten fácilmente a través de estos objetos.
- Alterna el calzado cerrado para que pueda airearse entre usos.
Para una guía más detallada sobre este tema, puedes consultar nuestro artículo sobre prevención de hongos en los pies, donde abordamos los tipos más frecuentes, sus síntomas y los tratamientos disponibles.
Cuidado de las uñas en verano
El verano es la temporada en que más se descuidan las uñas de los pies, precisamente cuando más visibles están. Sin embargo, más allá de la estética, el corte y mantenimiento correcto de las uñas es fundamental para prevenir problemas como la uña encarnada.
Cómo cortar las uñas correctamente
- Córtalas rectas, sin redondear las esquinas. El corte en curva favorece que el borde de la uña se entierre en la piel lateral.
- Usa tijeras o alicates de calidad específicos para uñas de pie, que son más gruesas que las de la mano.
- No las cortes demasiado cortas. La uña debe sobresalir ligeramente del extremo del dedo.
- Limalas suavemente para eliminar bordes afilados.
Si ya tienes una uña encarnada o recurrente, lo más recomendable es acudir a una consulta podológica. Intentar solucionar el problema en casa puede agravar la situación e introducir infección.
Pies hinchados: por qué ocurre y qué hacer
La hinchazón de pies y tobillos es especialmente frecuente en verano. El calor hace que los vasos sanguíneos se dilaten y la circulación de retorno —de las piernas hacia el corazón— se vuelva más lenta. Estar de pie durante horas o permanecer sentado en posiciones estáticas agrava el problema.
Consejos para reducir la hinchazón
- Eleva los pies por encima del nivel del corazón durante al menos 15 minutos al final del día.
- Realiza ejercicios de movilidad de tobillo: rotaciones, flexión y extensión frecuentes activan la bomba muscular del gemelo.
- Bebe suficiente agua: la hidratación interna es tan importante como la externa. La retención de líquidos paradójicamente mejora cuando se bebe más agua.
- Evita permanecer mucho tiempo de pie o sentado sin moverte. Da pequeños paseos con frecuencia.
- Las medias de compresión de baja graduación pueden ser útiles en personas con insuficiencia venosa leve.
Transición del verano al invierno
Un error frecuente es abandonar la rutina de cuidado al terminar el verano. Los pies llegan al otoño con mayor desgaste acumulado: callosidades, piel reseca y posibles microfisuras. Es el momento ideal para intensificar la hidratación y realizar una revisión podológica preventiva.
Si quieres prepararte para los meses fríos con los mejores cuidados, te recomendamos adelantarte y leer nuestros consejos sobre cuidado de pies en invierno, donde tratamos la prevención de sabañones, la elección del calzado cerrado adecuado y el mantenimiento de la circulación en temperaturas bajas.
Cuándo consultar a un podólogo
Algunos signos indican que el problema va más allá de los cuidados domiciliarios y requiere atención profesional:
- Cambio de coloración en las uñas: amarillamiento, engrosamiento o desprendimiento pueden indicar onicomicosis.
- Dolor persistente en la planta, el talón o los dedos que no cede con reposo.
- Heridas que no cicatrizan, especialmente en personas diabéticas o con problemas circulatorios.
- Olor fuerte y persistente a pesar de una higiene adecuada.
- Grietas profundas en los talones que sangran o duelen al caminar.
- Verrugas plantares que aumentan de tamaño o aparecen en nuevas zonas.
En estos casos, la consulta oportuna evita que el problema se agrave y acorta significativamente el tiempo de recuperación.
Cuida tus pies este verano con ayuda profesional
En Podología Los Ángeles, atendemos todas las afecciones del pie con un enfoque preventivo y terapéutico. Nuestro equipo está preparado para acompañarte en cada etapa del año, desde la revisión preventiva previa al verano hasta el tratamiento de hongos, callosidades, uñas encarnadas y lesiones de la piel.
Si vives en Los Ángeles o en la provincia del Biobío y quieres iniciar el verano con tus pies en las mejores condiciones, agenda una consulta o revisa todos los servicios disponibles. Un pie bien cuidado es la base de un verano sin contratiempos.