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Cuidado de pies en el embarazo: Consejos para futuras mamás

Consejos esenciales para cuidar los pies durante el embarazo. Prevención de hinchazón, calambres y problemas podológicos en Los Ángeles, Chile.

El embarazo es una de las etapas más significativas en la vida de una mujer. Con él vienen cambios profundos en el cuerpo: el peso aumenta progresivamente, la postura se modifica, los ligamentos se relajan y el sistema circulatorio trabaja con mayor esfuerzo. Todo esto tiene un impacto directo en los pies, una zona del cuerpo que suele recibir poca atención hasta que el malestar se vuelve difícil de ignorar.

En nuestra consulta podológica en Los Ángeles, Chile, atendemos con frecuencia a mujeres embarazadas que llegan con molestias que podrían haberse prevenido o tratado a tiempo. Este artículo reúne los consejos más importantes para que cuides tus pies durante los nueve meses de gestación y llegues al parto con la mejor salud podológica posible.

Por qué el embarazo afecta los pies

Durante la gestación, el cuerpo experimenta cambios hormonales, circulatorios y mecánicos que repercuten directamente en los pies y en los miembros inferiores.

Aumento de peso y cambio en la distribución de la carga

A medida que el bebé crece, el centro de gravedad de la madre se desplaza hacia adelante. Esto provoca una mayor presión en el arco plantar y en el talón, zonas que deben soportar una carga para la que no estaban preparadas. Es habitual que aparezca dolor en la planta del pie, sensación de cansancio después de caminar distancias cortas o molestias en el talón que pueden corresponder a una fascitis plantar incipiente.

Retención de líquidos e hinchazón

La retención de líquidos es uno de los fenómenos más frecuentes durante el embarazo. El edema, que es la acumulación de líquido en los tejidos, afecta especialmente a los pies y los tobillos. Esta hinchazón puede generar presión en el calzado habitual y, si no se maneja adecuadamente, puede derivar en incomodidad permanente o en alteraciones cutáneas. Si quieres conocer en detalle las causas y cuándo es necesario consultar a un especialista, te recomendamos leer nuestro artículo sobre pies hinchados.

Relajación de los ligamentos

La hormona relaxina, que el cuerpo produce en mayor cantidad durante el embarazo para preparar la pelvis para el parto, también actúa sobre los ligamentos del pie. Como consecuencia, el arco plantar puede descender, el pie se ensancha y, en algunos casos, el número de calzado aumenta de forma permanente. Este proceso, conocido como pie plano adquirido del embarazo, puede generar dolor si no se cuenta con un calzado adecuado.

Alteraciones en la circulación

El volumen de sangre aumenta considerablemente durante el embarazo y el útero en crecimiento ejerce presión sobre los vasos venosos de la pelvis, lo que dificulta el retorno venoso desde las piernas. El resultado son venas varicosas, pesadez en las piernas, calambres nocturnos y sensación de ardor en los pies. Para comprender mejor cómo la circulación influye en la salud de los pies y qué medidas pueden ayudar, consulta nuestro artículo sobre circulación en los pies.

Señales de alerta que no debes ignorar

La mayoría de los cambios en los pies durante el embarazo son normales y manejables. Sin embargo, hay situaciones que requieren atención médica inmediata:

  • Hinchazón repentina y severa en los pies, manos o cara, especialmente si se acompaña de dolor de cabeza o alteraciones visuales, puede ser un signo de preeclampsia.
  • Dolor intenso en la pantorrilla, calor o enrojecimiento en una zona localizada pueden indicar una trombosis venosa profunda, una complicación grave que debe descartarse de inmediato.
  • Heridas o úlceras que no cicatrizan en los pies, especialmente en mujeres con antecedentes de diabetes.
  • Adormecimiento o sensación de hormigueo persistente en los pies o en los dedos.

Ante cualquiera de estas señales, es fundamental consultar a un médico o a un podólogo sin demora.

Consejos prácticos para el cuidado de los pies durante el embarazo

Elige el calzado adecuado

Este es probablemente el consejo más importante. Durante el embarazo, el calzado debe reunir ciertas características que permitan sostener el pie correctamente a medida que este cambia. Lo ideal es optar por zapatos con una suela firme y antideslizante, una puntera amplia que no comprima los dedos, un tacón bajo o moderado (entre uno y tres centímetros, nunca planos en exceso ni de tacón alto), y materiales transpirables como cuero o tela técnica.

Si el pie ha aumentado de tamaño, no insistas con el calzado anterior. Forzar el pie dentro de un zapato pequeño genera presión, rozaduras y puede provocar juanetes o dedos en martillo. Para orientarte mejor en esta decisión, puedes revisar nuestra guía sobre cómo elegir el calzado adecuado para tus pies.

Mantén los pies elevados cuando puedas

Siempre que tengas la oportunidad de descansar, eleva los pies por encima del nivel del corazón. Puedes usar un cojín o una almohada. Esta simple medida favorece el retorno venoso y reduce la hinchazón de manera notable. Trata de incorporar este hábito tanto durante el día como al dormir, colocando una almohada bajo los pies.

Realiza ejercicios específicos para los pies

Los ejercicios de movilidad contribuyen a activar la circulación y a aliviar la tensión acumulada. Algunas opciones sencillas son:

  • Rotaciones de tobillo: gira el pie en círculos, primero en una dirección y luego en la otra, diez veces por pie.
  • Flexión y extensión: estira los dedos hacia arriba y luego hacia abajo, repitiendo el movimiento varias veces.
  • Elevación de talones: apoyada en una pared o en el respaldo de una silla, elévate sobre las puntas de los pies y baja lentamente.
  • Paseos cortos: caminar a ritmo moderado durante veinte o treinta minutos al día mejora la circulación y mantiene la musculatura activa.

Usa medias de compresión

Las medias de compresión graduada son una herramienta muy eficaz para manejar la hinchazón y prevenir las varices durante el embarazo. Deben ponerse por la mañana, antes de levantarse de la cama, cuando el edema todavía no se ha formado. Es importante que sean de la talla y el grado de compresión adecuados para tu situación; un podólogo o médico puede orientarte al respecto.

Cuida la hidratación y la alimentación

Una dieta baja en sodio contribuye a reducir la retención de líquidos. Asimismo, beber agua suficiente a lo largo del día —entre dos y dos litros y medio— favorece la eliminación de líquidos y mejora la función circulatoria. Alimentos ricos en magnesio, como las almendras, las espinacas y los plátanos, pueden ayudar a reducir la frecuencia de los calambres nocturnos.

Cuida la piel de los pies

Durante el embarazo, la piel puede resecarse con mayor facilidad, especialmente en los talones. Hidrata los pies a diario con una crema específica, prestando especial atención a los talones y a la planta. Evita aplicar crema entre los dedos para no favorecer la proliferación de hongos.

Corta las uñas de forma recta y no demasiado cortas para prevenir las uñas encarnadas, que son más frecuentes cuando el pie se ensancha y el calzado ejerce presión lateral. Si tienes dificultad para alcanzar los pies con el avance del embarazo, pide ayuda o consulta a una podóloga.

Descansa con inteligencia

El descanso es fundamental, pero dormir en la posición correcta también influye en la salud de los pies y las piernas. Se recomienda dormir sobre el lado izquierdo, ya que esto reduce la presión sobre la vena cava inferior y mejora el retorno venoso. Evita permanecer de pie durante períodos prolongados sin tomar descansos activos.

El tercer trimestre: el período más exigente

A partir del séptimo mes, los síntomas podológicos suelen intensificarse. El peso alcanza su punto máximo, la movilidad se reduce y el cuerpo acumula mayor tensión en los pies. En esta etapa es especialmente importante:

  • Revisitar el calzado y ajustarlo si el pie ha seguido creciendo.
  • Mantener los controles podológicos periódicos, especialmente si existen antecedentes de diabetes, varices o alteraciones cutáneas.
  • No descuidar la hidratación de la piel, ya que la circulación reducida puede provocar grietas en los talones.
  • Continuar con los ejercicios suaves de movilidad para evitar la rigidez.

Podología y embarazo: cuándo consultar a un especialista

No es necesario esperar a tener un problema grave para visitar a un podólogo. Se recomienda una consulta preventiva al inicio del embarazo para evaluar el estado del pie, identificar factores de riesgo y establecer pautas personalizadas. En Los Ángeles, Chile, contamos con atención podológica especializada para mujeres en todas las etapas de la gestación.

Las situaciones que justifican una consulta sin demora incluyen:

  • Dolor persistente en la planta o el talón.
  • Uñas encarnadas o engrosadas.
  • Callosidades o durezas que generan molestia al caminar.
  • Hongos o alteraciones cutáneas entre los dedos.
  • Hinchazón que no cede con el reposo.

Puedes conocer en detalle todos los tratamientos disponibles en nuestra página de servicios o contactarnos directamente para resolver tus dudas.

Después del parto: la recuperación podológica

El cuidado de los pies no termina con el nacimiento del bebé. Muchas mujeres notan que el pie no vuelve exactamente a su tamaño o forma anterior. La relajación de los ligamentos puede ser parcialmente permanente, y el arco plantar puede quedar más bajo que antes. Esto no siempre genera síntomas, pero en algunos casos requiere el uso de plantillas ortopédicas para redistribuir la carga y prevenir molestias a largo plazo.

Además, el período posparto implica muchas horas de pie, cargando al bebé o desplazándose en casa con poco descanso. Es un buen momento para retomar la atención podológica y asegurarse de que los pies estén en condiciones óptimas para afrontar esta nueva etapa.


Cuida tus pies durante el embarazo con atención especializada

En nuestra consulta podológica en Los Ángeles, Chile, acompañamos a las futuras mamás en cada etapa del embarazo con una atención cercana, personalizada y basada en evidencia. Si tienes molestias en los pies, dudas sobre el calzado o simplemente quieres una revisión preventiva, estamos aquí para ayudarte.

Visita nuestra sección de servicios para conocer todos los tratamientos disponibles o escríbenos a través de la página de contacto para agendar tu consulta. Tu bienestar y el de tu bebé comienzan desde los pies.

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