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Helomas: Qué son y cómo se tratan en podología

Conoce qué son los helomas, sus tipos, causas y el tratamiento podológico profesional disponible en Podología Los Ángeles, Chile.

¿Qué son los helomas?

Los helomas, conocidos popularmente como "ojos de gallo" o "callos con núcleo", son engrosamientos circunscritos de la piel que se forman como respuesta a una presión o fricción localizada y repetida. A diferencia de las callosidades en los pies, que son áreas de piel engrosada de mayor extensión y bordes difusos, el heloma se caracteriza por un núcleo central duro y profundo que ejerce presión sobre los tejidos subyacentes, incluyendo terminaciones nerviosas, lo que provoca un dolor agudo y punzante al caminar o al ejercer presión sobre la zona afectada.

Desde el punto de vista histológico, el heloma es una hiperqueratosis focal: la capa córnea de la epidermis prolifera en exceso formando un cono invertido cuyo vértice apunta hacia la dermis. Ese núcleo, al presionar sobre las estructuras nerviosas y vasculares profundas, es la causa directa de la sintomatología dolorosa que distingue a esta lesión de otras alteraciones queratósicas.

En Podología Los Ángeles atendemos con frecuencia a pacientes de la ciudad de Los Ángeles y de comunas cercanas de la región del Biobío que consultan por esta dolencia, a menudo confundiéndola con verrugas plantares o simples callosidades. El diagnóstico diferencial es fundamental para aplicar el tratamiento correcto.


Tipos de helomas

No todos los helomas son iguales. La podología clínica distingue varias categorías en función de su localización y características morfológicas.

Heloma duro (Heloma durum)

Es la variedad más común. Se localiza habitualmente en el dorso de los dedos, en los espacios interfalángicos y en la planta del pie, sobre prominencias óseas. Presenta un núcleo bien definido, de consistencia firme, rodeado de tejido queratinizado. El contacto con el calzado o el suelo genera el estímulo mecánico que perpetúa su crecimiento.

Heloma blando (Heloma molle)

Se forma en los espacios interdigitales, principalmente entre el cuarto y el quinto dedo. La humedad presente en esa zona macerada la piel y le confiere una apariencia blanda y blanquecina. A pesar de su textura diferente, el núcleo central sigue existiendo y el dolor que produce puede ser intenso, especialmente al comprimir los dedos lateralmente con el calzado.

Heloma neurovascular

Variedad menos frecuente pero más compleja. El núcleo penetra hasta estructuras vasculares y nerviosas, por lo que el dolor es especialmente agudo y su extirpación requiere mayor precisión y cuidado. No debe tratarse de forma casera bajo ninguna circunstancia.

Heloma subungueal

Se desarrolla bajo la lámina ungueal, en general bajo el primer dedo del pie. La presión del heloma eleva la uña, produciendo dolor, deformación ungueal y, en ocasiones, infecciones secundarias.

Heloma miliar o semilla

Son pequeños helomas múltiples que aparecen en la planta del pie, no necesariamente sobre prominencias óseas, y cuya causa suele estar relacionada con alteraciones del metabolismo o con el uso prolongado de calzado inadecuado.


Causas y factores de riesgo

La aparición de un heloma siempre responde a un mecanismo de presión o fricción mantenida en el tiempo. Sin embargo, existen factores que predisponen a su desarrollo:

  • Deformidades digitales: el hallux valgus (juanete), los dedos en martillo o en garra exponen determinadas zonas del pie a roces continuos con el calzado.
  • Alteraciones de la marcha y la pisada: una pronación excesiva, una pisada supinadora o una distribución anómala de las cargas plantares generan puntos de alta presión que favorecen la queratosis focal.
  • Calzado inadecuado: zapatos estrechos en la puntera, tacones elevados o calzado sin la amortiguación suficiente concentran la presión en zonas específicas del pie. Seleccionar un calzado adecuado es una de las medidas preventivas más eficaces a largo plazo.
  • Actividad física intensa: corredores, futbolistas y personas que permanecen muchas horas de pie están expuestos a una mayor fricción plantar.
  • Edad: con los años la almohadilla grasa plantar se adelgaza, disminuyendo la amortiguación natural del pie y aumentando la presión sobre la piel.
  • Alteraciones sistémicas: la diabetes, la artritis reumatoide y otras enfermedades que comprometen la circulación o la sensibilidad del pie pueden complicar la evolución de un heloma y dificultar su tratamiento.

Síntomas: cómo identificar un heloma

El síntoma cardinal del heloma es el dolor localizado y punzante que se intensifica con la presión directa y con la deambulación. A diferencia de una verruga plantar, que duele más con la presión lateral, el heloma duele principalmente con la presión perpendicular.

Otros signos que permiten identificarlo son:

  • Zona engrosada de la piel, de contorno redondeado y límites bien definidos.
  • Centro traslúcido o amarillento, más duro al tacto que el tejido circundante.
  • Ausencia de puntos negros en su interior (los puntos negros son característicos de las verrugas plantares, donde corresponden a capilares trombosados).
  • En el caso del heloma blando, maceración e irritación en el espacio interdigital.

Diagnóstico diferencial

Dado que el heloma puede confundirse con otras lesiones queratósicas, el diagnóstico debe ser realizado por un podólogo. Las entidades que más habitualmente se confunden con el heloma son:

  • Verruga plantar: de origen vírico (virus del papiloma humano), su patrón de distribución de la presión es diferente y bajo raspado se observan puntos hemorrágicos ausentes en el heloma.
  • Callosidad difusa: sin núcleo definido y sin el patrón de dolor agudo puntual.
  • Quiste sinovial o lipoma dérmico: estructuras de naturaleza diferente que pueden simular un bulto doloroso en el pie.

Tratamiento del heloma en podología

El tratamiento del heloma es exclusivamente paliativo si no se elimina la causa mecánica que lo origina. Esto significa que, aunque el podólogo elimine el heloma, este reaparecerá si persisten los factores que lo generaron (calzado incorrecto, deformidad no tratada, alteración de la marcha no corregida).

Desbridamiento o quiropodia

El tratamiento inmediato y más frecuente consiste en la eliminación del tejido queratinizado y del núcleo mediante instrumental estéril de precisión. El procedimiento es ambulatorio, indoloro cuando lo realiza un profesional y no requiere anestesia en la gran mayoría de los casos. El alivio del dolor es casi inmediato.

Descarga y redistribución de presiones

Tras el desbridamiento, el podólogo aplica sistemas de descarga ortopédica:

  • Siliconas podológicas personalizadas: protectores interdigitales, casquetes digitales y plantillas de silicona que redistribuyen la presión y evitan el contacto directo del núcleo con el calzado.
  • Plantillas ortopédicas a medida: cuando la causa raíz es una alteración biomecánica de la pisada, las plantillas personalizadas corrigen la distribución de cargas y reducen significativamente la recidiva.
  • Ortejos correctores: en caso de dedos en garra o en martillo, dispositivos ortopédicos que reposicionan el dedo y eliminan la zona de fricción.

Tratamiento de la causa subyacente

Es la fase más importante a largo plazo. Incluye:

  • Asesoramiento sobre el calzado adecuado para el tipo de pie y actividad del paciente.
  • Estudio biomecánico de la marcha cuando se sospechen alteraciones de la pisada.
  • Derivación a traumatología o cirugía del pie en casos de deformidades estructurales severas (hallux valgus avanzado, dedos en garra rígidos) que no puedan resolverse con medidas conservadoras.

Tratamientos queratolíticos complementarios

En algunos casos, el podólogo puede indicar el uso de preparados con ácido salicílico u otros agentes queratolíticos entre las sesiones de quiropodia para controlar el grosor del tejido. Su uso debe ser supervisado y está contraindicado en pacientes diabéticos o con alteraciones circulatorias graves.


Lo que no se debe hacer: automedicación y tratamientos caseros

Existe en el mercado una amplia oferta de parches y líquidos queratólíticos para el tratamiento domiciliario de los helomas. Su uso sin supervisión profesional conlleva riesgos importantes:

  • Quemaduras químicas en piel perilesional sana, especialmente en personas con piel sensible o fina.
  • Infecciones por manipulación con instrumentos no estériles (tijeras, cortauñas, limas).
  • Agravamiento de la lesión si se aplica sobre una verruga plantar mal diagnosticada.
  • Complicaciones graves en pacientes diabéticos o con enfermedad arterial periférica, donde cualquier herida en el pie puede desencadenar una úlcera de difícil resolución.

Ante cualquier lesión queratósica en el pie, la consulta con un podólogo es siempre la opción más segura y eficaz.


Prevención: cómo evitar la aparición de helomas

La prevención del heloma se basa en eliminar o reducir los factores de riesgo modificables:

  • Usar calzado con suficiente espacio en la puntera, sin costuras internas que rocen los dedos y con una amortiguación adecuada al tipo de actividad.
  • Realizar revisiones podológicas periódicas, especialmente si se practican deportes de impacto o se permanece muchas horas de pie.
  • Hidratación diaria de la piel del pie con cremas emolientes que mantengan la elasticidad del estrato córneo.
  • Corregir precozmente deformidades digitales incipientes antes de que generen zonas de presión crónica.
  • En pacientes diabéticos o con patología vascular, la revisión podológica preventiva es parte del protocolo de cuidado del pie diabético y no debe postergarse.

Helomas en Los Ángeles, Biobío: atención podológica especializada

En Podología Los Ángeles contamos con la formación y el equipamiento necesarios para diagnosticar y tratar los helomas de forma eficaz, segura e indolora. Realizamos el estudio completo del pie, incluyendo la valoración biomecánica cuando está indicada, y elaboramos plantillas ortopédicas a medida cuando la corrección de la pisada es parte del tratamiento.

Si usted reside en Los Ángeles o en comunas aledañas como Mulchén, Nacimiento, Angol o Santa Bárbara y lleva tiempo conviviendo con el dolor de un ojo de gallo, no postergue la consulta. El tratamiento es rápido y el alivio, inmediato.

Puede revisar todos los servicios disponibles en nuestra página de tratamiento de callosidades y helomas o solicitar su hora directamente a través de nuestra página de contacto.


Conclusión

El heloma es una lesión benigna pero dolorosa que afecta significativamente la calidad de vida de quien la padece. Su tratamiento por parte de un podólogo es seguro, eficaz y proporciona un alivio inmediato del dolor. Sin embargo, el abordaje verdaderamente resolutivo exige identificar y corregir la causa mecánica que lo origina: solo así se evita la recidiva y se recupera una deambulación cómoda y sin molestias.

No trate un heloma por su cuenta. Consulte con un profesional y recupere el bienestar en cada paso.

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