·6 min read·Salud del pie

Fisuras en la piel del pie: Causas y tratamiento profesional

Descubre las causas de las fisuras en la piel del pie, cómo prevenirlas y cuándo consultar. Atención podológica profesional en Los Ángeles, Chile.

Las fisuras en la piel del pie son grietas que se forman en la epidermis, generalmente en los talones y en las zonas de mayor presión plantar. Aunque muchas personas las consideran un problema meramente estético, las fisuras pueden convertirse en una puerta de entrada para infecciones bacterianas y generar dolor considerable al caminar. En Podología Los Ángeles abordamos esta patología de forma integral, desde la identificación de las causas hasta el tratamiento y la prevención a largo plazo.

Qué son las fisuras en la piel del pie

Una fisura es una rotura lineal de la piel que afecta diferentes capas de la epidermis. Cuando la piel del pie pierde su elasticidad natural y se somete a presión mecánica constante, las capas superficiales se quiebran formando surcos que pueden profundizarse con el tiempo.

Las fisuras se localizan principalmente en:

  • El borde de los talones, donde la piel es más gruesa y recibe impacto directo.
  • La base de los dedos, especialmente en pies con deformidades.
  • La zona metatarsal, en personas con alteraciones biomecánicas.

En sus etapas iniciales, las fisuras son superficiales y afectan solo la capa córnea. Sin embargo, si no se tratan, pueden extenderse hasta la dermis, provocando sangrado, dolor intenso y riesgo de infección.

Causas principales de las fisuras

Sequedad extrema de la piel

La causa más frecuente es la xerosis cutánea, es decir, una sequedad excesiva de la piel. Cuando las glándulas sudoríparas del pie no producen suficiente hidratación o cuando factores externos eliminan la barrera lipídica natural, la piel pierde flexibilidad y se agrieta. El uso de jabones agresivos, duchas muy calientes y la falta de hidratación diaria contribuyen a este problema.

Hiperqueratosis y callosidades

La acumulación de piel muerta en los talones forma una capa gruesa y rígida que carece de elasticidad. Cuando el peso corporal se distribuye sobre esta capa endurecida, las fisuras aparecen de forma inevitable. Si padeces callosidades en los pies, el riesgo de fisuras aumenta significativamente.

Factores biomecánicos

Las alteraciones en la pisada, como el pie plano o el pie cavo, generan una distribución desigual de la carga. Las zonas de mayor presión desarrollan hiperqueratosis reactiva que, con el tiempo, se fisura. El uso de calzado inadecuado sin soporte para el arco agrava esta situación.

Condiciones médicas asociadas

Diversas enfermedades sistémicas predisponen a la aparición de fisuras:

  • Diabetes mellitus: la neuropatía y la angiopatía reducen la sensibilidad y la irrigación sanguínea, favoreciendo la sequedad y dificultando la cicatrización. Los pacientes diabéticos deben prestar especial atención a este síntoma, como explicamos en nuestra guía sobre pie diabético.
  • Hipotiroidismo: la disminución de hormonas tiroideas altera el metabolismo de la piel, provocando sequedad generalizada.
  • Psoriasis y dermatitis: las enfermedades dermatológicas que afectan a los pies generan alteraciones en la barrera cutánea.
  • Enfermedades vasculares periféricas: la mala circulación impide una adecuada nutrición de la piel.

Factores ambientales y de estilo de vida

El clima frío y seco de los meses invernales en la zona del Biobío contribuye a la deshidratación cutánea. Caminar descalzo sobre superficies duras, usar sandalias sin protección posterior y la exposición prolongada al agua (como en piscinas) también favorecen la aparición de fisuras.

Grados de severidad

Los profesionales clasificamos las fisuras según su profundidad y compromiso tisular:

  • Grado 1: fisuras superficiales que afectan solo la capa córnea. La piel se ve blanquecina y con surcos finos. No hay dolor significativo.
  • Grado 2: fisuras que alcanzan la epidermis viable. Aparece dolor al caminar y la piel circundante se enrojece.
  • Grado 3: fisuras profundas que llegan a la dermis. Pueden sangrar, producir dolor intenso y presentar signos de infección como calor local, secreción o enrojecimiento extenso.

Tratamiento profesional

Evaluación podológica

En Podología Los Ángeles realizamos una evaluación completa que incluye el análisis de la piel, la valoración biomecánica y la revisión de antecedentes médicos. Esto nos permite identificar la causa raíz y no solo tratar el síntoma visible.

Quiropodia y desbridamiento

El primer paso del tratamiento consiste en la eliminación controlada de la hiperqueratosis mediante instrumental podológico especializado. El desbridamiento reduce la presión sobre la fisura y facilita la penetración de agentes hidratantes y cicatrizantes.

Tratamiento tópico

Según la gravedad de las fisuras, indicamos:

  • Cremas con urea al 20-40 % para hidratación profunda.
  • Apósitos hidrocoloides que mantienen un ambiente húmedo favorable para la cicatrización.
  • Antisépticos locales cuando existe riesgo o presencia de infección.
  • Cremas con ácido salicílico para casos con hiperqueratosis marcada.

Si deseas conocer más sobre productos de hidratación, consulta nuestro artículo sobre cómo hidratar los pies correctamente.

Corrección biomecánica

Cuando las fisuras se asocian a alteraciones de la pisada, la indicación de plantillas ortopédicas personalizadas redistribuye la presión y previene la recurrencia. El uso de taloneras de silicona también ayuda a contener el tejido graso del talón y reducir la expansión lateral que favorece las grietas.

Prevención: claves para evitar las fisuras

La prevención es el pilar fundamental para mantener la piel de los pies sana:

  • Hidratar diariamente los pies con cremas específicas, preferiblemente después del baño, con la piel ligeramente húmeda.
  • Evitar caminar descalzo sobre superficies duras o rugosas.
  • Usar calzado cerrado y acolchado que proteja el talón y evite la fricción excesiva.
  • Secar bien los pies después del lavado, prestando atención a los espacios interdigitales.
  • Limitar la duración de los baños y evitar el agua demasiado caliente.
  • Acudir al podólogo periódicamente para controlar la acumulación de hiperqueratosis antes de que se fisure.
  • Mantener una hidratación general adecuada, bebiendo suficiente agua durante el día.

Cuándo consultar al podólogo

Debes acudir a consulta si presentas fisuras que no mejoran con hidratación casera en una o dos semanas, si observas signos de infección como enrojecimiento, calor o secreción, o si eres paciente diabético y notas cualquier alteración en la piel de tus pies. En nuestra clínica en Los Ángeles, Chile, estamos preparados para resolver estos casos con un enfoque profesional y personalizado.

Las fisuras en los pies son un problema frecuente pero tratable. Con un diagnóstico correcto, el tratamiento adecuado y hábitos de cuidado diario, es posible recuperar la integridad de la piel y prevenir complicaciones mayores.

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