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Cómo tratar un esguince de tobillo: Guía de recuperación

Aprende a tratar un esguince de tobillo correctamente. Primeros auxilios, rehabilitación y prevención en Podología Los Ángeles, Chile.

El esguince de tobillo es una de las lesiones musculoesqueléticas más frecuentes en la población general. Puede ocurrir durante la práctica deportiva, al caminar por superficies irregulares, al bajar escaleras o simplemente al pisar mal. Aunque muchas personas lo consideran una lesión menor, un esguince mal tratado puede derivar en inestabilidad crónica del tobillo y problemas recurrentes que afecten la marcha y la calidad de vida.

En Podología Los Ángeles, ubicados en la ciudad de Los Ángeles, región del Biobío, atendemos regularmente pacientes con secuelas de esguinces que no recibieron el tratamiento adecuado en su momento. Conocer cómo actuar desde el primer instante es clave para una recuperación completa.

¿Qué es un esguince de tobillo?

Un esguince se produce cuando los ligamentos que estabilizan la articulación del tobillo sufren un estiramiento excesivo o un desgarro parcial o total. Los ligamentos son bandas de tejido conectivo resistente que unen los huesos entre sí y limitan los movimientos anormales de la articulación.

El mecanismo más habitual es la inversión forzada del pie, es decir, cuando el tobillo se gira hacia adentro de manera brusca. Este movimiento daña preferentemente los ligamentos del compartimento lateral externo del tobillo.

Grados de esguince

La gravedad del esguince se clasifica en tres grados:

  • Grado I (leve): Estiramiento de las fibras ligamentosas sin rotura. Dolor moderado, inflamación leve y capacidad funcional conservada.
  • Grado II (moderado): Rotura parcial del ligamento. Dolor significativo, inflamación moderada a severa, equimosis y dificultad para apoyar el pie.
  • Grado III (grave): Rotura completa del ligamento. Dolor intenso, inflamación importante, hematoma extenso e inestabilidad articular evidente.

Primeros auxilios: el protocolo PRICE

Las primeras 48 a 72 horas tras el esguince son determinantes para la evolución de la lesión. El protocolo de actuación inicial se resume en el acrónimo PRICE:

Protección

Evitar continuar con la actividad que provocó la lesión. No intentar "caminar para que pase", ya que esto puede agravar el daño ligamentoso.

Reposo relativo

Reducir la carga sobre el tobillo afectado sin inmovilizar completamente. El reposo absoluto prolongado puede retrasar la recuperación, por lo que se recomienda mantener cierto grado de movilidad dentro de los límites del dolor.

Ice (hielo)

Aplicar frío local durante 15 a 20 minutos cada 2 a 3 horas durante los primeros días. Utilizar una bolsa de hielo envuelta en un paño para evitar el contacto directo con la piel. El frío reduce la inflamación y proporciona un efecto analgésico.

Compresión

Usar un vendaje elástico que comprima suavemente la zona sin cortar la circulación. La compresión ayuda a controlar la inflamación y brinda soporte a la articulación.

Elevación

Mantener el pie elevado por encima del nivel del corazón siempre que sea posible, especialmente durante las primeras horas. Esto favorece el retorno venoso y reduce la acumulación de líquido en la zona lesionada.

Tratamiento según la gravedad

Esguince grado I

Generalmente se resuelve con el protocolo PRICE, uso de tobillera elástica y reincorporación progresiva a la actividad. La recuperación suele completarse en una a tres semanas.

Esguince grado II

Requiere un período de inmovilización parcial con tobillera rígida o férula, seguido de un programa de rehabilitación supervisado. El vendaje funcional cumple un papel importante en esta fase para proteger los ligamentos mientras cicatrizan. La recuperación puede extenderse entre tres y seis semanas.

Esguince grado III

La rotura completa del ligamento puede requerir inmovilización prolongada con bota ortopédica y, en algunos casos, intervención quirúrgica. La rehabilitación es más intensiva y la recuperación puede llevar entre seis y doce semanas o más.

Rehabilitación del esguince de tobillo

La rehabilitación es una fase imprescindible del tratamiento que muchos pacientes omiten o abandonan prematuramente. Un programa adecuado incluye las siguientes etapas:

Fase 1: Control del dolor e inflamación

Durante los primeros días, el objetivo es reducir la inflamación y el dolor. Además del protocolo PRICE, pueden utilizarse antiinflamatorios según prescripción médica.

Fase 2: Recuperación del rango articular

Una vez que el dolor disminuye, se inician ejercicios suaves de movilidad:

  • Movimientos circulares del tobillo en ambas direcciones.
  • Flexión y extensión del pie (llevar la punta hacia arriba y hacia abajo).
  • Movimientos laterales controlados.
  • Escritura del abecedario en el aire con el dedo gordo del pie.

Fase 3: Fortalecimiento muscular

El fortalecimiento de los músculos peroneos y del tibial posterior es esencial para devolver la estabilidad al tobillo:

  • Ejercicios con banda elástica en todas las direcciones.
  • Elevaciones de talón sobre un escalón.
  • Sentadillas con apoyo monopodal progresivo.

Fase 4: Propiocepción y equilibrio

La propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibir la posición de sus articulaciones en el espacio. Tras un esguince, esta capacidad se deteriora significativamente. Los ejercicios propioceptivos incluyen:

  • Equilibrio sobre un pie con los ojos abiertos y posteriormente cerrados.
  • Uso de plataformas inestables o tablas de equilibrio.
  • Ejercicios sobre superficies irregulares.

Fase 5: Retorno a la actividad

La reincorporación a las actividades habituales y deportivas debe ser gradual. Es recomendable utilizar tobillera o vendaje funcional durante las primeras semanas de retorno para proteger la articulación.

Complicaciones de un esguince mal tratado

Un esguince que no recibe el tratamiento adecuado puede generar:

  • Inestabilidad crónica del tobillo: Sensación de que el tobillo "falla" o "se va" al caminar, especialmente en superficies irregulares.
  • Esguinces recurrentes: La debilidad ligamentosa residual predispone a nuevas lesiones con mecanismos de menor intensidad.
  • Artrosis precoz: La inestabilidad crónica puede favorecer el desgaste del cartílago articular con el paso de los años.
  • Dolor crónico: Algunas personas desarrollan dolor persistente en la zona del tobillo que limita sus actividades cotidianas.

Prevención de esguinces de tobillo

Para reducir el riesgo de sufrir un esguince o de que se repita, es recomendable:

  • Realizar ejercicios de fortalecimiento y propiocepción de forma regular.
  • Usar calzado adecuado para cada actividad, con buen soporte lateral.
  • Calentar antes de cualquier actividad física.
  • Evitar caminar por superficies irregulares con calzado inadecuado.
  • Mantener un peso corporal saludable para no sobrecargar las articulaciones.

Cuándo buscar atención profesional

Es fundamental consultar a un profesional cuando el dolor es intenso, la inflamación no cede en 48 horas, aparece un hematoma extenso, no se puede apoyar el pie o el tobillo se siente inestable. En Podología Los Ángeles evaluamos la lesión de forma integral y diseñamos un plan de tratamiento personalizado que garantice una recuperación segura y completa. Si estás en Los Ángeles o la región del Biobío, no dudes en contactarnos.

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