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Calzado de seguridad y salud podal: Lo que debes saber

Todo sobre calzado de seguridad y salud podal: cómo elegirlo, problemas comunes y prevención. Consejos de Podología Los Ángeles, Chile.

El calzado de seguridad es un elemento indispensable en numerosas industrias presentes en la Región del Biobío: construcción, manufactura, minería, agricultura y logística, entre otras. Sin embargo, usarlo durante horas prolongadas puede tener consecuencias serias para la salud podal si no se elige ni se cuida correctamente. En este artículo explicamos qué debes considerar al seleccionar tu calzado de trabajo, cuáles son los problemas más frecuentes que genera su uso incorrecto y cómo prevenirlos.


¿Por qué el calzado de seguridad afecta la salud de tus pies?

A diferencia del calzado deportivo o casual, el calzado de seguridad debe cumplir normas técnicas estrictas —en Chile, la norma NCh 1958— que priorizan la protección mecánica: punta de acero, suela antideslizante, resistencia a la perforación. Estas características son necesarias, pero también hacen que el zapato sea más rígido, pesado y con menor capacidad de adaptarse a la forma del pie.

El resultado es una combinación que, con el tiempo, puede derivar en:

  • Presión excesiva en zonas de apoyo y prominencias óseas.
  • Fricción repetida que genera ampollas y heridas.
  • Acumulación de calor y humedad que favorece el desarrollo de hongos y bacterias.
  • Alteraciones biomecánicas por falta de soporte plantar adecuado.

Entender estos riesgos es el primer paso para protegerte.


Cómo elegir el calzado de seguridad adecuado para tus pies

La elección correcta marca la diferencia entre trabajar con comodidad y acumular lesiones que se agravan con cada jornada. Antes de comprar, considera los siguientes factores.

1. Ajuste y talla

El calzado de seguridad debe quedar justo, sin apretar ni deslizarse. El pie tiende a ensancharse y a inflamarse ligeramente durante el día, especialmente en jornadas de pie, por lo que se recomienda probárselo al final de la tarde. Debe quedar entre medio centímetro y un centímetro de espacio libre desde el dedo más largo hasta la punta.

Un ajuste incorrecto es una de las causas más comunes de problemas podales. Si tienes dudas sobre cómo evaluar el ajuste, puedes complementar esta lectura con nuestra guía sobre calzado adecuado.

2. Anchura del calzado

Los pies anchos o con deformidades como el juanete (hallux valgus) requieren hormas más amplias. Usar un zapato estrecho en estos casos genera presión lateral constante que acaba produciendo dolor, rozaduras y lesiones en la piel.

3. Soporte de arco plantar

Muchos modelos de calzado de seguridad económico carecen de soporte plantar suficiente. Si trabajas de pie durante muchas horas, el arco longitudinal del pie soporta una carga enorme. Sin soporte adecuado, pueden aparecer fascitis plantar, dolor de talón y fatiga muscular en piernas y rodillas.

En estos casos, la incorporación de plantillas ortopédicas personalizadas puede marcar una diferencia significativa.

4. Material del forro interior

El forro debe ser transpirable y de materiales que no irriten la piel. Los forros sintéticos de baja calidad aumentan la temperatura interior del zapato y favorecen la maceración de la piel, condición que facilita la aparición de infecciones fúngicas. Hablaremos de esto en detalle más adelante.

5. Peso del calzado

Cuanto más pesado sea el zapato, mayor será la carga acumulada en articulaciones y músculos a lo largo de la jornada. Si las normas de seguridad de tu trabajo lo permiten, opta por modelos con punta compuesta (fibra de carbono o kevlar) en lugar de acero, ya que ofrecen la misma protección con menos peso.

6. Suela y amortiguación

La suela debe absorber impactos, especialmente si trabajas sobre superficies duras como concreto o acero. Una amortiguación insuficiente transfiere el impacto directamente al talón y a la columna vertebral, acumulando microtraumatismos que con el tiempo generan dolor crónico.


Problemas podales más frecuentes por el uso de calzado de seguridad

Ampollas y rozaduras

Son las lesiones más inmediatas. Ocurren cuando hay fricción repetida entre la piel y el material del calzado, generalmente en el talón, el empeine o los dedos. Si no se tratan correctamente, pueden infectarse. La prevención pasa por elegir calcetines de materiales técnicos que absorban la humedad y por usar calzado bien ajustado desde el primer día.

Callosidades y durezas

La presión constante sobre zonas específicas del pie genera una respuesta defensiva de la piel: el engrosamiento de la capa córnea, es decir, la formación de callosidades. En trabajadores que usan calzado de seguridad, estas aparecen con frecuencia en la planta del pie, en los dedos y en el talón.

Si bien las callosidades son una respuesta natural del organismo, cuando alcanzan un grosor excesivo pueden fisurarse, provocar dolor agudo y convertirse en una puerta de entrada para infecciones. Para conocer en profundidad su origen y cómo eliminarlas de forma segura, revisa nuestro artículo sobre callosidades.

Uña incarnada (onicocriptosis)

El uso de calzado con punta estrecha o excesivamente rígida puede presionar los dedos y provocar que los bordes de las uñas —especialmente la del primer dedo— crezcan hacia dentro de la piel. Esto genera dolor intenso, enrojecimiento e infección. Es una de las consultas más frecuentes en podología y tiene solución definitiva con un tratamiento adecuado.

Hongos en los pies (tinea pedis)

El ambiente cálido y húmedo dentro del calzado de seguridad es ideal para la proliferación de hongos. La tinea pedis, conocida popularmente como pie de atleta, se manifiesta con picazón, descamación y olor desagradable, principalmente en los espacios interdigitales y la planta del pie.

Este problema es especialmente relevante en trabajadores que comparten vestuarios o que usan el mismo par de zapatos sin tiempo suficiente para que se seque entre jornadas. Para entender cómo prevenirlo y tratarlo a tiempo, consulta nuestro artículo sobre hongos en los pies.

Fascitis plantar

El dolor en la parte inferior del talón al levantarse por la mañana o después de periodos de reposo es la señal característica de la fascitis plantar. En trabajadores que permanecen de pie durante largas jornadas con calzado sin amortiguación ni soporte, la fascia plantar —el tejido que conecta el talón con los dedos— se inflama por sobrecarga repetida.

Si no se trata, puede cronificarse y afectar la calidad de vida de manera significativa.

Metatarsalgia

El dolor en la zona del antepié, debajo de los metatarsianos, es frecuente en personas que trabajan de pie sobre superficies duras. El calzado con suela rígida y sin amortiguación en la zona del antepié concentra toda la presión en esta región, provocando inflamación y dolor que se intensifica con la actividad.


Hábitos de cuidado podal para trabajadores

Elegir el calzado correcto es fundamental, pero no suficiente. Estos hábitos complementan la prevención:

  • Cambiar de calcetines a diario, preferentemente con materiales que transpiren como el algodón o las fibras técnicas.
  • Rotar entre dos pares de calzado de seguridad para permitir que cada par se seque completamente entre jornadas. La humedad retenida favorece el deterioro del material y la proliferación de hongos.
  • Inspeccionar los pies con regularidad, buscando zonas de enrojecimiento, ampollas, cambios en la piel o en las uñas.
  • Mantener las uñas cortadas en línea recta y a una longitud adecuada para evitar la onicocriptosis.
  • Usar polvos antifúngicos o sprays específicos en el interior del calzado si se trabaja en ambientes húmedos.
  • Hidratarse adecuadamente e hidratar la piel de los pies, especialmente en temporadas de frío, cuando la piel tiende a resecarse y a fisurarse en el talón.
  • Consultar a un podólogo ante cualquier señal de alerta, sin esperar a que el problema se agrave.

El rol de las plantillas ortopédicas en el calzado de seguridad

Las plantillas de serie que incluyen la mayoría de los modelos de calzado de seguridad están diseñadas para cumplir requisitos mínimos de comodidad, no para adaptarse a las necesidades biomecánicas de cada persona. Las plantillas ortopédicas personalizadas, en cambio, se fabrican a partir de un estudio detallado de la huella plantar y la marcha del paciente.

En trabajadores con:

  • Pies planos o cavos.
  • Diferencia de longitud entre extremidades.
  • Antecedentes de esguinces o lesiones articulares.
  • Dolor crónico en rodillas, caderas o columna lumbar.

...la indicación de plantillas ortopédicas puede ser determinante para evitar lesiones y mejorar la calidad de vida laboral.


Cuándo consultar a un podólogo

No todo problema podal desaparece solo con cambiar de calzado. Debes consultar a un profesional cuando:

  • El dolor persiste más de una semana.
  • Aparecen signos de infección: calor, enrojecimiento, supuración o fiebre.
  • Observas cambios en el color o la textura de las uñas.
  • Las callosidades se fisuran o sangran.
  • Tienes diabetes u otra condición que afecte la circulación o la sensibilidad en los pies.

La detección temprana evita tratamientos más complejos y reduce el tiempo de recuperación.


Atención podológica en Los Ángeles, Chile

En Podología Los Ángeles atendemos a trabajadores de la Provincia de Bío-Bío que requieren evaluación, tratamiento y seguimiento de problemas podales derivados del uso de calzado de seguridad. Nuestro equipo realiza diagnósticos precisos y ofrece soluciones adaptadas a cada caso, desde el tratamiento de uñas incarnadas y callosidades hasta la indicación de plantillas ortopédicas y derivaciones cuando corresponde.

Si tienes dolor en los pies o notas cambios que te preocupan, no lo postergues. Conoce todos nuestros servicios y agenda tu consulta. Tu salud podal influye directamente en tu rendimiento laboral y en tu bienestar general.

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